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Continúa la orgía a 11 en Fire Island con Alexander Volkov, Andrey Vic, Drake Masters, Drew Dixon, Ian Frost, Jackson Radiz, Manuel Skye, Max Adonis, Max Arion, Ruslan Angelo y Shane Jackson | Lucas Entertainment

11-Man Fire Island Bareback Orgy

Nos encantaba follar como hombres salvajes, salir de entre la espesura de los árboles de la isla de Fire Island, eoncontrarnos unos a otros, desnudos, con las mingas colgando, echar un vistazo rápido, congeniar con alguien, elegir pareja o grupito y ponernos de rodillas a comer rabos o abrirnos de piernas para que nos la metieran, todo al natural, sin condones, las pollas firmes y duras penetrando nuestros culos de macho.

Mis colegas Alexander Volkov, Andrey Vic, Drake Masters, Drew Dixon, Ian Frost, Jackson Radiz, Manuel Skye, Max Adonis, Max Arion, Ruslan Angelo y Shane Jackson y yo nos sentíamos como los primeros hombres, sin comodidades, empleando los elementos de la naturaleza para chupar, para dejarnos embestir por tios que rabiaban por meterla en un agujero.

Que nos gustase lo salvaje no quería decir que también nos encantase ponernos cómodos. Para eso teníamos nuestro espacio de recreo, un pequeño claro en el bosque cerca de la playa donde habíamos montado nuestro paraíso para follar todos en grupo, con una gran sombrilla que nos protegía del calor del sol en verano para que no sudásemos más de lo que ya lo hacíamos.

Teníamos también un amplio sofá donde a duras penas cabíamos cuando nos juntábamos los once para hacernos pajas. Apretujados, sintiendo al lado los cuerpos calientes de los colegas, terminábamos aprovechando el espacio al máximo masturbando las pollas de los compañeros. Un sofá lleno de lefa reseca por todas partes, no sólo de la que salía de nuestras pollas, sino de la que caía de ojetes inquietos que necesitaban ser preñados. Ese sofá olía a macho y su olorcito a semen nos volvía locos.

En el centro había otro sofá cuadrado en torno al cual nos reuníamos. Nos encantaba cuando un de nosotros se animaba a hacer de putita, poniéndose a cuatro patas y dejando que los demás le fuéramos dando por el culo turnándonos. Diez pollas duras y enormes agujereando un mismo culazo. Todos en fila, esperando el turno para sentir el gustazo de un culo apretado. Lo que más molaba era ir corriéndonos uno a uno y meterla aprovechando la resbaladiza lefa de los que ya se habían corrido dentro, el esperma de los amigos cubriéndote la polla, resbalando por tus huevos.

Ese día nos pusimos a follar todos con todos. Hubo alguno que se llevó la mejor parte, como Drew, que se atrevió a dejarse meter dos pollas a pelo a la vez, además bien grandes, la anaconda de Max y la robusta del machote Drake.

El sofá no sólo servía para hacernos pajas en grupo, sino para hacer una de las cosas que más nos guataban, los deliciosos y fascinantes trenecitos. En más de una ocasión habíamos intentando ponernos los once de lado enganchados por las pollas, pero en vistas de que era harto difícil, nos conformábamos con trenecitos de a tres, mucho más cómodo. Y en eso, Drew estaba en todas también. Su exigente culazo necesitaba de montones de rabos para quedar satisfecho.

Precisamente él se corrió encima mientras Max Arion le inseminaba el interior del culo con su descomunal rabo de caballo. Cuando Max le sacó el rabo, ocurrió toda una cerdada. Por el agujero empezó a dejar caer toda la lefa encima de la enorme polla. Max se la enderezó y se la volvió a meter cargadita por el culo.

Corridas sobre los panderos, otros más glotones que acabaron con la boca y los morros llenitos de lefa, rabos y cojones bien mojados. No faltó leche para nadie. Nos habíamos corrido ya ocho de nosotros, pero aún quedaban tres. Nos sentamos en el sofá a disfrutar del espectáculo.

El rubito guaperas Ian era todo un caramelito y para Manuel era su ojito derecho. Le encantaba empotrarle mientras admiraba su belleza y entre los dos había una química demasiado especial. La forma en la que se lo follaba con su gruesa, larga y enorme polla, no era de vicio como hacía con los demás, sino que había amor y cariño. Se lo zumbó hasta notar el cosquilleo en la columna, entonces sacó el miembro de su culo y le regó con sus potentes lefazos. El rubito acabó con los muslos, el torso y el culete salpicados, llevándose de lejos la mejor corrida del mejor disparador.

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