Andy Onassis trajeado y mojado le folla el culazo a Malek Tobias en las duchas del gym | Men At Play

Make me wet

Quería que pareciese un accidente, pero hacía tiempo a posta. Andy Onassis intentaba terminar antes que Malek Tobias sus entrenamientos en el gym. Haber terminado a la vez habría levantado las sospechas del fisio que regentaba el local, que tras encontrar un condón atado con semen dentro en las duchas, se dedicó a recordar a los clientes las normas de conducta y para qué era un gimnasio.

A Andy eso le traía sin cuidado, de hecho estaba deseando conocer al dueño de ese condón, porque él lo vio allí tirado en el suelo cerca del desagüe y era de los extra largos y con una buena cantidad de lefa dentro. De haber estado solo, hasta es probable que lo hubiera desatado y hubiera dejado caer sobre su lengua ese manjar de macho como si fuera miel.

Las veces que había coincidido con Malek, él ya estaba en la ducha o arreglándose, dejándose toda la minga gorda y los huevos por fuera para que al entrar se los viese. El chaval estaba buenísimo y deseaba algún día poder mirar fijamente esos ojazos azules mientras le metía el rabo por su bonito y trabajado trasero. El tio siempre pasaba por su lado sin inmutarse, así que un día en que Andy estaba como un toro y advirtió cierta señal de interés en el chaval, se vistió y se quedó mirando cómo se duchaba, sin temor a que entrase nadie más, porque sólo estaban ellos dos y el dueño del gym que no entraría hasta después de una media hora según sus cálculos.

Se tocó mucho viendo el cuerpazo de Malek, todo un adonis. El chico se dio la vuelta y él siguió tocándose el paquete. Quería que le viese hacerlo, que descubriese lo mucho que le gustaba. Malek le lanzó una sonrisa matadora, se acercó y le sacó el rabo gordo por la bragueta. Por un momento Andy temió que fuese demasiado grueso para él y le asustara, pero el tio abrió la boca de par en par y la disfrutó como un cerdo.

El sueño de Andy quedó cumplido. Malek se puso mirando hacia la pared abriendo ligeramente las piernas y sacando culazo. Andy, vestido y mojado, se cogió la polla con la mano, ladeó un poco la cabeza para ver dónde la metía y le arreó una enculada por detrás. El cerdete tenía un culazo muy tragón, como si no le costara apenas trabajo comerse aquella polla grandota, pero no paraba de gemir. A Andy no paraba de fabricársele leche en las bolas y ya lo sentía por el dueño, pero otro condón cargado de semen estaba a punto de ir a parar al desagüe.

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