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El cazador alimenta de rabo a Kendro Leandro y otro chaval y se los folla a pelo | Latin Leche

Tenía que aprovechar esa cara de vicioso, esos ojitos oscuros de auténtico perraco, sus labios gruesos arropando una buena pija. El cámara volvió a llamar al chaval para proponerle algo mucho mejor por más plata, poner la polla dentro de su boca. Pero ahora era ese cabrón el que ponía las condiciones y ni se dejaba tocar. Quería plata, pero sólo si era para hacer algo con el otro pibe con el que había estado el otro día.

Kendro Leandro estaba echándose la siesta en la habitación de al lado. Tenía los vaqueros desabrochados y por la bragueta se le veían los calzones. No era de extrañar que quisiera montárselo con él con lo guapete que era y la pintaza que tenía con ese cuerpo delgadito y tatuado. Se tumbaron los dos juntitos y entonces el cázador habló claro. Ese día le harían un homenaje a las buenas chupadas de pija.

Normalmente el cazador se dedicaba a proponer y grabar, pero ese día estaba muy caliente. Empezó a tocar a Kendro por debajo de la camiseta y Kendro a su vez tocó al otro chaval, metiendo la mano por la cintura de los vaqueros y cogiéndole la enorme polla. Se ladeó e inclinó un poco y empezó a mamársela llenándose toda la puta boca de lo gordísima que la tenía.

Hasta recién despertado tenía un hambre voraz. Le dio tal repasito a la pija que era normal que el chaval se acordase de él después hasta en sus sueños. Esos labios arrastrándose por el glande y la primera mitad del rabo y al llegar casi donde hacía tope, Kendro abría la boca haciendo un poder y se la zampaba enterita a bocados, tragando polla hasta atragantarse.

El cámara estaba hipnotizado con la cabeza subiendo y bajando por esa verga, el sonido de la chupadita lenando la habitación. Sostuvo la pija del chaval agarrándola por la base y los huevos mientras Kendro se alimentaba. Volvió a mirar la bragueta de Kendro. Donde antes sólol se veía parte del calzón y la goma de la cintura, ahora había una preciosa polla encapuchada, gorda, venosa y blanquita asomando por encima. Se la cogió y empezó a masturbársela.

Ahora era su turno. El cazador se bajó los pantalones hasta las pantorrillas e invitó a esos dos tios cachondos a comerle el rabo. El chaval antes reticente a dejarse tocar, ahora estaba arropando su pija entre sus labios y justo debajo Kendro se dedicaba a comerle las pelotas y a servir de segundo plato cuando el pollón escapaba de la boca del otro.

Las dos cabecitas mamándole la verga, dos pollitos que se alimentaban a base de rabo, buscando su hueco, su turno, observando la forma de mamar del otro, compartiendo sus babas encima de una misma polla. El otro chaval todavía tenía que aprender de Kendro. Era un puto placer metérsela por la boca y ver esa carita guapa, esos labios tragando rabo, su mirada perdida como si se estuviera tomando un buen biberón.

El otro chaval lo miraba con atención. Todavía tenía mucho que aprender. Ahora que estaban todos mucho más cachondos y receptivos y en vistas a lo mucho que a ese chico le gustaba Kendro, le propuso dejarse dar por el culo sin condón. Le faltó tiempo para desnudarse y ponerse a cuatro patas sobre la cama, con el culo bien abierto dejando paso a Kendro que le metió el rabo hasta los huevos, disfrutando de su culo casi virginal y estrecho.

No fue el único que acabó poniendo el culo. La fiesta terminó con el cazador gozándose a esos dos perros, follándoselos por detrás a pelo mientras ellos se miraban y compartían las mismas sensaciones. Kendro se pegó una buena meneada de rabo mientras el cazador se lo follaba bocarriba, sacándose toda la leche y al verlo, el otro chaval no se pudo contener. Apuntó con la polla sobre el torso de Kendro y le metió unos buenos trallazos de lefa caliente dibujándole nuevos tatus.

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