El oficial Lobo Carreira da culo a su amigo Adam Tyrant para que se lo folle a pelo | Men At Play
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A veces un civil común como Adam Tyrant se preguntaba cómo un hombre podía sobrevivir durante meses en un barco sin hacer nada más allá de aliviarse con pajas. Al ver a su amigo oficial de la marina Lobo Carreira preparando la maleta para partir, con esa cara tan atractiva y guapa y esa percha, vestido con su impoluto uniforme de color blanco con galardones, Adam lo entendía aún menos.
Intentó sondearle a ver cómo se las apañaba más allá de unas manolas y cuando le hizo la pregunta de si se lo hacían entre ellos, Lobo soltó una sonrisita. La idea de imaginarse a Lobo empotrando a otro tio o dando culo, le volvió loco. Si iba o iban a ser otros hombres quienes se lo iban a gozar en alta mar, Adam también quería su hueco. Confesó a Lobo que le atraían los tios y le propuso si podía imaginar que ya estaba en el barco, que él era uno de los polizones y si podían hacerlo juntos allí antes de que se fuera.
Cuando Lobo se tumbó con él en la cama y le acarició la mejilla, pensó que le diría palabras amables y se largaría, agradeciendo el interés de su amigo, pero no, Lobo acercó un poco más la cara y se besaron. Adam sintió un hormigueo placentero recorriéndole el cuerpo al notar el contacto de esos labios con los suyos, mirando fijamente a los ojos a su colega.
Mientras se besaban, Lobo bajó la cremallera de la bragueta a Adam y, cuando le sacó la polla bien dura, abandonó sus labios para merendarle el rabo. Lobo exigió también una mamada. Se bajó los pantalones de oficial y dejó que Adam diera buena cuenta de su minga larga y morenota. Después se sentó sobre la cara de Adam y le plantó el culo encima. A Adam le latió el corazón a doscientos al ver hacer la sentadilla a Lobo, con ese culazo, las pelotas y el rabo colgando, todo el percal directo a su jeta.
Así que así se las gastaba un lobo como ese en el mar, regalándose a los chicos, siendo objeto de placer, sparring para que otros hombres aliviaran el ardor de sus pollas metiéndoselas en ese pedazo de culo redondo y precioso de futbolista. Lobo se puso a cuatro y Adam empezó su rabo dentro de él dándole por detrás, observando desde arriba la forma redondeada de ese apetitoso culazo de macho. Cuando lo hicieron de frente, Lobo abierto de piernas para él, Adam no pudo resistirse a esa cara tan guapa, a sus ojos, su boquita, sus piernas peludas y varoniles. Sacó la polla y se corrió encima de su polla y sus pelotas.







