Obsesionado con generar contenido para sus seguidores, Clark Reid no para quieto ni en el trabajo, tanto que su jefe de construcción Dom King no para de llamarle la atención una y otra vez porque en lugar de estar currando, se está tocando las pelotas a dos manos sin hacer nada de provecho. A veces le parece que tiene contratado a un niño pequeño. No es la primera vez que le pilla usando la niveladora como si fuera una espada láser de luz.
Pero le sigue dejando que haga lo suyo por una sola cosa y es que si hay algo que tiene de bueno el trabajo de la construcción es que tiene las mejores vistas. Tios por lo general bien cachas, atractivos y que cuando se agachan, después de tantas horas, siempre terminan enseñando la hucha. En el caso de Clark, la hucha y el monedero entero.
«¿Quieres contenido del bueno para tus seguidores?«-. Le pregunta Dom acercándose a él por detrás a la vez que se desabrocha la bragueta. Sin darle tiempo a responder, se saca la polla, bien larga y gruesa y se le mete a pelo por el ojete, por ese delicioso ojete que está bien rico. El gemido de sorpresa de Clark no tarda ne llegar. Mira la pantalla del móvil, donde sus seguidores, entusiasmados con la idea de verse una porno de gratis, no paran de mandar corazoncitos en señal de aprobación.
Pues así sea. Clark se relaja, se quita el casco de protección, se lo da a Dom que lo toma prestado y deja que ese macho fornido y bien dotado le de por culo. Le entra super ajustada. Menuda barrena. Cuando Dom se sube la camiseta blanca de tirantes hacia arriba dejando a la vista su espectacular torso musculado y morenito, la audiencia se dispara. Cuando se la rompe con rabia, baten record.
Esos pectorales duros y fuertes, algo peludos, no pasan desapercibidos para los de casa. Clark disfruta no sólo de la verga de su jefe dentro de él, sino pensando en la de miles de rabos que se están levantando en ese momento, en la de leche que habrá correteando por su culpa. Dom se la saca y empiezan un tonteo bien cerdo que no saben cómo va a acabar. Dom cachea el culazo de Clark con las manos, se besan con ganas, Clark coge el enorme rabaco de Dom y lo pajea, Dom agarra por el cogote a Clark con una mano, levanta un brazo y le hace lamerle el sobaco peludo.
Al final Clark acaba agachado comiéndole el trabuco. Lo tiene tan largo que por mucho que chupe a fondo nunca se acaba. El cipote hace tope contra la campanilla y el sonido gutural pone cachondo a Dom, que gime de gusto. Así le gustan los tios, que se la chupen bien, que aunque no se la puedan tragar entera, que lo den todo y lo intenten.
Coge el móvil de Clark y le graba esa carita guapa devorándole la verga a cabezazos, atragantándose. Presupone que sus seguidore se van a volver loquitos con esa perspectiva. Quiere ver ese culazo grande y blanco en acción. Se tumba en una banqueta de metal a cuerpo de rey, dejando que sea Clark el que se siente sobre sus piernas, se clave su polla a pelo y empiece a cabalgar.
El chico se ha ganado a pulso una mamadita. Le lleva hacia el andamio y le hace sentarse. Dom no tiene reparos en comerle la polla a otro tio, aunque lo que más le guste es que se lo hagan a él. Tras la mamada, le pone a cuatro patas y, con cuidado de no destartalarel andamio y que acaben los dos en el suelo, se acopla a él por detrás y le penetra el agujero del culo con el pollón bien apretado.
El chirrido del metal, como los muelles del somier de una cama, impone el ritmo de la follada. Lento, a fondo y seguro. Por suerte nada se rompe. Dom pone a Clark bocarriba, le abre de piernas y le jode el culo. Ahora los dos están frente a frente y no pueden estar más contentos. Clark flipa con la cara atractiva de Dom, con su cuerpazo de daddy cachas, la forma en la que lo desea. Dom se endulza los sentidos con ese cachito de yogurín guaperas, musculoso, abierto de piernas para él, con el rabo danzando todo lo largo que lo tiene por encima de su barriga.
Clark se agarra el rabo y se saca toda la leche. Sabe mucho mejor sintiendo el pene de ese tio cachas surcando todavía las profundidades de su ano. Dom tantea al chaval. Ante la pregunta de si quiere su leche, Clark responde que sí, como no podía ser de otra manera. Ante la proposición de correrse en su cara, vuelve a asentir. Dicho y hecho, se la saca del culo, le invita a poner la carita y se pajea encima.
Un gemido estremecedor pone en alerta a Clark, que abre la boca, saca la lengua y lo primero que se encuentra es con chorros a presión que, si escapar demasiado lejos, le mojan la lengua. Sabe que cuando un tio empieza a correrse así, lo mejor está por llegar. Sin previo aviso, tal y como suponía, un chorrazo de lefa sale disparado contra su ojo. Siempre hacia el ojo los putos lefazos en la cara. Agarra el móvil. Quiere que sus seguidores vean su carita mojada, que le vean limpiando un sable. El de su jefe.







