Ashton Summers se folla sin condón el culazo de Hazel Hoffman y le masturba su larga polla hasta hacer que se corra encima | MEN
Young & Beautiful
Eran jóvenes y guapos y los dos tenían ganas. Ashton Summers se enamoró de la sonrisa de Hazel Hoffman, de sus pectorales y de sus sobacos cuando levantó los brazos marcando buenos bíceps. Hazel cayó rendido ante la belleza de Ashton en cuanto lo vio sin camiseta y por lo visto no fue el único en suspirar y derretirse en el chiringuito. Un torso perfecto, con los pectorales y abdominales bien definidos y esos pantaloncitos caídos que enseñaban parte de la cintura elástica de sus gayumbos y unas líneas inguinales dignas de suspiro.
En cuanto entraron por la puerta del apartamento, Ashton lo condujo hacia el salón. Por el camino fueron perdiendo los pantalones y andaron hasta el sofá con los calzones puestos. Hazel llevaba uno de esos abiertos por detrás, por lo que Ashton se quedó un poquito rezagado, no mucho, admirando cómo se meneaba ese culazo delante de él.
Ya en el sofá, se dieron el lote. Ashton encima, besándolo cuidadosamente, pero a la vez dejándole ver lo mucho que le apetecía follárselo, haciendo un bailecito de caderas simulando que estaba en pleno acto, forzando el refrote de su paquete contra el de Hazel. Descubrió que ese cabronazo además la tenía bien larga. Al notarlo, se retrajo un poco sobre el sofá hasta poner la cabeza a la altura de sus caderas, tiró del calzón hacia abajo y admiró la forma en la que una larga pija salía a su encuentro, primero colgando sobre las pelotas y al instante, al sentir la mirada de Ashton encima, deseándola, pegando un brinco hasta posarse sobre su muslo.
Se la metió en la boca y empezó a mamársela. Bocado a bocado, cada vez la veía más larga y más dura. No podía dejar de chupársela, sobre todo mirando hacia el frente o hacia arriba y viendo ese cuerpazo. Estaba a punto de cometer la primera cerdada y esperaba que Hazel no le hiciera la cobra. Después de comérsela bien comida, con todo el sabor a rabo en su boca, fue directo a la de Hazel para que los dos probaran ese saborcito.
Una vez Ashton supo que ese chaval estaría dispuesto a hacer cualquier cosa después de eso, se puso de pie en el sofá y le enseñó su tranca sacándosela a la fuerza de los gayumbos. La polla saltó toda tiesa y dura pegando un buen brinco. Hazel se la agarró con la mano y luego se la llevó a la boca devolviéndole la mamada, pero yendo un paso más allá, metiéndosela hasta el fondo, hasta que ya no le cabía más y dejándola ahí un ratito, consiguiendo que Ashton gimiera de gusto al notarla tan apretadita.
Luego se dio la vuelta en el sofá y le ofreció su culo, un culazo blanquito y redondo al que ningún hombre se podía resistir. Durante unos segundos, Ashton paseó su minga por la raja. Hazel se retorcía de gusto al sentirla tan grande y caliente, se meció hacia adelante y hacia atrás, persiguiendo que Ashton se la metiera ya y acabara con ese picor que sentía por dentro.
Tras un par de repasitos más, Ashton la inclinó un poco empujándola con el pulgar y se la metió entera, sin condón, hasta que sus caderas impactaron contra las nalgas. Apenas tuvo tiempo de gestionar esa primera emoción, pues Hazel, calentorro perdido, empezó a empujar hacia atrás con el culo devorando su polla, sacándola y volviéndosela a meter dentro.
Mensaje entendido. Ashton tomó la iniciativa y empezó a darle por culo. El chaval estaba ardiendo y no tardó en volver a coger las riendas cuando Ashton se tumbó en el sofá. Se sentó sobre sus piernas clavado en su polla desnuda y se echó hacia atrás sobre el torso de Ashton, de lado, para que los dos pudieran verse bien. Y lo que Ashton vio le dejó sin palabras.
Hazel meneando el culo, pajeando su polla con mucho arte y mientras, el rabaco larguísimo y las pelotas colgantes del tio haciendo aspavientos e impactando contra el muslo peludete de Ashton, que estaba más que encantado de recibir esa inesperada paliza pollil y cojonera. Cuando simplemente se dedicó a saltar con fuerza, Ashton notó cómo las pelotas chocaban con las suyas.
Qué rabo tan bonito. Ashton no podía quitarle ojo. Se lo agarró con una mano, lo masturbó mientras seguía cabalgándole, luego con la otra. Un regalo para la vista. Un rato más así y lo inundaría con la leche de sus huevos, así que le puso de nuevo a cuatro sobre el sofá y se la metió a pelo por toda la hucha. El vicio que tenía ese culazo era increíble. La forma en la que se movía, lo bonito que era y lo bien que encajaba su polla dentro de él.
Le hizo darse la vuelta y se lo folló abierto de piernas, observando en primera fila el cuerpazo de ese cabrón, su polla y sus pelotas meneándose sobre su barriga como flanes cada vez que le metía un pollazo. En cuanto vio que Hazel hacía intento de llevarse la mano a la polla para meterse el pajotazo final, Ashton le retiró la mano y fue él el que le cogió el rabo y empezó a masturbáselo con cariño.
El chaval empezó a gemir, jurando que se corría encima, sin poder hacer nada al respecto porque Ashton tenía el mando en su poder. Le sacó toda la leche con la mano. Aguantó un poquito más dentro de él, se la sacó, se hizo una paja y se corrió sobre los abdominales de Hazel soltándole un buen par de lefazos, estrujándose al final la polla para sacarse hasta la última gota.









