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William Seed juega a un doble juego follándose a Jack Kross y Marco Vallant | MEN

Daddy Gets Seconds

Se lo llevó de la manita del gimnasio a casa. Nada más cruzar la puerta, Jack Kross vigiló que su padre estuviera durmiendo la siesta, pero les pilló in fraganti dirigiéndose hacia la habitación. Tras preguntar por qué había traído a un chico a casa y salir del paso como buenamente pudo, echándose unas risas por la mentirijilla empujó a William Seed sobre su cama dispuesto a disfrutar de las vistas de ese chulazo a medida que le iba quitando la ropa.

Lo primero que le quitó fueron los pantalones, descubriendo que el tio estaba empalmado. Su polla formaba un buen bulto hacia la cadera, casi a punto de salírsele de los calzones rojos. Se los bajó, Will empuñó su verga e la mano dejándola en vertical y Jack se acercó para chupársela con mucho gusto. Estaba bien rica esa pirula larga y gorda y le encantó sentir la mano de Will sobre su cogote empujando hacia abajo, obligándole a tragar hasta metérsela toda dentro de la boca.

En mitad de la mamada, que se estaba volviendo cada vez más intensa, a Will le entraron ganas de mear. Cogió algo de ropa para taparse las vergüenzas, rezando para que el padre de Jack no le pillara de camino al baño, pero no fue tal su suerte. Marco Vallant le pilló al paso, le puso el brazo en el cuello estampándolo contra la pared y las ropas cayeron al suelo dejando a Will completamente desnudo, desprotegido y con el rabo empalmado.

William estaba a punto de vivir la experiencia más extraña y demencial de su vida. Marco le agarró de la polla igual que su hijo le había agarrado antes de la manita para llevarlo a casa, lo metió en la habitación de matrimonio y se empezó a desnudar delante de él. A Will se le puso incluso más dura todavía admirando el torso de ese toro, peludo y trtemendamente musculoso. Cuando le vio acercarse gateando sobre la cama para comerle la polla, se puso hasta nervioso y excitado a tope.

Así que padre e hijo le daban al nabo. Will no podía creerlo. Por un momento se tapó la cara con la mano dejando un resquicio entre los dedos para ver cómo ese daddy tiarrón le jalaba toda la verga. Pronto le dominó igual que al hijo, le tumbó sobre la cama agarrándole de los brazos, se puso encima de él, le introdujo el pito por la boca y le folló la jeta.

Le puso la polla encima de la cara para que se divirtiera con ella. Notó su lengua húmeda repasando cada centímetro de su robusto tronco, cómo le lamía las pelotas, cómo se rebozaba el rabo por encima de la cara como un cerdaco. Y justo en ese momento volvieron las ganas de mear. Esta vez desnudo, salió al pasillo y debió suponer que Jack le estaba echando en falta. Precisamente salió de la puerta de al lado y Will tuvo que fingir que ya había ido al baño para justificar tanto tiempo de ausencia.

Jack lo metió de nuevo en la habitación, le puso a cuatro patas y le hizo la triple comida, degustando su estupendo culazo empotrador, pasándole la polla entre las piernas y lamiéndole todo desde el cipote, pasando por los huevos hasta meter los hocicos en el agujero. Le estaba dando mucho gusto pero con el gusto se incrementaban las ganas de mear por momentos. A Jack no le sorprendió que su colega necesitara regar las plantas de nuevo. Will salió por una puerta y, olvidándose ya del baño, disfrutó a tope de ese doble juego metiéndose por la otra.

Marco le esperaba a cuatro patas, con su cuñlo de macho peludo preparado para la acción. Will abrió el cajón de la mesilla. No es que supiera a ciencia cierta que allí habría un condón, pero todos los tios solían tenerlos cerca de la cama y dio en el clavo. La talla le quedaba algo ajustada, pero consiguió enfundarlo y con el chubasquero puesto, penetró a fondo al padre de su colega.

Menudo culazo tenía. Lo veía ahí gimiendo de gusto y tan grandote que Will sentía la necesidad de perforarlo a toda hostia como si fuera una taladradora humana. No fue consciente de que se estaba demorando mucho, Jack le echaba de menos, salió por la puerta con el rabo duro y bien largo, escuchó los gemidos del otro lado de la puerta de la habitación de matrimonio y pilló a su nuevo amigo follándose a su padre, que estaba a cuatro patas recibiendo de otro macho.

La escena, aparte de impactarle sobremanera, le puso muy cachondo. Sabía que su padre, en cuestión de sexo era un semental salido, de los que no le daba a la razón, de los que se ponía a follar y no tenía fin. La idea de follárselo ni se le había pasado por la cabeza, pero por un rato los dos se olvidaron de quiénes eran, Jack se puso de rodillas detrás de él y le clavó la polla.

Tenía que reconocer que su padre tenía un culazo, pero no dejaba de hacérsele extraño verle ahí a cuatro patas, follado y a la vez comiéndose la pija de otro tio. Hasta ahora sólo le había visto desnudo en la ducha, por eso cuando Marco se dio la vuelta, Jack se sorprendió al verlo desnudo, con su torso varonil, mucusulo y peludo y ese pollón duro.

Entre Will y él le metieron las pollas por los dos agujeros principales. Los tres lo estaban gozando y para terminar Marco se tumbó sobre la cama y ellos dos se pusieron de rodillas a cada lado, los tres pelándose las pollas. Marco fue el primero en venirse arriba y dejar escapar el semen. Jack se retorció de gusto cuando le vino el flujo de semen. Pidió perdón a su padre por lo que estaba a punto de hacer, pero admiró con placer cómo la leche escapaba a chorrazos por su polla salpicando todo lo que encontraba a su paso, mojando los pelazos del pectoral y la cara de su progenitor. William fue el último en decorar esa cara con su semen, dejando un buen caldo en sus morros y por encima de su cuello. Le habían dejado la jeta bien guapa entre los dos.

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