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Maverick Sun hace caer en la tentación a Malik Delgaty y se deja follar sin condón después de comerle la polla al sargento Bruce Huxley | MEN

Trooper Bangers Part 3

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Algo estaba pasando en ese cuartel y hasta Malik Delgaty empezaba a notar que sus gustos sexuales estaban cambiando por momentos. Intentaba no hacerle caso a las vocecitas en su cabeza cuando todos se ponían a hacer calistenia, ejercicio con el propio peso de sus cuerpos ante la inexistencia de aparatos de gimnasio. La temperatura iba aumentando en la pequeña habitación del cuartel con tanto macho haciendo deporte y al final acababan todos con los torsos desnudos de cintura para arriba.

Imposible no fijar la vista en la musculatura de otros tios. Hasta a Malik se le iba la vista. Después de recibir de nuevo la broma del benjamín del grupo, cuando Maverick Sun le bajó los pantalones a Malik dejándole el culo al descubierto, el sargento Bruce Huxley les llamó a filas y dejaron de hacer el tonto. Por lo visto, el sargento había escuchado rumores de que de entre ellos cuatro había uno que se dejaba follar el culito por todos. Quería saber quién de ellos era la putita de los demás.

La respuesta la tuvo a la vista y es que Maverick disfrutaba tanto de los tios del cuartel que enseguida se le vino a la memoria la última vez que le follaron el culo y se le empinó la polla, ahí delante del sargento. Sus compis se rieron y el sargento les invitó a dejarles a solas. Por supuesto todos sabían por qué Bruce quería saber qué culito estaba disponible para meterla y es que hasta el sargento no se libraba de las necesidades básicas de un hombre.

Malik se quedó a ver en qué terminaba la cosa. Ya le sorprendió ver que se besaran tan apasionadamente, pero mucho más ver a Maverick ponerse de rodillas, desabrochar lel cinturón de los pantalones del sargento, bajarle los calzones y comderle la minga entera hasta las pelotas. Durante la mamada, Maverick notó la presencia de Malik y se le quedó mirando mientras chupaba pija, como diciendo: «tu pollón podría estar en mi boca como este«.

Porque sí, de momento el único hombre que quedaba en pie que no había caído en la tentación de joderse un agujerito rico, más allá de dejarse comer el rabo en las cabinas de tiro, era Malik. Quizá le animara ver al sargento menearse la polla sobre la carita guapa de Maverick y ver cómo este sacaba la lengua y le rechupeteaba todo el pollote corrido.

Malik supo que había llegado el momento. Tenía la polla por fuera de los pantalones, realmente dura. Maverick le estaba mirando, con la carita llena de lefa de otro hombre de rango superior. En cuanto el sargento se largó de allí, entró en el cuarto y puso a comer rabo a ese cabrón. La cara de Maverick era de una felicidad absoluta. Agarró la polla, miró sus grandes dimensiones, apreciando lo larga, gorda y dura que estaba y se la metió dentro de la boca con un gusto exquisito, devorándosela enterita.

Sabía reconocer un buen rabo cuando lo tenía delante y ese era el más grande de todos. El más grande y el más guapo. Que polla más rica y bien formada. A Malik no le importó comerse las babas de otro, o más bien la lefa de otro. Maverick no paraba de mamarla entre sus labios llenos de semen del sargento. Malik le puso el casco militar, le giró la cara para verle bien el moflete y le folló la boquita bien follada. La de Bruce se la había podido comer entera, pero esa no le cabía entera ni de coña.

Le dio la vuelta, le hizo inclinarse hacia adelante y le metió la polla sin condón. Menuda barra de carne, menudo mástil fornicador. Maverick miró hacia atrás y profirió unos gemidos de sorpresa y asombro a la vez al recibir ese arma de destrucción masiva. Sólo él había conseguido llevarse al catre al chulazo del servicio militar y le encantó tener su miembro duro penetrándole por dentro.

Le regaló el culo por detrás y de lado. Se estaba ganado su confianza a base de pico y pala. Cada vez tenía el ojete más abierto y receptivo, consiguiendo que Malik pudiera trincárselo a toda hostia. Poco a poco, con cada postura, Malik dio rienda suelta con el chaval a todas las fantasías que había deseado. Se acordó de la paja que se hizo mientras su compañero Kenzo se lo follaba y él decidió hacer lo mismo, llevándoselo a las literas y jodiéndolo a base de bien.

Como sucedía en otros muchos lugares donde todo eran rabos, en el servicio militar era conveniente tener amigos, pero igual de importante era tener un agujero en el que desfogarse. Tantos días, semanas y meses encerrado entre hombres, estaban comenzando a hacer mella en Malik, que había pasado de tener sueños húmedos con coñitos a hacerse pajas viendo a tios desnudos o follando, luego a dejarse comer la polla por uno y ahora se estaba follando a otro.

Meterla en ese culito apretado le dio la puta vida. Le liberó. Por qué coño pasar meses de penuria y astenia si podía tener todo eso y más. Malik quiso salir de ese culo para correrse, entonces Maverick le agarró por el cinturón impidiéndoselo. El tio cerdo quería que se le corriera dentro, que le dejara una buena preñada. Quizá en otra ocasión. Malik estaba demasiado apretado, demasiado gusto. Sacó la tranca dle agujero y se corrió encima del culo del chaval con una buena lechada, dejándole el culo lleno de mecos. Con la tranca dura, todavía soltando leche por la punta la polla, entraron el resto de compañeros, que al ver a Malik cediendo ante los placeres carnales, se acercaron a celebrar con él esa canita al aire. El último hombre que quedaba en pie había pecado por fin.

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