Tyler Stone, American Papi y Lucas Light se follan sin condones el culete del guaperas Jason Wolf en la ducha y se corren en su espalda y su cara | Pig Bottoms X Say Uncle
If You Catch Us Fucking, Your Dick Will Become Ours: Nobody Leaves Until We All Cum
En la fraternidad, quien más y quien menos, todos los chicos buscaban un lugar en el que hacerse una paja a gusto. La mayoría terminaba confraternizando con su compañero de habitación y había algo más que intercambios y miraditas de curiosidad, pero los más tímidos iban en busca de un sitio a salvo de miradas en el que cascárela, como Jason Wolf.
Los viernes por la noche eran mortales. Había algo en el principio del fin de semana que revolucionaba a todos los tios la testosterona. Puede que fuera la necesidad de desatascar todo el estrés, o quizá que había más tiempo libre para pensar. Fuera como fuese, acababan todos con una sganas de meneársela y follar tremendas y no se salvaba ni uno, ni siquiera American Papi. Le vio llegar por le pasillo junto a Lucas Light y Tyler Stone, dando la puta casualidad de que los tres se encerraron en el lugar que Jason había escogido para esconderse: las duchas.
Por la rendija de la mampara vio cómo los tres formaban un círculo, se sacaban las pijas morcillonas por encima de las gomas de los pantalones de deporte y se acicalaban los pezones de las tetillas con los pulgares. Papi tenía una buena chistorra larga y venosa, parecida a la vaina de los guisantes pero a tamaño grande. Tyler se la agarró con la mano y luego la dejó caer entre sus piernas.
La de Lucas, el guaperas de la fraternidad, ojazos, la tenía larga y morenita. Justo enfrente de él, Tyler se sacaba la chorra descapullada y blanquita, contrastando con la que tenía delante. Papi se agachó, cogió las dos con la mano y se las empezó a chupar. A Jason se le estaba poniendo to guapa bajo los calzones. No iba a necesitar imaginación para tirarse la paja de viernes porque ya tenía el cine delante.
Intentó guardar silencio conteniendo los gemidos, pero trastabilló, se abrió la puerta de la ducha y por mucho que intentó buscarse una excusa, aquellos tres no le iban a dejar salir del baño hasta haberle dado bien de rabo. Le obligaron a arrodillarse y a comerse las pollas. Bueno, obligar, lo que se dice obligar, no fue, sobre todo cuando Jason se llevó a la boca la de Lucas, el que más le gustaba.
Le dio un buen repaso con los labios, chupándole todo el pijote largo, morenito y duro. De estar morcillona, se la dejó completamente dura y, al sacarla de la boca, admiró ese pollón guapísimo con un buen cipote apuntando hacia su cara. Para cipote el de Tyler. Aunque no la tenía tan larga como Lucas, era el que más gruesa la tenía y su capullo ya valía para rellenar una boca entera.
Dio tiempo a Papi para que se le pusiera durita y volvió a catar la de Lucas. Le agarró por las pelotas, magreando las bolas con su mano y se cameló ese filón duro intentando tragar más de la cuenta, metiéndose la pija hasta el fondo de la garganta y haciéndole hueco sacando la lengua para atrapar más trozo. Ahora sí fue a por la de Papi. La tenía de goma el cabrón, no flácida, sino morcillona, pero todavía blandita, tanto que se le escapó de la boca y tuvo que volver a cogerla. Una buena succión le puso a tono y cuando Jason la sacó de entre sus labios, al tio se le había puesto ya bien potente.
Cuando no se estaba jalando una polla, sentía el calor y el roce de las otras en las orejas, en la nuca, sobre sus hombros, en el cabello. Cada vez estaban más cerca unos de otros, rodeándole, gimiendo, disfrutando de las mamadas. Pronto su carita guapa, su boca con bonitos labios y su sonrisa no fueron suficientes para esos tres tios que iban a por todas. Lucas y Tyler se turnaron para prepararle el culete y fue este último el primero en metérsela sin condón.
Le hundió el rabo bien duro por el ojete y empezó a endiñársela por detrás. Se la sacó y su hueco lo ocupó Lucas, no sin antes rozar la nalga de Jason con el rabo caliente y duro, haciendo que el chaval se derritiera de gusto al sentir la majestuosidad de semejante pollón rozándole. Al tenerla ostensiblemente más larga, la sintió diferente, más a fondo, dándole más placer todavía.
El burrito de Papi fue después. Mientras le daba duro, Jason recibía los besos y abrazos de Lucas y Tyler, a los que estaba cogiendo las pollas, una con cada mano, pajeándoselas. Los dos las tenían bien largas y durísimas y las manos resbalaban por ellas como mantequilla. Le dedicaron una segunda ronda en la que no fueron tan caballeros y se centraron más en la auto satisfación de sus propios rabos que en si a Jason le dolía o no.
Al ver que las tenían tan duras, Jason se preguntó si aguantarían mucho más. Tyler le zumbó el culete y nada más sacarla, empezó a soltar unos buenos disparos de leche blanca y espesa cubriéndole toda la espalda. Había disparado tan lejos que sus dos amigos estaban impresionados. Lo que no esperaba Jason es que Lucas y Papi empezaran a relamer con las lenguas todo ese desperdicio.
Con la boca llena de la lefa de su colega, Lucas enchufó el culazo de Jason. Esta vez fue Jason el que no pudo resistirse a esa clavada. Inclinado frente a la balda donde se dejaban el jabón y la esponja en la ducha, se cascó un pajote y empezó a desperdigar lefotes por todas partes. El gustazo que le dio correrse con la polla de Lucas dentro de su ano, fue grandioso.
Cuando Lucas se la sacó, Jason no quiso que se desperdiciara el semen sobre su espalda, así que se agachó y esperó pacientemente a que Lucas se aflojara los huevos sobre su cara. Vio cómo por la raja de su cipote afloraba un buen flujo de precum acumulado y al momento recibió los lefazos encima, mojándole los labios y el pelo. El cabrón de Papi llegó como un aspersor, disparando de lejos. Un pasito más y tuvo a tiro la cara de Jason para dejarle más guapo todavía.
Jason sonrió a los chicos con sus lindos oyuelos, la cara llena de semen, las pollas todavía duras y corridas meciéndose delante de su cara. Una buena cerdada en las duchas y la promesa de que, ese año, los fines de semana en la fraternidad iban a ser toda una delicia. Ahora con los huevos descargados y el picor de polla calmado, podrían volver a sus habitaciones y echarse un buen sueñecito relajante.











