FullMetalTwunk mete su descomunal pollaza negra de 25 cm en el culito blanco de Alberth Pineda | Tim Tales
Para su cumpleaños, los amigos de Alberth Pineda le habían preparado una velada muy especial. Le pidieron que hiciera una lista de deseos, así que puestos a pedir, Alberth puso en ella una de sus fantasías, poder hacerlo con un negrazo muy dotado y potente. Le dieron las señas de un local. Por fuera parecía estar en ruinas, pero una vez dentro, todo cambió. Pasillos oscuros con neones en los rodillos de las paredes para guiar, parecidos a los de los cines. Se metió en la habitación numerada que le pusieron en la nota y esperó.
Se abrió la puerta y entró FullMetalTwunk completamente en bolas, un regalo para la vista que Alberth no supo bien hacia dónde dirigir, si a su torso musculado, sus pectorales, sus pelazos negros en forma de caracol o hacia esa descomunal pollaza de veinticinco centímetros que le colgaba entre las piernas. Le faltó tiempo para ponerse de rodillas ante ese campeón y comerle todo el pollote.
Dios, qué delicia. Larguísima, grande, gorda. Disfrutó de cada segundo que sus labios se posaron sobre esa herramienta. Estaba preparadísima. El único deseo de Alberth era que abusara de él, que lo penetrara. Le dio la espalda, se puso a cuatro y dejó en las manos de Full su culito blanco. Full le cogió de las manos y se las esposó a la espalda, manteniéndole apresado mientras abusaba de él como quería, metiéndole esa gigantesca fusta por el culo, tan grande como un brazo.
Pollazo a pollazo, el ojete del culo de Alberth se iba volviendo más rojizo, resistiendo ante los embites de ese animal, pero gozando del dolor que le provocaba al desgarrarle por dentro. Se sentó sobre sus piernas y se la zampó, imponiendo su propio ritmo, subiendo y bajando el culo, deglutiendo esa pollaza poco a poco, disfrutándola. Le puso la carita para que se corriera encima. Un primer lechazo se le coló por debajo de las gafas, el resto le dejaron los morros llenitos de leche. Alberth le cogió el pene y lo paseó por toda su cara mojada, disfrutando de su peso, de su calor, de su descomunal tamaño. Gracias amigos por este regalo tan especial en el día de mi cumpleaños.









