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Tim Kruger se folla el culazo del chulazo brasileiro Fernando sin condón y le deja el ojal cubierto de esperma | Tim Tales

Antes que Abel Sanztin, el culazo brasileño de Fernando tuvo otro dueño que se encargó de protegerlo bien entre sus muslos y de propinarle una tremenda paliza de veinticinco centímetros de tranca dura y gruesa penetrando por su ano tragón. El jardín del apartamento de Tim Kruger nunca antes fue tan parecido al jardín de las delicias, de la felicidad, porque no pararon de sonreir y gozarla estando uno dentro del otro.

Fue un placer para Tim dejar que ese guaperas cachas y chulazo se recostara en el sofá e hiciera prisionera a su enorme polla entre sus manos. Menuda boquita tenía el piolín y qué labios tan jugosos, hechos para atrapar pijas y darles gusto. Y esa mano fuerte dando unos suaves pajotazos al miembro mientras se introducía por el interior de su boca, ese biceps musculoso y firme que parecía estar echando un pulso, el calor de la palma de sus manos protegiendo su huevera.

Se folló a esa belleza brasileña por detrás, sentado sobre sus piernas. Lo hizo por nosotros, para que admirásemos cada músculo fibrado, para que nos enamorásemos de la mirada penetrante y cargada de amor de Fernando, para que nos volviéramos locos al ver rebotar su picha de veinte centímetros rebosante de juventud. Luego le puso a cuatro patas y no hizo falta follárselo al principio, porque ya se encargó él de culear hacia atrás, siempre sonriendo, con esa mirada retadora, como si no le costase tragar por el culo semejantes tamaños de polla.

Y no era de extrañar, porque siendo tan guapo seguro que había tenido a su disposición montones de rabos deseando hacerle bien. Tim tomó las riendas. Para él, un tio acostumbrado a follarse cientos de culos, ese fue todo un reto. Fernando tenía un trasero digno de enmarcar y apretadito en su justa medida. Nunca antes Tim había disfrutado tanto y se había puesto tan al límite como metiéndola entre esas nalgas. La forma en la que su larga pija entraba y era acogida, disfrutando del suave tacto y rugosidad de las paredes de su ano.

Los demás que habían pasado por el interior de Fernando estarían bien dotados, pero Tim era algo más que eso. Se las ingenió hasta encontrar la postura en la que logró sacarle un gemido de gusto. Fue bocarriba, masajeándole la próstata por dentro con su durísima polla. Ver esa cara bonita gimiendo de gusto gracias a él, le recargó las pelotas de esperma y sacó la verga lo justo para soltar el primer chorrete grumoso de lefa. Después de soltar la primera descarga en la raja de su culo, se la metió y siguió corriéndose dentro de él.

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