Jace Starr se hace un buen pajote a toda hostia y se mete los dedos en su culazo de futbolista | Chaos Men
Le van los daddies. En la cama, a Jace Starr le gusta que le dominen, que un tiarron tome las riendas, le coma la oreja y le meta todo el rabo hasta el fondo sin preguntar. En eso piensa precisamente ahora que está pajeándose de rodillas en la cama, zurciéndose bien su durísima polla. Cierra sus ojazos claros, en esa guapísima cara que le da un vale para camelarse a cualquier pibe, y se la casca apretando a tope, imaginando que le poseen por detrás.
Así desnudo, con su torso bien peludito y en plena acción, piensa en otra guarrada que le pone a tope. Imagina que se sienta sobre la cara de un buen macho, uno que sepa comerse bien comido el culo de otro. El raspado de la barba, el sonido de la lengua húmeda buscando el orificio de su culete, penetrándolo a la fuerza. Y en un renuncio, Jace echa el culo hacia atrás y da de comer huevos a ese tio.
Ahí toda su hueveda en la boca de otro hombre, su pene a punto de estallar de placer rebotando sobre su jeta, las pelotas entrando y saliendo de entre los labios, succionadas, mojaditas. Poco rato le duran las manos quietas. Jace se pone a cuatro, pasa un brazo entre sus piernas y se hace unos dedos penetrando con ellos su culazo de futbolista.
En cuanto lo enseña no hay macho que se le resista. Nadie quiere perderse ese culo redondito, blanco, con esos pelazos negros en la raja rodeando un agujero rosáceo empapado en sudor, capaz de tragarse unas buenas pollacas. De nuevo tumbado en la cama, tira a matar. Se cruje la polla a manotazos a mil por hora. Los huevos vuelan arriba y abajo. Sólo frena cuando nota la leche a punto de salir.









