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Jake Preston le folla el culito a pelo a su novio Damian Night en nochebuena y se corre encima de él por Navidad | MEN

Banging The Jolly Humper

BEL AMI ONLINE

Cada Navidad a Jake Preston siempre le pasaba lo mismo. No podía pegar ojo pensando en el árbol, en los regalos y de una forma inexplicable, se le ponía durísima. Era destapar la manta y allí estaba, la tienda de campaña montada, con el rabo tieso levantando la parte delantera de su pijama. Quería sus regalos a toda costa y le daba igual si tenía que pasearse empalmado por toda la casa, incluso si sus suegros estaban delante.

Para su novio Damian Night no era fácil esa época del año, en concreto ese día, donde tenía que pasarse la noche persiguiéndolo para tapar sus indecencias y evitar el bochorno que le producía que sus padres pudieran ver a su novio con la picha tiesa. En mitad del salón, Jake puso en un compromiso a su chico despachándose uno de los botones del pijama, sacándose la verga y meneándola, haciendo aspavientos, toda larguísima y dura.

Sabiendo que no iba a parar hasta obtener lo que quería, al final Damian tuvo que ceder con tal de que se quedara quieto. Se puso a cuatro patas en el sofá y meneó el culete. La cara de Jake era la de un adolescente salido, pero la de uno demasiado bien dotado. Menuda polla larga y gorda tenía el cabrón. Se la agarró y se la meneó observando los movimientos del trasero de su novio, deseándo metérsela hasta el fondo.

El sonido de los botones desabrochándose, dejándole al descubierto las nalgas, el palmeo de la polla justo en la raja de su culazo y después un trallazo que le infló el ano de rabo, enterito, todo para adentro, sin condón. Menudo cabronazo estaba hecho, tenía una polla enorme y aún así pretendía que se quedara callado y no armara ruido para no alertar a sus futuros suegros.

Habían estado preparando un postre en la cocina y para cuando acabaron, cogieron a los chicos en su mejor momento. Evitando que les pillaran, Damian acabó sentándose sobre las piernas de Jake. Sin querer se clavó toda su verga dentro, hasta los huevos y su cara de gusto al sentirla inundándole el hueco, los ojos en blanco y la boca abierta, dejaron claro que esa postura a traición le había encantado más de lo que podía haber imaginado nunca.

Pero eran jóvenes, se tenían demasiadas ganas y Damian no pudo evitar perder el control, saltando sobre el pollón de su chico, clavándoselo una y otra vez. A su madre al verlo le dio un sofoco y mientras su padre se la llevaba fuera a tomar el aire, ellos siguieron follando en el sofá como dos perros en celo. Ahora que estaban solos, se quitaron los pijamas, se quedaron totalmente desnudos y Jake volvió a coger asiento sobre el sofá.

Lo primero que hizo Damian fue inclinarse y meterle una generosa mamada. Le encantaba succionársela con la boquita, llevarse a la boca un pollón así de largo, grandre y duro. Le flipaba el rabo de su noviete, chupar rabo mientras Jake no paraba de exhalar esos gemidos profundos que denotaban el tremendo gusto que le daba sentir los labios rodeando su pene erecto.

Así, bien engrasadita, Damien volvió a tomar asiento sobre las piernas de Jake y se ensartó la polla a pelo dentro del culo, saltando sobre ella. Jake dobló la piernas izquierda posando el pie sobre el asiento para impulsarse y le penetró desde abajo. A Damien se le puso durísima. También gozaba de una tranca enorme y los huevos le colgaban cosa mala. Saltando una y otra vez, Jake se llevó de propina una buena paliza de pollazos de su novio en la pierna.

Y lo disfrutó tanto que terminó tumbándose en el sofá, bocarriba, animando a Damian a que se pusiera en posición de flexiones sobre él y le diera de comer rabo. La polla entraba por su boca alimentándole las ganas y los cojones colgantes se le quedaban a escasos centímetros de golpearle una y otra vez la barbilla. Pero de los dos, Jake era el que la tenía más grande y el que se había ganado el regalo.

Los dos se tumbaron de lado y Jake le hizo la cucharita a su chico amándolo por detrás, abrazándole, convirtiéndolo en su putita, comiéndole la oreja, deseando poseerle por completo, sin dejarse un solo centímetro de polla fuera de su agujero, fuera del cual en muchas ocasiones sólo se veían los cojones de Jake y como mucho algunos centímetros de su base, porque el resto lo tenía todo dentro.

Con un rápido movimiento, Jake se puso de pie, abrió de piernas a Damian, que seguía en el sofá tumbado y se lo siguió follando de frente. Damian se agarró la polla y no tuvo que pajeársela, le bastó con sostenerla en la mano para que el impulso de su chico metiéndosela le brindara el momento que necesitaba para correrse encima. Un montón de chorrazos salieron despedidos hacia su torso llenándoselo de leche.

Jake, en un arrebato final, le infló el culo a pollazos, le sacó la polla, se levantó, se la pajeó encima de él y, después de preguntarle si quería leche, lo cual era obvio que sí, se la soltó toda encima con un par de trallazos bien plantados que se mezclaron con lo que ya se había sacado Damian antes. Jake adoraba la Navidad. Por el árbol decorado, por los regalos, pero sobre todo por ver a su chico comerle la polla corrida antes de sentarse los dos desnuditos en el sofá para seguir catando dulces.

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