Paddy O’Brian se folla a los alienígenas Lukas Daken y Francois Sagat y se corre entre sus bocas | Men

Tumbado sobre una camilla metálica, a bordo de un platillo volante no identificado, descansa el cuerpo abducido y completamente desnudo de Paddy O’Brian. Si yo fuese alienígena y mi misión fuese coger al mejor especímen de la raza humana, sin duda habría escogido al mismo para las labores de investigación. Los extraterrestres deben estar impresionados por ese cuerpo que debe despertarles algo dentro si así lo han escogido.

Pelazo moreno, cara atractiva, un cuerpazo musculoso y definido y algo que saben que sirve para reproducirse pero que no saben muy bien cómo funciona, ahí justo entre las piernas. La sugerente forma ya llama su atención. Larga, gorda, descansando sobre una bolsa con un par de bolas dentro y rodeada por una mata de pelos.

Durante el tiempo que llevan vigilando a los humanos desde el firmamento, saben que esa cosa crece y se pone dura y que después se inserta en la cavidad de otro humano, pero desconocen cuál es el mecanismo que hace que esa herramienta reproductiva consiga triplicar o cuadriplicar el tamaño que tiene ahora. También saben que por ahí sale la semilla que da la vida en ese planeta, el principal objetivo de los experimentos.

Se han hecho con varios instrumentos para simular lo que han visto, en concreto una especie de fleshjack masturbador de una textura desconocida. Esa cosa llamada polla, perfora un agujero apretado una y otra y otra vez hasta que por su punta sale el líquido blanco. Aunque consiguen meterle la polla dentro de la goma, no la tiene lo sufientemente dura. Quizá sea hora de aplicar el plan de serie B, pasar del rollo de la reproducción y centrarse en algo que llame la atención de ese ser humano.

Empleando sus poderes, consiguen tomar la apariencia humana de dos chicos, para él irresistibles, que residen en el interior de su mente. Transformados en Lukas Daken y Francois Sagat, el pene de Paddy comienza a empalmar y tomar la forma deseada. Mientras Francois se centra en chuparle el chupa chups, Lukas le calienta los morros. No cabe duda de que los humanos saben cómo pasarlo bien con lo que les ha dotado la naturaleza.

Sin perder de vista el objetivo, los alienígenas se rinden al placer de sus nuevos cuerpos. La sensación de mamar una polla erecta hasta los huevos, los besos con lengua, las comidas de culo. De todas las especies a la que han abducido, sin duda esta es la mejor.

¿Alguna vez te has follado a un alienígena? Pues Paddy ya puede decir que sí. Lukas está a punto de conocer los secretos de la reproducción humana. Piernas separadas, culo abierto, un gran cipote cubriéndole la entrada del agujero y ese pollón comienza a sumergirse en las profundidades de su nuevo cuerpo. Lo que al principio es dolor, pronto se convierte en un gusto exquisito. Esa polla le roza algo por dentro que desconoce, pero que le lleva al quinto universo.

Francois le ve disfrutar tanto que piensa que un poco de diversión y saciar su curiosidad no afectará al experimento. Necesita saber qué se siente al meter la polla por un lugar tan estrecho y termina dando por culo a su compañero de vuelos espaciales. Ya puestos, toma asiento sobre el gordo pollón de Paddy y le deja vincular su rabo a la nave de carga de su trasero.

La tiene dura a punto de explotar. Se agachan y se la masturban con los labios a dos bocas. Un extraño saborcito les impregna las papilas gustativas. Es el sabor de la vida que se está acercando. Paddy ya se ha agarrado el rabo y se lo pajea entre las dos caras. No lo tenían previsto de esta manera. No les va a quedar más remedio que atrapar el semen al vuelo. Con misiones más difíciles han lidiado.

Un gruñido y el esperma escapa por la punta del gran rabo de ese macho, cayendo un gran lechazo sobre el pectoral de Francois y otro sobre la mejilla de Lukas. Chupa uno el cipote, después el otro, intentando recopilar en sus bocas la mayor cantidad de semen posible. Enseguida lo copian y reproducen en sus órganos internos.

El cuerpo de Paddy vuelve a descansar sobre la camilla metálica. Es hora de saber si el experimento ha tenido éxito y si han conseguido copiar la fórmula de la reproducción humana. Francois confirma con su polla que la misión ha sido cumplida con creces. Uno tras otro, los chorrazos de esperma escapan por su cipote cincelando de blanco el cuerpo de Paddy. Lukas se la casca un poco más abajo y le salpica los pelos del torso peludo con su leche.

Paddy despierta. A su lado está su amigo Francois, el real, no el alien. Ya no sabe si estaba dentro de un sueño o no. Pero creedme que allá arriba, a varios años luz de distancia, se aleja un platillo volante donde dos extraterrestres aprovechan la travesía del largo viaje a casa para darse por culo y usar la leche que les sale de las pelotas para cuestiones personales que nada tienen que ver con reproducirse.

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