Tommy Dreams penetra el culazo de Thiago Da Silva sin condón y se corre a chorrazos encima de sus pectorales | Fucker Mate

Oversized encounter

A ver cómo salía ahora Tommy Dreams de los baños de los chicos en la piscina con toda esa tremenda pirula sobresaliendo por encima de la goma de las bermudas. Apenas un par de minutos antes, Tommy se había puesto a mear y Thiago Da Silva, que estaba justo al lado en las duchas, empezó a echarle miraditas contoneando su precioso culito. Consciente del apuro en el que le había metido, Thiago le prestó una toalla, se la anudó alrededor de la cadera y le sugirió que salieran los dos corriendo hacia la habitación del hotel encogiditos como si tuvieran mucho frío. Así no se les notaría nada.

Eso sí, al llegar a la habitación tendría que devolverle la toalla. Nada más llegar, ya se encargó Thiago de coger lo que era suyo y también de lo que no. La mano se le fue directa a la barra de pan, a ese gigantesco pollón que sobresalía, que le llegaba casi hasta le ombligo. Se la pajeó lentamente sintiendo la fuerza y el calor de esa trompeta y se agachó para mamársela.

Al rozarla con sus labios, la polla creció un poco más si cabe a lo largo y a lo ancho. Se le puso completamente dura como a un perro. El cipote bien dibujado y despampanante, la boca llena a rebosar de rabo y apenas se había calzado un tercio. Thiago desplegó toda la artillería y, si al principio empezó a chuparla temiendo que era demasiado grande para él solo, enseguida su instinto sexual y su apetito se abrió paso, abrió la boca de par en par y dejó que el chaval le follara su puta boquita.

Ese peso pesado se metió por su garganta hasta más allá de la mitad, que no era poco teniendo en cuenta el tamaño que se gastaba. Le gustó ver el pollón tieso al sacarlo de su boca, a Tommy empujando el rabo por la base con el pulgar para hacer rebotar la polla contra su cara, restregándosela por encima. Una polla enorme, un pirulón de lujo.

Una vez penetrada su garganta, Tommy quiso más. Los sonidos guturales que emitía Thiago empezaron a ser más frecuentes y cuando presentía que se avecinaba una arcada, intentaba frenar la polla apretándola con los labios. No fue hasta que Thiago se la chupó estando Tommy tumbado en la cama, que se dio cuenta de la forma curvadita de banana del rabaco.

Le volvían loquito las pollas así que se curvaban ligeramente y de forma natural. La dejó salir a posta de su boca sólo para verla caer soltando una buena hostia sobre la cadera de Tommy. La tenía tan larga que le sobrepasaba el costado. Thiago se la enderezó de nuevo poniéndola en vertical y siguió mamando rabo, deglutiendo, aguantando las embestidas de Tommy, que no podía estarse quieto y alzaba una y otra vez el culete pretendiendo follarle la boca.

Por si los morritos de Thiago no estaban lo suficientemente húmedos, Tommy se encargó de darle el toque final a esa carita guapa, poniendo la cabeza del brasileño al borde de la cama y metiéndole un gag the fag. La traca final antes de tenerla en su culo, cuando se inclinó sobre la cama y Tommy acudió detrás de él fundiéndole el hueco con esa barra de fuego candente.

Ajustada es poco. Cada centímetro de rabo le iba desplazando las paredes del ano poco a poco. Al menos Tommy tuvo la decencia de metérsela lentamente para acostumbrarlo a un buen pollón como el suyo. Si algo sabía Tommy era sobre lo de tener paciencia. Culitos más cerrados se había encontrado y todo se limitaba a esperar e insistir, porque al final todos terminaban relajándose y cediendo.

El de Thiago le costó lo suyo, pero como todos, acabó por digerir su pollón al completo. Al principio su ojete parecía ese boquita de labios apretados que tenía miedo de una polla tan grande, pero de tantpo meter y meter, Tommy le pilló en una renuncia y le abrió de par en par. Que pudiera sentir sus huevetes rozando sus nalgas ya era buena señal de que le estaba metiendo hasta el fondo sus veintitrés centímetros de tranca curvada.

Tenerla como un platanote grande le permitía a Tommy jugar con las posturas. Sabía que tocaba ya muchos puntos de placer por el simple hecho de tenerla como la tenía y meterla normal, pero se atrevía a jugar con su curvatura y solía inclinarse un poco para hacer que al meterla, su polla acariciase la próstata de los chicos, un punto exquisito de placer que te hacía correrte de gusto. No quería que Thiago se corriera encima. O sí.

También le gustaba jugar a la confusión. Tumbarse en la cama, abrirse de piernas desplegando su ojete y cuando el otro tio se ponía de rodillas para fusilarle a pollazos, decirle que no con el dedito y enseñarle dónde tenía que sentarse. Porque esa postura estaba hecha para confundir no a su pareja de cama, sino a cualquiera que pudiera pillarles entrando por la puerta. Un culo abierto, un par de pelotas, una buena polla y un culazo penetrado. Parecía que el de arriba se estaba follando al de abajo, pero era justo lo contrario, era el de arriba el que se estaba autofollando ensartándose en la polla.

Fue con esta morbosa postura con la que Thiago se metió el rabaco entre pecho y espalda hasta el fondo, aplastando los huevos de Tommy con sus nalgas cada vez que tomaba asiento. Y fue también esta postura la que les permitió intimar, rozando sus cuerpos, besándose, escuchando y acariciando con sus labios el aliento de sus gemidos.

Esa postura daba mucho juego. Thiago la aprovechó para darle la espalda y seguir saltando. Así la pudo sentir más dura y tiesa que nunca, perforando su interior. A veces Thiago se dejaba la polla suelta, rebotando, casi veinte centímetros de pollón contoneándose entre los muslos de Tommy, rozando sus pelotas. Otras se lo cogía y se masturbaba.

Acabó tumbado de espaldas sobre el cuerpo de Tommy, enculado, antes de pedirle que se hiciera misionero para cascarse una paja viendo su carita de cachorrito empotrador. Thiago miró hacia abajo justo cuando la leche empezó a salir de su polla dejándole un buen charco de lefa en el ombligo. Tommy se dirigió hacia la parte superior de su tronco y se pajeó enfundando la polla hacia su cara y sus fornidos pectorales. Dónde terminaría corriéndose era algo que Thiago intentaba dilucidar con ganas.

Al final eligió correrse en su pecho y Thiago puso disfrutar así del espectáculo de fuegos artificiales sin tener que cerrar los ojos. Un chorrazo cargado de leche salió volando por encima de su torso y cayó a saco sobre la cama al otro lado y sobre su brazo, el segundo casi con la misma potencia y el tercero mojándole el pecho, con el semen deslizándose sobre el pectoral izquierdo, hacia su hombro. Todo eso por haber prestado su toalla a un tio en apuros después de calentarle en los baños.

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@ fotos por Oscar Mishima

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