[Fucker Mate] Gabriel Vanderloo y Massimo Piano comen rabo y se follan

Si tienes una buena manguera entre las piernas y tienes la suerte de liarte con un tio de estos al que le metes la mano por arriba de los pantalones hasta llegar a su punto caliente y lo que notas ahí te gusta tanto que se te empieza a poner morcillona y sólo piensas en agacharte y comer como una puta hasta llenarte la boca y dejártela regada de leche, estás de enhorabuena, porque la lucha de espadas entre caballeros está asegurada. Además puedes estar seguro de que el rival te dejará empuñar su arma para probarla y podrás descubrir el placer de tocar algo como lo tuyo, pero con un tacto diferente, que comenzará a despertar tu curiosidad. También podrás estar seguro de que tu rival hará lo propio con tu espada y la lucha no acabará hasta que ambos quedéis desarmados por completo.

Gabriel Vanderloo y Massimo Piano, los dos chulazos guapetones, se han gustado tanto que están comenzando a tantearse metiéndose la lengua por la boca y sintiendo en sus manos el tacto de unos buenos pollones bajo los slips, rabazos enormes que rabian por salir de su encierro, los dos apuntanto con el cipote hacia la cadera con toda la polla marcada, tan duras las dos que por un pequeño resquicio se les ve el contorno de los rabos.

El primero en cruzar la línea es Gabriel Vanderloo, que se estira y se agacha para tener a tiro la pollaca de su rival en el momento en que le baja los calzones. Ahí la tiene, un pedazo monstruo que lo mira con un enorme y gordo capullo totalmente desencapuchado. Su instinto le hace actuar como tiene que ser, abriendo la boca y atrapándolo dentro mientras se lo saca acariciándolo con los labios. Tras procurarle buenos cuidados a su cipotón, le mete un engache a la polla mamándosela de principio a fin, metiéndosela hasta la garganta, hasta donde ni el fleshjack pudo cuando Massimo se hacía la paja en su anterior escena de debut a solas.

El calorcito y las ganas empiezan a apretar tanto que le quita los slips y Massimo hace lo mismo con los de Gabriel hasta quedarse los dos desnudos en el sofá, sólo vestidos por los pies con sus zapas. Al quitarle los gayumbos, Massimo libera a una gran bestia. El rabo de Gabriel Vanderloo es una cosa maravillosa. Verlo tieso en toda su longitud, irregular y gordo, apuntando hacia la cara de un chaval a punto de comérsela es como estar en el cielo. Y ya cuando una boquita chupona empieza a saborear el principio de ese amplio recorrido, se me hace la boca agua.

Menuda pollaza le han plantado a Massimo para lucirse en su primera comida delante de las cámaras, una butifarra tan larga que le tiene que meter unos buenos cabezazos para darle gusto. El tio tiene buena boquita y unos labios jugosos y muy guapos para comer cualquier tipo de rabo y ese le encaja a la perfección. No sólo chupa y lo pringa con su saliva, sino que es tan larga que también la pajea fuerte, admirando el rebote de los enormes cojones cada vez que lo hace. Gabriel tiene huevos para dar de comer a un regimiento, qué delicia ver cómo se mueve la bolsa intuyendo las pelotas pesaditas y calentitas.

Ya sabeis que suelo ser bueno y os aviso cuando hay peligro de corrida, vamos, cuando una parte de la escena me ha gustado tanto que he estado a punto de correrme pajéandome o directamente me he corrido porque no he podido aguantar. Atención cuando veais en un punto de la mamada que Massimo le echa un salivazo al rabo que se queda colgando como si fuese semen y vuelve a chupar mientras va cayendo, el momento en que Gabriel lo empotra contra el sofá y le folla la boca. Soy fan de esta postura, cuando un tio se pone en posición de follar jodiéndose una cara y de la posición de la cámara por detrás donde se ve al chaval tumbado y al tio que da de comer por detrás con todo el rabo y los cojones colgando, es algo que me vuelve loco.

Ver la polla entrando por la boca y los cojones enormes estampándose contra la barbilla me pone burro. Es una de las mejores partes de una mamada cuando se la comes a un tio con buenas pelotas, sentir en la barbilla el contacto calentito de sus cojones rebotando. Lo mejor es que Massimo no se queda quieto con la boca y empieza a sacar la lengua paseándola por debajo de sus pelotas, haciendo que suban y bajen a su paso mientras se bambolean. Una imagen que vale oro y más vale que no os la toquéis mientras esto ocurre, jeje.

Gabriel también decide probar esta postura y se deja follar la cara por Massimo después de haberle comido el ojete. Impresionante ver la picha tiesa y larga de Gabriel apuntando hacia el techo cuando le hace al chaval la comida de culo. Massimo tiene unos cojones más firmes que no cuelgan tanto, pero lo suficientemente grandes para provocar la misma sensación de placer en la barbilla, aunque Gabriel los siente más en la frente calentitos cuando se pone a chupetearle la raja del culo con la lengua. Los dos están como perros en celo.

Mira que yo soy más activo que otra cosa, pero ver la pollaza de Gabriel Vanderloo así de grande es que se me abre el culo y con gusto me sentaba encima. De momento el que va a tener la suerte de probar toda esa barra energética dentro del culo es Massimo Piano, después de pegarle otra mamada espectacular con otro pringue de saliva que cae por su rabo como si fuese lefa. Los dos tienen unos tamaños de pelotas tan alucinantes que es lo primero que destaca al verles por detrás con las piernas abiertas ya en plena follada. Hasta que Gabriel no eleva ligeramente las caderas follándoselo desde arriba para que sus huevos no hagan sombra, no empezamos a disfrutar de todo su pollón metiéndose estrechito por el agujero.

Gabriel no sólo nutre sus ganas de follar con el cosquilleo de placer que le provoca hacer resbalar su pija por el culo, también se envicia mirando a Massimo y su cara de gusto. Y menudas miradas le echa, como las de un potro embistiendo, una cara guapísima y unos ojazos ante los que es imposible resistirse y no abrirle el culo para que entre. A Massimo lo tiene a pleno rendimiento con las piernas completamente abiertas, más imposible. El primer plano de la cara de macho empotrador de Gabriel es una locura, cómo mira y los gestos de gusto en su rostro.

Cara a cara, uno frente a otro, Massimo con las piernas hacia arriba y el culo abierto, Gabriel se le tira encima y le empieza a follar a tope. Ya no la introduce con cuidado, tiene el agujero hecho a su tamaño de polla y le taladra a su gusto. Amantes de los cuerpazos danone, aquí tenemos doble vicio, por una parte ver cómo enfila el agujero y por otra de fondo la tableta de chocolate de Gabriel Vanderloo tensa y marcadita mientras folla.

Cuando ya se ha dado gusto al rabo, Gabriel se pone a cuatro patas sobre el sofá abriendo el ojete y pidiendo a Massimo que le folle. Al chaval no hace falta que se lo repita dos veces, ya está con su pichón tieso apuntando a la entrada y se la mete, provocando un gemido de dolor y gusto a Gabriel. Otra enorme suerte, la de gozar del rabo de un tio que la mete por primera vez delante de las cámaras. Massimo empieza a follárselo con rapidez, conservando todo el rabo dentro del culo y pegando ligeros meneos. A pesar del tamaño que se gasta, Gabriel la recibe por el culo tragándosela enterita y notando en la parte baja de su trasero el impacto de los huevos del chaval. A los que nos gustan los cojones bien grandes de los tios con estas escenas lo pasamos pipa. Llega un momento en que sólo ves pelotas rebotando al compás por la pantalla y eso crea ese gustillo visual con el que gozarte una buena paja.

Massimo cumple el sueño que me gustaría cumplir. Gabriel se queda sentado con la polla empinada y él comienza a bajar el culo hasta ensartarse encima, dejando que su pedazo pollón quede atrapado entre los abdominales de ambos. Es acojonante ver el cabezón de la polla de Massimo de repente aparecer por el lateral desplazado cuando toma asiento, menudas caricias le debe estar pegando a la tableta de chocolate de Gabriel. No sé cómo Gabriel aguanta y no le mete una preñada, con ese pollón enorme apuntando hacia su cabeza y las vistas que tiene.

Ha llegado la hora de descargar sus pedazo cojones y toda la lechecita que han acumulado dentro. Massimo se pajea mientras Gabriel le regala su monumental rabo para que se recree, dejándole chupar las pelotas y olérselas hasta que se pone tan cachondo que se viene encima soltando lefa. Una vez corrido, Gabriel le come el rabo y le saborea los últimos chorrazos, utiliza la lengua como un pincel, rebañando la lefa que tiene en la base de la polla y volviendo a comer, deslizando la lefa con los labios por toda la barra.

Si habeis conseguido aguantar como campeones, ahora os podeis pegar el gustazo de una buena corrida. Casi de imprevisto, Gabriel deja de comerle el rabo, acerca su polla a la cara de Massimo y le enchufa unos lefazos en toda la cara dejándosela más guapa de lo que ya la tiene. Después del primer impacto que le pilla por sorpresa y le deja un reguero de lefa encima, Massimo le empieza a comer el capullo todavía escupiendo leche, poniéndose los morros bien sucios y con los lefotes saliendo por su boca y resbalando por la polla como si fueran saliva. Una escena de 10!!

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