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Josh se folla a Cody a pelo mientras los chulazos Devy y Justin le comen el rabo a Sean intercambiando su semen entre sus bocas | Sean Cody

The Cabin

Devy se despertó como si todo hubiera sido un sueño, hasta que descubrió que no, que aquella cabaña era real, que ese aroma a naturaleza y montaña que se respiraba era tan cierto como que se había vuelto a levantar con la picha dura y como que el día anterior se había cascado un buen pajote en las escaleras viendo a sus nuevos amigos follar sin condones. Nada más levantarse se puso música para animar la mañana y se estiró de la parte delantera de los calzones acomodando su rabo que estaba morcillón.

Los chicos estaban abajo, cómo no hablando de sexo, que para eso había ido a ese retiro en plena naturaleza. Sean y Justin estaban encantados con el tamaño de su polla y con la pasión que Josh ponía en la cama follando, así que le preguntaron a cuántos tios se había tirado en la calle. Confesó que a unos diez más o menos, pero miró a Cody y le guiñó un ojo ofreciéndole ser el undécimo en pasar por su piedra.

Con valentía, Josh le agarró de la mano y se lo llevó fuera, donde por lo menos hacía solecito esa mañana. Se quedaron cerca de donde los chicos pudieran verles. Cody le acorraló en unos troncos, le desabrochó la camisa, le besó el torso y fue bajando hasta desabrocharle la bragueta. Josh no llevaba calzones, como de costumbre. Metió la mano por los vaqueros y le sacó la polla gorda.

De buena mañana, con algo de frío, con el precioso paisaje de fondo, el solecito pegándole de frente y un tio arrodillado comiéndole la polla. ¿Podía uno tener mejor comienzo de día? Larga, durísima y empinada hacia arriba, Josh estaba preparado para penetrar cualquier cosa que se le pudiera delante, y lo que ahora tenía delante era a Cody, que se había apoyado contra el tronco del joven árbol, había inclinado la espalda, se había bajado los vaqueros por los muslos y le estaba donando su precioso culito redondo y blanco.

Con lo tieso que tenía Cody el pito, tenía dos opciones, flexionar las rodillas, sacar culete y penetrar o mejor ayudarse con la mano y forzarla hacia abajo, que es lo que hizo. Dio unos cuantos pollazos a Cody en la raja del culete para que sintiera el calor de su rabo, le escupió encima y se la hundió dentro sin condón. Desde ese momento, cuando sus colegas le preguntaran a cuántos se había follado de puertas para afuera, ya podría decir que no podía contarlos con los dedos de las manos.

Estando fuera, creían que los chicos estaban viendo desde dentro su pequeño affair, pero en la cabaña las cosas estaban igual de calientes. La presencia de Devy, el nuevo, les ponía a todos la polla dura de lo guapo que era y lo bueno que estaba. Eso unido a que Justin y Sean sabían que el chaval les había visto en plena faena y se la había estado cascando como un mirón, hizo que la pasión se desatara al no haber secretos entre ellos.

A las camisetas siguieron los pantalones. Los tres miraron hacia abajo y vieron que estaban empalmadísimos bajo los calzones. Se acercaron y se sobaron los paquetes. Sean se dio cuenta de que Josh y Devy se molaban, así que les dejó dándose el lote y él bajo a chuparles los rabos. Mientras tanto, Josh se había llevado a Cody a los maderos y seguía dándole por culo. Empezó a hacer un poquito más de frío, así que decidieron meterse en la cabaña.

Al entrar se encontraron con los chicos que tampoco habían podido contener las ganas, por lo que subieron al piso de arriba, a la habitación de Devy. Josh se sentó en la silla de mimbre, con toda la pirula enorme y tiesa y Copdy se sentó en sus piernas clavándose en ese impresionante pollón. Qué grande la tenía, pensó Cody con los ojos cerrados sintiendo toda esa enorme barra penetrándole el ano. Luego abrió los ojos y vio la atractiva cara de Josh, mirándole fijamente, con el sol de la mañana entrando por la ventana e iluminando sus bonitos ojazos.

Mientras, en la cocina, Sean se acababa de ofrecer de desayuno, estirado en la mesa, con Devi y Justin comiéndole la polla. No sabía si iba  apoder aguantar la leche en los cojones a ver esas dos hermosas caritas lamiendo su tronco. Vaya par de cabrones. Para ponerlo más difícil todavía, los dos se besaban con su rabo en medio, uno se dedicó a comerle la verga y el otro a succionarle los huevos y encima le miraban con esos ojazos.

Les hizo juntar las boquitas y se corrió entre esos dos guaperas. Mientras descargaba la leche, ellos sacaban la lengua y se lo chupaban todo. Les vio jugar con su semen, besándose, pasándoselo de boca en boca. Volvieron a turnarse para comerle la polla corrida. Al jadear, Devy hizo un puchero de lefa que se les salía como un espumarajo por la boca. Justin lo vio y enseguida fue a lamérselo, aprovechando para meterle otro morreo. Se besaron de nuevo con toda su leche dentro, un buen colgajo colgándole a Justin por la barbilla, el guapísimo de Devy mirándole con el esperma en su boca.

Casi al tiempo, en el piso de arriba, Cody se regaba los abdominales con el caldo de sus pelotas, Josh le sacaba la polla del culo y le lenzaba un largo chorrazo directo a la jeta para después inclinarse encima de él y besarle de arriba a abajo, recopilando leche, impregnándose su barbita de lefa. Calientes por la noche, más calientes nada más levantarse. Estos chicos tenían las hormonas revolucionadas y todavía quedaban vacaciones por delante.

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