El chulazo guaperas Tommy se desnuda y se masturba su grueso y venoso miembro viril | Chaos Men
Mi nuevo novio Tommy tiene muchos atractivos y sinceramente, no sé cuál me gusta más. El primero es obvio y me pone la polla tiesa. Cuando me mira, me lanza esa media sonrisa en su cara guapa, con ese pelazo, se me sube de repente. Al cabronazo le sienta bien todo, sobre todo esas camisetas que sin estar muy ceñidas, le remarcan sus fuertes y voluminosos biceps.
Sabe que me vuelve loco cuando lo hace, lo de comportarse como un stripper me refiero. Entonces se levanta la camiseta por un lado. Veo su línea inguinal, perfecta, y me pongo malo. Cuando todavía no me he repuesto, se la sube un poco más y me deja ver sus espectaculares abdominales. Con lo que me gusta agarrarme a ellos cuando me siento encima de su polla y le cabalgo. Me traen tantas buenas sensaciones.
Lo vuelve a hacer, otra de esas tantas cosas que me gustan de verlo semi desnudo. Alza los brazos y se los pasa por detrás de la cabeza. Cuando veo sus anchos biceps y sus sobacos, la fragancia a macho inunda mis napias de una forma que me hace perder el control de mi ser convirtiéndome en un auténtico cerdo que lo único que quiere es ser poseído por un buen macho, de cualquier forma que se le antoje.
Todavía le queda por mostrarme la flor de su secreto, esa cosa con la que me da tanto placer. Se baja los calzones rojos, los que le traen suerte. Descubre el vello en sus partes. No es un bosque demasiado frondoso, pero tiene bosque y eso me gusta. mejor el tronco del árbol, ahora dormidito y campaneando entre sus piernas, ligeramente doblado por la parte de la punta, el lado hacia el que yo sé que le gusta carga su herramienta.
Se la miro. El cabronazo la tiene larga, pero yo sé hasta dónde puede llegar, porque cuando me la meto en la boca y se la chupo, cuando me la mete a pelo por el culo o cuando le pillo pelándosela en la cama, sé que esa minga es apenas un atisbo del trabuco que se gasta cuando se le pone dura, convirtiéndose en un pollón magistral, bien gordo, venoso y robusto.
Creía que lo había descubierto todo de él, hasta hoy. He llegado de trabajar. Me lo he encontrado en la cama, desnudo, empalmado, viendo en la tablet un vídeo de tios follando. Me ha mirado, se ha relamido los labios y se ha abierto de piernas, invitándome por primera vez a probar el calor de su ano. A todos los que estáis leyendo esto, creedme que me lo voy a follar. Le voy a preñar hasta que el semen de mis cojones le resbale por la raja del culo y empape las sábanas.








