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Deacon se deja follar sin condón por el jovencito Gibson | Sean Cody

Tanto Deacon como Gibson necesitan dar rienda suelta a sus necesidades. Juntos se suben al coche y conducen durante varios kilómetros hasta alcanzar una playa deshabitada alejada del mundanal ruido, esperan al atardecer y comienzan a hacer gamberradas que les hacen sentirse más libres. A ver quién escupe más lejos, a ver quién grita más alto subido contra un peñón contra el que chocan las olas, a ver quién mea más lejos, sacándose las pichas y haciendo un concurso de meos.

El ocaso está cerca. Entre risas, empiezan a fijarse en lo bonitos que son sus cuerpos cuando se refleja en ellos la luz del atardecer. Deacon presume de torso, quedándose con los pantalones puestos y la camiseta quitada. Gibson hace lo propio con su culo, bajándose los pantalones y dejando que su amigo le vea el trasero.

Primero se mira, después se toca. Gibson planta las manos en los musculos pectorales de Deacon y este a su vez le atrae hacia su cuerpo cogiéndole con tiento por el culo con un buen amarre. El apartamento a pie de playa queda cerca. Con el calentón cogen el coche y ponen rumbo hacia el punto de partida. Entran por la puerta y las ganas les pueden. Pantalones fuera, calzones fuera.

Gibson está pinocho. Deacon encorva la espalda, saca la lengua para hacer espacio, clava la polla del chaval en el interior de su boca y la disfruta hasta que no le cabe más por la garganta. Al sacarla de su boca, se le cae la baba del gusto, le da la espalda y se sienta sobre su tranca metiéndosela sin condón por el culo.

Al ser el mayor de los dos, se supone que debería haber sido él quien metiese rabo, por cuestión de edad, pero le encanta ver la cara de los chavalillos cuando se abre de piernas y se ponen cachondos observando cómo sus duras, largas y tiesas pollas mancillan un agujero sin compasión. Gibson está fuera de sí. Cuando Deacon se pone de pie y se inclina hacia adelante, el chaval le agarra la mancuerna que cuelga dura entre las piernas, se la enrosca en la mano y le mete la pipa de nuevo por el culo. Le tiene en toda su salsa.

Deacon se abre de piernas sobre el suelo. Gibson mete la cabeza entre ellas y le lengüetea la raja del culo y el ojete. Uno nunca sabe en qué momento especial se va a correr cuando practica sexo y a Deacon le llega por sorpresa justo en ese momento. Se coge la polla y se la masturba. Se corre mirando hacia abajo y viendo los pelos de la cabeza de ese zagal gozándose su culo.

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