Straight Porn Side: La doctora rebaja el enorme pollón del guapo Markus Dupree ofreciéndole el coño y sus grandes tetas | Brazzers

Firsthand Experience

Un hospital es como un mundo nuevo de experiencias y, puesto que no todas tienen por qué ser malas, la doctora va a satisfacer esas necesidades ocultas de las novatas, porque, igual que ella cuando llegó a ese hospital, le chiflaba ver una gran cantidad de pollas de todos los tamaños y colores. Ese día han ingresado a un tiarrón muy guapo llamado Markus Dupree que seguro les va a encantar.

Si alguna de las dos novatas aún no tiene novio, a partir de ahora lo van a desear. No falla, mete el bajalenguas al paciente y de repente algo se le infla ahí abajo, entre las piernas. Las tres se asustan, porque saben lo que es perfectamente, no son unas mojigatas, porque no quieren reconocer que es demasiado grande para lo que acostumbran a ver.

La doctora finge sorpresa como ellas, pero se ha aprovechado de ese paciente más de una vez. Retira la sábana, retira el pijama. Una polla dura y enorme apuntalando el techo. La doctora mira a las novatas. Les dice muy seriamente que es cuestión de vida o muerte rebajar esa polla y que les enseñará a hacerlo. Invita a Markus a ponerse en pie.

Totalmente desnudo, las risitas de las novatas no tardan en llegar. No están acostumbradas a ver tios tan buenos en pelotas y, lo que él toma como una burla hacia el tamaño de su miembro, en realidad es un halago. No entiende a las mujeres. La doctora se pone a su lado, le coge la polla con el guante y se la pajea. Se arrodilla ante el paciente y le merienda toda la polla metiéndosela hasta la garganta. Markus se pone cachondo y le folla la boca.

La doctora mira a las novatas que empiezan a mojar las bragas. Les dice que hay medicamentos para bajar el rabo tieso, pero que antes de eso, si encuentran a un paciente en este estado, lo mejor es aplicar las técnicas de toda la vida. A los hombres les suelen gustar las tetas, pero no es algo que deban dar por hecho. A este sí le gustan. Se baja el sujetador. Sin duda la mentora tiene unas tetas que flipas, enormes como melones y con unos buenos pezones. Agarra con la yema de los dedos el rabo del paciente y lo sumerge en la cuenca entre sus pechos, dejando que se los folle.

La doctora aún recuerda la primera vez que le hizo esto a Markus. El chorrazo de lefa que le metió entre el pelo y la oreja. Las cubanas les vuelven locos. Las novatas toman nota de eso y también del festín que la doctora se mete entre las piernas del paciente, succionándole las pelotas, para enseñarles esos huevos, esa bolsita donde los hombres guardan el caldo de cultivo de la vida.

Después de tantos días follándoselo, Markus se ha acostumbrado a lo bueno y cada vez aguanta más. Les explica a las novatas que si con la mamada, la cubana y la paja no sirve, la única solución es ofrecerle el coño y que si eso tampoco funcionase, tendrían que recurrir a abrirles su puerta trasera. Hasta ahora nunca ha tenido que recurrir a eso con Markus, pero teme que se haga realidad esa tarde.

La doctora tiene un coño enorme. Se lo brinda a Markus sobre la camilla. Él le mete la polla sin condón y se la jamelga. “¿Escucháis el soniquete de sus pelotas jodiéndome los labios mayores?“, les pregunta. Ellas asienten. “Eso quiere decir que me la está metiendo hasta el fondo y que le gusta. Vamos por buen camino para rebajársela“.

Estira la espalda para frotarla contra su fuerte torso y él aprovecha para cogerle los pechotes con las manos, uno en cada una, gigantes. Markus saca la polla del coño. “Pero doctora, ahora está más grande y dura que antes“, dice una de las novatas. Duda que esa técnica vaya a dar resultado. “Hay que tener paciencia, guapa. Hay pollas que son muy resistentes“, le dice la doctora mientras Markus la pone de rodillas en la camilla para abrirla de piernas y volver a joderla el chochete.

Ahora es ella quien le tumba a él en la cama. Aprovecha para enseñar a las chavas los puntos más sensibles de un pene. Se mete entre sus piernas, le agarra el rabo con fuerza y le sube la piel hasta que rodea el cipote de pellejo. Acerca la cabeza, saca la lengua y le lame el prepucio. Markus se vuelve loco. Grita. Se lleva las manos a la cabeza. Reza para no lefar la cara de esa belleza.

Hay otra técnica, secreta. Se sienta sobre las piernas de su paciente clavándose entera la polla. Y salta, salta alto. Salta para que se le muevan las tetas. Eso les encanta también, ver unas buenas domingas meneándose delante de su cara. Markus se convierte en un puto animal que cada vez se la folla más duro para darse placer. Lleva a la doctora hasta el sofá de las visitas. Allí le planta el culo en el respaldo, él se sube encima, le agarra las peras y le taladra el coño a pollazos.

Markus ya está preparado para rebajarse la polla. Hace arrodillarse a la doctora con la cara justo enfrente de su polla. La coge del pelo con una mano para dominarla, con la otra mano se casca el rabo. Ella se agarra las tetas para lo que viene. No quiere que nada se desperdicie en el suelo. Markus pega otro grito y empieza a escupir semen regándole la cara de lefa, el pelo, la camisa. Montones de alegres chorrazos de esperma saliendo despedidos por todas partes.

Y cuando parece que ya ha acabado, sale más, porque el cabrón se pone cachondo mojando esa carita. La doctora le come toda la lefa. Mira a las novatas, todavía relamiéndose los mecos de los labios. “Sabe muy bien. Este paciente está muy sano“, les dice degustando la exquisitez en su boca. Markus cae rendido en el sofá, con la polla aún mojada y dura. En unos minutos su rabo volverá a la normalidad entre sus piernas. Hasta que a ella le apetezca. Esa doctora le pone malo.

VER LA ESCENA EN BRAZZERS.COM

VER LA ESCENA EN BRAZZERS.COM

Mostrar más
Botón volver arriba
Cerrar