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Kendro Leandro se folla a Fred sin condón en la reserva y le lefa la boca | Latin Leche

Cruising for Loads

La reserva ecológica llevaba siendo lugar de cruising durante montones de años. El cámara se preguntó cómo coño era posible que no hubiera descubierto antes ese lugar, en el que los chicos esperaban sentados en cualquier caseta en ruinas fumándose un piti, apoyados contra el tronco de un árbol sobándose el paquete, esperando impacientes a que apareciese otro tio de entre la maleza con ganas de chupar pijas y llenarse la boca de babas de lefa.

Tras descubrir ese lugar, el cámara pensó inmediatamente en Kendro Leandro. Nadie como él, tan desinhibido, atractivo y vicioso, como para hacer que los chavales salieran como conejos de sus madrigueras en la reserva. Fred tardó men darse cuenta de que Kendro estaba a lo ejos observándole mientras fumaba. kendro ya se había quitado la camiseta y los pantalones, amasando con ganas su polla inquieta bajo los gayumbos negros.

En cuanto lo vio, soltó el cigarro y usó esa mano para magrearse el paquetón bajo los vaqueros. Kendro se acercó a él y se quedó sobándose con las manos junto a la alberca. Mirarse y calentarse era un juego que les gustaba. Podrían haberse hecho unas pajas sin tocarse un pèlo y habrían salido de allí igual de satisfechos con tanto morbo. Pero no. Solos en la naturaleza, en aquel lugar perdido hecho a su medida para fantasear, necesitaban tocarse y probarse.

Fred se levantó y fue directo a comerle la boca. Mientras le besaba, aprovechó para sacarle la dura polla por un lateral de los calzones. Ese chavalito con aire setentero era una fantasía. A Kendro le venían a la mente imágenes de la peli El Lago Azul y se imaginó viviendo una aventura sexual perdido en plena naturaleza. Animado por el hambre de aquel chaval, se bajó los calzones y le dio de comer polla.

Demasiado gorda y larga para caberle entera en la boca, se tuvo que conformar con meter unas profundas caladas que se quedaban a la mitad del pedazo de miembro empalmado. Lo llevó hacia las sucias escaleras donde antes esperaba a un maromo, le comió el culete y se lo folló sin condón por detrás. Su culo tragaba más que su boca y se la comía enterita. Estaba fuertote el cabrón, aguantando las embestidas.

A punto de soltar la lefa, con una mano le agarró por los pelos rizados, le obligó a bajar y aprovechó cuando tenía el tronco de la polla entre sus labios, como si fuese un perro atrapando entre los dientes un hueso, para soltarle un lefote en todo el carrillo, dibujándole una bonita línea blanca por la mejilla y el cuello hasta la comisura de la boquita. Al retirarla, Fred se llevó un buen pegote de semen en la lengua que degustó de lo lindo.

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