Tendencia

Bo Sinn destroza el culo de Romeo Davis a pelo con su gigantesca polla en el motel | BROMO

Motel Bareback

La noche anterior llovía a cántaros. Sin apenas visibilidad en la carretera, Bo Sinn y su colega Romeo Davis se quedaron a dormir en un motel en el que tan sólo quedaba una habitación con una sola cama. No fue hasta entonces que se dieron cuenta de que nunca habían pasado una noche juntos a solas y descubrieron sus manías y ritos previos a la conciliación del sueño.

En cuanto a esto último Bo lo tenía profundo, o eso hizo creer a su amigo. Aprovechó que se fue a lavar los dientes al baño para descubrir de una vez por todas si su coleguita era gay. Si tenía que dormir en una cama por otro pibe, le convenía saber si quería calma o guerra. Intencionadamente se bajó los pantalones dejando a la vista su hermoso trasero como el que sin querer ha retozado tanto sobre las sábanas que se le ha bajado solo y esperó a que Romeo saliera.

La respuesta no se hizo esperar mucho. Tras un silencio que tuvo en vilo a Bo, vio cómo el cabronazo se iba acercando a la cama magreándose el paquete hasta que se puso a cuatro patas y le pasó la lengua por uno de los cachetes. A tomar por culo la calma. Bo le descubrió que no estaba dormido, puso a su colega con el culo en pompa y sin condón ni nada le clavó su larguísima y gigantesca polla por el trasero.

Sólo después de reventarle el culo a cañonazos y meterle una buena mandinga con los huevos, Bo se abrió de piernas para que el cabroncete disfrutara del triple postre que le molaba a todo cerdaco, su ojete, las pelotas y el rabo todo a tiro. A Romeo le encantó penetrar con su lengua el culito virgen de un buen macho como ese, más aún sentir el tacto y el calorcito de las bolas en su nariz mientras lo hacía, pero donde más se entretuvo fue en la cacho minga.

Enorme, grandísima, casi interminable, la cogió con una mano por la base para enderezarla y ponerla en verticar y se la comió a bocados dejándose todas las babas encima, lubricándola para que después él pudiera seguir metiéndosela por el ojal, antes de que se la sacase y se la pajease justo apuntando con el cipote hacia el agujero. Romeo sonrió como un auténtico cerdo al sentir los chorretes disparados hacia su culo, los goterones de lefa resbalando por los pelos de sus nalgas.

VER MOTEL BAREBACK EN BROMO.COM

VER MOTEL BAREBACK EN BROMO.COM

Botón volver arriba
Cerrar