El guaperas de pelo en pecho James Ray se hace una paja en la cama | Next Door

Hogar, dulce hogar. Atrás quedan las duras e interminables jornadas de trabajo, las horas en coche y avión. James Ray está deseando pegarse una ducha y tirarse a la bartola en la cama para gozar del tiempo libre sin hacer ni el puto huevo.

Al final ni ducha ni hostias. El confortable colchón le ha atrapado y ya no puede escapar. Se siente un hombre realizado y libre, también un poco guarro. Tras alzar uno de sus brazos y ponérelo detrás de la cabeza se ha dado cuenta de que le sudan un poco los sobacos, pero ese olorcito le pone cerdo, le empalma. James comienza a tocarse el paquete. Durante todos estos días apenas ha tenido tiempo de dedicarse ni una sola paja, pero ahora se va a resarcir del tiempo perdido.

Sin camiseta se ve buenorro, está buenorro. Se pasa una mano, como si no fuera suya, por su torso y sus peludos pectorales. Baja con ella hasta los pantalones, se la mete por debajo y después se libera el cinturón para dejar libre a su larga polla. Ya apenas la recordaba y la echa de menos.

Flácida entre sus manos, rememora la espera en el aeropuerto, por el que ha visto desfilar a cada maromo que con más de uno se hubiera metido en los baños a sacarle toda la leche de los huevos. Pensando esto enseguida se le pone dura. No recordaba que la tuviera tan grande y tan gorda. Se la pajea duro dándole caña. Nota que se le erizan los pelos, que ese gustillo que ya tenía olvidado le recorre de la cabeza a la polla. Se corre. Ahora sí, la ducha.

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