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Al que se le ponga dura pierde. El porteño Mati apuesta su culo en la piscina | Latin Leche

Encantado de haber perdido la virginidad con un chulazo tan guapo como el porteño Mati, fibradito y pollón, después de haber visto cómo a ese maromo también le gustaba poner el culo, pidió una nueva cita en la casita de verano para devolverle el favor. Quería que ahora fuera su enorme polla la que campanease como un badajo entre sus piernas mientras él se lo follaba.

Para eso tenía que ganar en un juego muy peligroso. Después de despertarlo a pollazos en la cara, le propuso que ambos cogiesen la polla flácida del contrario, empezar a hacer movimientos masturbatorios y el primero al que se pusiera completamente dura perdía y tenía que poner el culo para que el otro se la metiera. Aceptado el reto, se pusieron en pie al borde de la piscina, se agarraron los rabos y comenzaron a pajearse mutuamente.

Notó cómo se le estaba poniendo morcillona antes que a Mati, así que decidió cambiar un poco las reglas del juego camelándoselo y haciendo que se pusiera tontorrón. “He visto cómo le regalabas el culo a otro tio. ¿Me lo quieres regalar también a mí?“, le decía cogiéndole la cara y mirándole fijamente a los ojos.Mati intentaba no mirarle mucho, porque el tio tenía unos ojazos, era bastante atractivo y notaba su enorme pollón en las manos. Eso haría que al instante se le pusiera dura y perdiera.

Que le metiera la lengua por la boca para darle un morreo, fue definitivo para que se le relajara el ojete y deseara tener a ese machote dentro de él. Ese cabrón sabía sin duda cómo besar. Al final fue a él al que se le puso durísima, pero es que Mati ya se había rendido antes de tiempo, notando como esa porra gorda y larga crecía sin medida entre sus manos.

Aunque el juego ya había acabado y estaba decidido, siguieron masturbándose las pollas. La suya ya estaba completamente tiesa, pero necesitaba ver también de nuevo dura la de Mati, la pollaza que le había desvirgado el culo, la que le había llenado la boca por completo comiéndosela. Al final prefirió dejársela morcillona, para ponerle a cuatro patas al borde de la piscina y follárselo, para que cuando sus fans vieran el vídeo pudieran admirar cómo meneaba el badajo al ritmo de sus enculadas.

Mati tenía el culo más apretadito que había probado nunca. Le metió primero el cipote. Esperó a que se relajara y le dejase meter más rabo. Poco a poco cosiguió que el porteño se acostumbrase a su polla dentro y entonces empezó el meneíto de la follada, primero lento y después empalándosela hasta el fondo a un ritmo endiablado. Se lo folló con la rabia, quizá con la rabia propia de a quien le jode no haber sido el primer hombre en reventar ese culo a pollazos.

Con el pedazo pollón que tenía el currela, seguramente había hecho un buen trabajo. Ahora le tocaba a él superarlo y parece que lo estaba consiguiendo cuando Mati le rogaba que le hiciera suyo. Le iba a demostrar sus aptitudes como latin lover. Mordiéndose los labios, mirándole con rabia, se la encajó por el culo una y otra vez, le tumbó sobre le asfalto, se la metió con fuerza y Mati acabó cascándose una paja, dando espasmos sobre el suelo, gimiendo mientras se sacaba la puta leche.

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