[Lucio Saints] Allen King se come el rabo de Aday Traun en el baño y cuatro pollones en un glory hole en #CITYBOYS02 “La Venganza”

Un puto vicio es lo que vamos a vivir en este nuevo episodio de la serie porno gay “City Boys”, el vicio de comer pollas grandes y gordas sin parar, sentir su tacto calentito con la lengua introduciéndose por toda la boca y pajearlas bien duras hasta sacarles toda la leche de los cojones e inundarnos la cara con semen de macho como unos putos cerdos. Era un sueño, estaba deseándolo, ver al cabronazo de Allen King rodeado de montones de pollas enormes. Por fin se hace realidad ese sueño y además, aunque en la otra gran ciudad, Madrid, en uno de los lugares donde Alejandro Ferrer protagonizó una de las mejores mamadas múltiples en glory hole de la historia, el local Boyberry. Una de las escenas que tengo en mayor estima como muchos sabeis y que no me canso de ver una y otra vez y a la que se une directamente esta, porque lo tiene todo. Ahora le toca el turno a nuestro guapísimo Allen King para demostrarnos a todos cómo se come una buena tanda de rabos gigantes y cómo se firma la cara con sus autógrafos calentitos, blancos y anónimos.

En Episodios Anteriores…

Allen King y Robbie Rojo acaban de vivir una de las noches de fiesta que Madrid les brinda. Todavía con ganas de marcha y sin ganas de dormir para vivir una resaca insoportable, deciden ir al piso y follar como locos. Cuando terminan, Robbie se mete en la ducha dejándose los pantalones sobre la cama con el móvil dentro del bolsillo. Un mensaje llama la atención de Allen, que lo coge y descubre que su novio lo está engañando con un misterioso chaval que le manda una foto de su torso desnudo. Al salir de la ducha, Robbie descubre el teléfono con el mensaje en la pantalla y se da cuenta de que lo ha pillado. Allen se pira de casa enfadado y un chaval con una bici casi lo atropella al salir del portal. Justo en ese momento al mirar a aquel chaval, se da cuenta de que la venganza se sirve en un plato caliente, pero que muy caliente…

Ahora…

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Al ver a aquel chaval tan guapo que casi lo atropella con la bicicleta, Allen ya sabe cuál va a ser la forma perfecta de vengarse de esa infidelidad, piensa comerle la polla al primer tio que le mole y que se le ponga a tiro. Ningún sitio mejor para hacerlo que el Boyberry de Madrid, donde encontrar a un pibón y bajarle la bragueta sin pensar. Para ponerse a tono y llevar a cabo la venganza, empieza por pedir un chupito de tequila a su amiguete de la barra mientras le cuenta toda la movida con Robbie. Parece que el camarero tiene más información sobre las infidelidades de su novio, pero le invita a contárselas más tarde, cuando se pegue una vuelta por el local y se tranquilice.

Allen va a aliviarse al servicio a echar una buena meada y cuando se pone en posición para sacarse la polla en una hilera de meaderos, ve que en la otra hay un tiarrón guapete de espaldas haciendo un movimiento con el brazo que no es de mear ni sacudirse el rabo tras orinar, sino que el tio se está haciendo una paja. Con un par de cojones, Allen se cambia de sitio y se pone justo al lado de ese chaval, Aday Traun, super guapo, peinadito, ojos oscuros, fuerte, todo un chulazo. Los dos se miran las caras calentándose mutuamente de deseo y los rabos que se les están empezando a poner duros. Cuando están completamente empalmados mostrando toda la potencia de sus pollones, Aday va camino del cuarto de baño y le hace un gesto a Allen para que entre con él y jugar a otra cosita más guapa.

Robbie sigue llamando al teléfono de su ya ex novio intentando desesperado contactarle, pero Allen se lo está pasando bomba con su nuevo amiguete dentro del baño. Frente a frente y en apenas ni un metro cuadrado, pegaditos, Aday le pregunta cómo se llama, toda una delicadeza cuando en unos momentos sabes que lo vas a tener comiéndote el rabo y posiblemente nunca te vuelvas a cruzar con él. Allen le besa y empieza a magrearle el paquete, se agacha y saca un buen pollón de los gayumbos que se mete directamente en la boca. La tiene gorda el cabrón, le completa toda la boca de lado a lado y eso que todavía no está del todo dura.

Allen la disfruta de pleno, aprovecha que la tiene flexible el tio para marcarse una comida hasta el fondo de la garganta, para aprisionarla con la boca y sentir cómo le infla los mofletes, para comerle los huevos gordos y rebozarle toda la cara mientras ese pedazo rabo se le posa calentito sobre la frente, la nariz y los ojos. A Aday Traun ya es lo que le faltaba, había estado un rato pajeándose y con lo que le está haciendo ese chaval no aguanta más. Avisa de que se va a correr y Allen se quita la camiseta invitándole a correrse encima de él y animándole mientras se la casca. Aday termina descargándose las pelotas, lefándole uno de los pectorales. Al terminar abre la puerta y se guarda dentro de los calzones la polla que aún está inflada y soltando alguna gotita de semen sobre la tela. Allen coge papel del water y se limpia el semen que le ha dejado encima.

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Le ha molado la experiencia y no va a parar de sacar el jugo a todos los machos que se crucen en su camino y que le salga de la punta de la polla. En su paseo por las kilométricas estancias del Boyberry, llega hasta una especie de habitación en los bajos muy peculiar, con un sofá, un banco y una tele. El sofá está enfrente de la tele y hay dos tios haciendo una especie de 69 mientras ven y escuchan la peli porno que se emite en la pantalla, uno le come la polla al otro y el otro por detrás le toca el culo, estaban a punto de empezar a follar. Un banco debajo de la tele da las pistas necesarias al Doctor Allen “Watson” para saber de qué se trata ese lugar, parejas de tios que se ponen a follar mientras otros les miran y se cascan una paja.

Los dos chavales se dan cuenta de que ha llegado un nuevo invitado y dejan el 69 para sentarse cómodamente. De repente eso se convierte en una paja a tres bandas, los dos tios super pollones no dejan de zarandearse el nabo gigante mientras miran a Allen pajearse su enorme polla. Una buena forma de comer rabo con los ojos y alimentarse las ganas.

El chavalote de camiseta azul oscura ajustada está para comérselo, el pibón está buenísimo y tiene una cara guapa irresistible. Se abre bien de piernas para enseñar a Allen lo que la genética le ha regalado, un pollón largo y gordo, muy gordo, hecho para alimentar boquitas y culos hambrientos. Empieza a pajeársela él mismo, pero al rato ese espacio lo ocupa la mano de su compañero de sofá, que logra rellenar totalmente con su grosor. Recibiendo la paja del otro, el chaval se queda mirando a Allen y su rabo con los ojos brillantes y la mirada casi perdida del gusto.

Pajeándose debajo de la tele, Allen se queda a mirar cómo el chaval de camiseta azul oscura se ladea y comienza a mamarle la polla al tio de al lado de la camiseta verde que permenece en el anonimato. Tras la mamadita, los tres vuelven a cascarse una paja manteniendo las distancias, cada uno agarrando su propia polla y mirando la de los demás como buenos colegas. Lo que debe estar pasando por cada una de esas cabecitas debe ser de pecado descomunal. Allen deja a los dos tios mirando la peli y haciéndose pajas y sigue el recorrido por ese puto paraíso del sexo donde hacer de todo. Robbie mientras tanto contacta con el tio que le ha metido en todo ese lío y adivinad quién resulta ser! Os dejo con la intriga.

A Allen le está entrando mucha hambre y le encantan los buenos pollones, así que se dirige al lugar perfecto en el que comer sin parar, las cabinas de glory hole múltiples. El pasillo hasta las cabinas está lleno de tios esperando a que uno entre para introducir el rabo por el agujero. Allen va hasta una de las cabinas abriéndose paso entre tanto macho, se encierra y se agacha mirando por los agujeros buscando rabos para alimentarse. La puta locura y el vicio están a punto de comenzar!!! Os invito a que dejeis en los comentarios en qué punto os habeis corrido, porque esto es imposible de aguantar todo de seguido! jeje

De repente por detrás del cuello de Allen sale una polla larga firme y gorda, venosa, casi lubricadita, con el pellejo recubriéndole el glande de un buen cipote. Allen ya se encarga de destaparle el capullo, la coge con dos dedos por arriba y el pulgar debajo de la base para dejar el resto a su boca y meterse unos buenos cipotazos. Mientras la come, otro pollón sale del agujero de al lado, tan grande como el que ahora tiene en la boca pero más gordo tovadía, duro y firme y con un par de pelotas flipantes. Sí, si os gustan mucho los rabos lo habeis identificado correctamente, es el pollón del chaval guapetón del sofá de azul. En la boca de Allen King ese rabo es enorme, joder, estoy deseando ver a este tio en una escena, prometo buscar quién es, porque me mola.

Menudo cipote tiene el cabronazo, con una pedazo raja en todo el capullo bien gorda que debe escupir leche a hostias. A Allen parece que le mola también el saborcito y la forma de ese estupendo rabo porque no lo suelta y se lo intenta meter sin éxito hasta el fondo replegándole todo el pellejo hasta taponarse la garganta. En la esquina y con un pollón a cada lado, Allen va dando turnos, se rellena la boca con uno y con otro, las pajea las dos sintiéndose con todo el poder en sus manos y no las suelta. De fondo se oye el chirrido de otra puerta que se abre y cierra y enfrente de él por otro de los agujeros sale otro pollón gordo y largo, recto, mirando hacia el frente, empinándose de vez en cuando escuchando el ruido de las mamadas y esperando su turno para que una boca calentita le dé gusto.

Esa cabina está empezando a oler a polla de macho cosa mala, para quitar el sentido a cualquiera. Allen observa ese otro rabo pero no puede despegarse de los dos que tiene entre las manos, paseando la lengua y los labios por todo el tronco y los cipotes. No sabe ya si está en el mundo real o en una fantasía. Cierra los ojos y se deja follar la boca por uno de ellos y cuando los abre se encuentra con los cuatro agujeros al completo, porque otro super pollón, mucho más gordo y morenito ha salido por el otro agujero que quedaba con un par de huevazos… y este me suena pero que mucho y sé de quién es!!

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Se le acumula el trabajo al chavalote para desenvolverse entre tanta polla. Agarra dos con las manos pajeándolas y otra se la lleva a la boca, pero al final toma la sabia decisión de repartir el amor de su boca por igual, yendo hacia la otra esquina de la cabina y merendándose las otras dos bestias. El tio las explora todo lo que puede plantándoles su saliva encima, lubricándoles el pellejo y la raja. Al otro lado uno de los tios se cabrea porque lleva un rato sin que le coman la pija y empieza a estampar toda la polla dándosela de hostiazos contra la pared de la cabina.

Allen corre rápido y ve cómo ese tio se está empezando a pajear, en realidad lo que quiere no es que se la mame, sino correrse ya. Allen coge la porra del tio guapetón de azul y se la come mientras el otro se prepara. Cuando avisa de que se va a correr, Allen le planta toda la boca y el tio le suelta la leche encima. Allen no deja de pajear la polla del chaval de azul de antes del sofá, la tiene dura como una roca. Con el tacto de la mano apretujándole, sabe cuándo se va a correr, se planta con la cara delante como un campeón y no me confundo, por esa pedazo raja impresionante empieza a salir leche por todo lo alto y en gran cantidad, saltando espesa y blanca hasta arriba y cayendo al suelo y sobre el pelo, la cara, los labios y el cuello de Allen, que se la mete en la boca y disfruta del saborcito de esa lefa rica.

Todavía le queda leche por probar, la de los otros dos super pollones. Con un “oh, joder”, el del pollón morenito empieza a correrse y Allen va rápidamente a tiempo para meterse el rabo en toda la boca y dejar que se le corra dentro de ella. Cuando ya le ha metido la descarga blanca, se la saca y empieza a caerle semen por la comisura de los labios. Se está emborrachando con tanto semen el cabrón y todavía le queda una última ración. Coge la polla del último tio que queda en pie y la pajea hasta regarse toda la cara, todavía con la hilera de leche del otro cayéndole por la barbilla. El suelo se queda con peligro de resbalar, pero Allen todavía lo va a dejar más sucio. Completamente engominado y maquillado de leche y con el olor a semen y polla de macho en el ambiente, se planta en la esquina y se casca un pajote, soltando leche y uniéndola a la de todos esos tios a los que no conoce de nada.

A eso sabe la venganza. Pero ya lo decía Confucio en una inteligente frase: “Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas”. Porque ningún plan de venganza se salda sin dolor, y los caminos del destino son inexpugnables.

CONTINUARÁ…

>> ALLEN KING SE LA MAMA A ADAY TRAUN EN EL BAÑO Y SE COME CUATRO POLLONES EN UN GLORY HOLE EN #CITYBOYS02 “LA VENGANZA” SOLO EN LUCIOSAINTS.COM

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