Jordan Starr se agencia el precioso culito de Seth Peterson follándose a pelo sobre la mesa de air hockey | Falcon Studios & ASG Max
Hot AF!
Así como quien no quiere la cosa, como si no pretendiera llevárselo a la cama, Jordan Starr apartó a Seth Peterson del resto de chicos en la fiesta de la piscina. No había parado de mirarlo en toda la tarde. Le cautivaban sus facciones, lo guapo de su cara, su pelito, los musculitos que lucía en los brazos gracias a esa camiseta de tirantes roja que llevaba puesta y que le daban un aire de malote e interesante que a Jordan le estaba empezando a crear un serio problema en los calzones.
Lo malo es que Seth no se separaba de otro tio. Antes de que esos dos se conocieran mejor, Jordan habló con otro colega para que le ayudara. Jordan se acercaría a Seth, le preguntaría si quería entrar en casa para jugar un rato y su colega se metería de por medio parapetando a Jordan, quedándose hablando con el otro tio. El plan salió a las mil maravillas y de esta formas Jordan y Seth pudieron conocerse mejor jugando en la mesa de Air Hockey.
Ninguno de los dos era tonto, en aquella fiesta sabían que muchos acabarían como ellos estaban a punto de hacerlo. Jordan perdió, o se dejó ganar, quién sabe. Seth se acercó a él todo gallito, presumiendo de su reciente victoria, dando un puñetazo en el pecho a Jordan, al que veía bien cachas. Jordan apresó al chaval arrugando su camiseta por la pechera, atrayéndolo hacia él y robándole un beso.
O huía o se quedaba. Y se quedó. Seth se quedó probando esos labios, dejándose quitar la camiseta para que Jordan se recreara con su torso atlético y definido. Lo que se estaba empezando a definir también era el rol de cada uno en la cama. Seth miró hacia abajo y se alegró al ver el pedazo de bulto que se le marcaba a Jordan en el frontal de los pantalones. Jordan colocó las manazas en el trasero de Seth atrayéndolo hacia él, deseando su culo mientras frotaba al chaval por toda su herramienta de hacer bebés.
Cuando Seth se puso de rodillas y le bajó los pantalones a Jordan, encontró lo que esperaba y mucho más. Una polla grande y dura salió a recibirle. La relamió de abajo a arriba, mirando a su dueño, excitándole con esos ojazos, la palmeó contra su lengua y se la metió dentro de la boca practicándole una mamada de tornillo, devorando un pollón mucho más grande de los que estaba habituado a llevarse a la boca.
Porque sí, la mayiría de chicos de su edad, salvo excepciones, la tenían larga pero fina y era toda una alegría para el cuerpo hacerlo con un tipo mayor que él y más corpulento, porque no fallaba, la tenían más gorda y curtida. La de Jordan se le ajustaba más que ninguna entre los labios. Seth bajó a comerle los huevos y se los dejó limpitos, aprovechando para mirar desde abajo a Jordan que estaba encantado.
La polla mojada, dura y venosa, así le gustaba dejarlas a Seth antes de dejarse hacer otras cosas. Jordan bajó las bermudas a Seth antes de subirlo a la mesa de air hockey y abrirlo de piernas delante de él. Dios, qué culito tan lindo, el mejor que había visto en mucho tiempo. Suave, blanquito, tan accesible que cabía en sus manos y con el ojete muy abierto.
Se agachó y empezó a trabajárselo con la lengua, luego con el dedo, mirando a ver cómo reaccionaba el chaval ante esa presencia extraña en su esfínter. Sonrió, buena señal. Si el dedo ya entraba ajustado, no quería ni imaginar su polla. Se puso en pie y acarició la entrada del culete con la punta del rabo, excitando al chaval, haciendo que se abriera más para él. Estaba deseando metérsela, pero a la vez quería resistirse a la tentación de hacerlo y seguir jugando con sus emociones.
Al final se sentó en una silla y dejó que fuera Seth quien tomara el control de su verga y se la metiera hasta donde deseara. Seth se sentó sobre las piernas de Jordan, se la metió dentro del culo sin condón, plantó las manos en sus hombros y comenzó a cabalgar. Jordan se sintió pletórico con ese chaval saltando encima de él, tan guaperas, tan cachitas. Le puso las manos en las nalgas sólo para disfrutar de esa suavidad y redondez que le cautivaron tanto mientras el chico seguía devorando su polla.
Miró hacia abajo y se encontró otro regalito. La picha del chaval y sus huevos meneándose ahí entre los dos. Salta, pequeño vaquero, salta y traga polla, métete por el culo mi rabo y disfrútalo dentro de ti. Hora de tomar el control. Se lo llevó a otra maquinita, lo inclinó hacia adelante y le dio por culo, penetrando ese culazo tan bonito, tan blanquito destacando contra el resto de su cuerpo bronceado.
Lo plantó en la misma mesa pero esta vez bocarriba, permitiendo que el chico se hiciera una paja mientras él se lo follaba. El caldo de cultivo iba aumentando cada vez que miraba su cuerpo atlético, cada vez que se cruzaban sus miradas, cada vez que Seth se pasaba un brazo por detrás de la cabeza y dejaba a la vista su sobaco peludito. Se la cascó bien, soltando un escupitajo de leche que le saltó hasta los pectorales, bañando sus abdominales con un semen de calidad, blanquito y espeso.
Esa cara guapa contenta y radiante, feliz, bizqueando del puto gusto de sacarse la leche de los huevos. Jordan estaba a punto también. Sacó por primera vez el rabo de ese culo y depositó su esperma sobre le vientre del chaval, que miró atento la corrida, observando cómo su torso estaba bien cargadito de esencia de macho. Se incorporó y probó de nuevo los labios de Jordan, que ahora sabían mejor, cargados de lujuria, su boca todavía exhalando el gusto de la corrida.









