Scott DeMarco se folla sin condón el tremendo culazo de Heath Halo en los vestuarios y se corre en los pelos de su polla, en sus huevos y en su mano | Men Over 30 & ASG Max

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En el gym no paraban de criticar a los adolescentes, que se dejaban tirada toda la ropa por los vestuarios y encima uno tenía que andar con pies de plomo si no quería meterse en el plato de ducha y resbalarse a causa de algún calostro resbaladizo, resultado de una buena paja. Pero Scott DeMarco y Heath Halo no eran muy diferentes de esos chavales ni cumplidos los treinta.

Lo bueno de cumplir años es que ya no se andaban con chiquitas y habían aprendido a pasar de las miradas furtivas y las pajas a la acción. A pesar de eso uno tenía que encontrar las palabras necesarias o las acciones para dar a entender al otro que quería tema. A Scott le resultaba fácil. Nada más ver en el banco del vestuario a Heath, con ese pelazo, unos ojazos alucinantes, su barbita y un cuerpo musculado, el rabo se le puso morcillón y tuvo que recolocárselo.

Le bastó realizar esa acción de frente a Heath para que este alargara la mano, se relamiera los labios como preparándose para lo que estaba a punto de hacer y le sostuviera y marcara la polla por encima de los pantalones. Scott se preguntó si sería suficiente tamaño para él. Siempre se lo preguntaba al estar con un tio. Sin duda le tenía que gustar, porque seguía tocándosela. Heath retiró la tela y la dejó marcada en el forro.

Rabo y cipote quedaban definidos por debajo, abrió la boca y le mamó el capullo antes de sacársela por donde se la sacaba para mear y por fin sus labios rozaron ese glande y resbalaron a lo largo de ese mástil, que en cuestión de segundos se puso super duro. De vez en cuando Heath dejaba de mamársela para contemplarla, agarrarla por la base con su mano grande y fuerte y zarandearla para comprobar su dureza. También para ver de qué forma podía tragársela hasta los huevos, porque vaya que si lo hizo.

Al levantarse para besarse, Scott se dio cuenta de que Heath tenía el pito tieso y de que se le había salido por encima de la goma de los pantalones. Chocaron estadas y se las midieron. Scott salía ganado en longitud, si bien en grosor la tenían parecidas. Se agachó para devolverle la mamada a la vez que le acariciaba los huevos peludetes sobándoselos con la manita.

La regla de que el que la tiene más larga va primero, seguía imperando en el gym. Después de darle otra calada al puro, Heath se desnudó por completo, dio la espalda a Scott y se puso a cuatro patas sobre el banco. Madre mía qué rico estaba. Al ver ese chulo ofreciéndose, tan atractivo y con ese cuerpo, un culazo tremendo todo para él, con esos muslazos potentes, la polla de Scott estuvo a punto de emocionarse solita.

Qué preciosidad de culo. Metió los morros y se pegó el festín de su vida. Redondito, grande, blanco, con más pelitos a medida que se internaba en la raja. Vio el agujero y se quedó prendado. Se levantó con la polla bien preparada, avanzó un par de pasitos con el banco entre sus piernas. Una mano en la espalda de Heath para ganar apoyo, la otra conduciendo su rabo hacia el agujero. Se la calzó a pelo y se la coló hasta el fondo gozando de la suavidad del agarre.

No estaba muy apretado ni tampoco holgado, le quedaba como un guante. Fue un puto vicio darle por culo. Estaba tan a gusto ahí dentro, sacándola y metiéndola sin condón, admirando su culazo desde arriba, su cuerpo meciéndose suavemente, que podría haber estado eternamente follándoselo así. Heath se dio la vuelta y se tumbó sobre el banco. Scott le abrió de piernas, se sentó, se ayudó con la mano para enderezar la polla hacia el hueco y se la metió de nuevo.

Darle por detrás y mirar esas nalgas había sido poesía pura, pero tenerle ahí abierto de piernas, mirándole con esos ojazos, su cuerpo a la vista, el tio pajeándose mientras se la metía, fue el no va más. Heath no se la soltó. El puño cerrado en torso a su rabo. El torso encorvado para mirársela, los mofletes sonrojados. Unos chorretes de lefa salieron despedidos de su polla y cayeron del ombligo hacia abajo. Scott le siguió, soltando un buen lefazo directo a los pelos, decorándole los huevetes, el rabo, la mano. Heath se acarició el rabo, todavía duro, aprovechando el semen del otro tio sobre su verga, sobre los pelazos negros en la base de la polla.

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