Derek Caravaggio y Elio Chalamet se ponen cachondos y terminan cruzando pajas en la camita | Bel Ami Online
Jugaron como dos cachorritos mientras el objetivo de la cámara y el disparador se accionaban frente a ellos. Elio Chalamet enseguida se contagió del espíritu juguetón de Derek Caravaggio, que no paraba quieto cogiendo a Elio, fingiendo una lucha entre dos hombres en el salón. Desnudos en la piscina, Elio presumió de tenerla más larga. Se la cogió con la mano y se la zarandeó, dejándola caer colgando entre las piernas. Dereck le miró de reojo reconociendo que al menos en reposo le ganaba, pero todo estaba por ver.
Un beso, un inocente beso. Las manos de Elio en el cuello de Dereck, su lengua internándose en el interior de su boca, buscándole. Todo se disparó ahí abajo y sus rabos crecieron a tope. Largos, durísimos, erectos, con los capullos rozándose. Ya creciditos, la diferencia de tamaño se volvió casi inexistente, si bien Elio podía alardear de nuevo, esta vez de que la tenía un poquito más gruesa.
El cámara quería esos ricos culitos meneándose. Los dos se pudieron de rodillas en el sofá, mirando hacia el respaldo, besándose, meneando sus panderos deliciosos y follables, las piernas ligeramente entreabiertas y entre los muslos los huevos colgando, los rabos empitonados, rozándose contra el sofá, manchando el respaldo con una hilera brillante y transparente de precum.
A la camita a hacerse unas pajas de buenos amigos. La pierna de Elio sobre la de Derek. Cada uno con la suya, machacándosela duro y fuerte. Gemidos de placer. A Derek se le fue la mano y cogió el rabo de Elio para hacerle el trabajo sucio. Elio le miró con sus ojazos azules y se la devolvió con creces. Cada uno acabó con la suya en la mano, deslechándose y mojándose los bajos, luciendo con orgullo la leche en la pelambrera de la masculinidad.









