[Lucio Saints] El atractivo sevillano Raul Jauja nos pone cachondos pajeándose la polla

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Esos cabrones que te sonríen, esa sonrisa cautivadora con la que les brillan sus preciosos ojos y consiguen poner en marcha todo el deseo de tu cuerpo, haciendo que añores besar esos labios y quedarte mirando a los ojos durante toda la eternidad. Con una sola palabra que pronunciasen, les dejarías entrar con todos los permisos, dentro, muy adentro, hasta notar que todo su amor se cuela en tu interior, mientras te agarras con fuerza a ese cuerpo que no para de perforarte como un animal físicamente ahí abajo y sentimentalmente clavándote la mirada arriba. Una sensación maravillosa que te hace sentirte atrapado y bien follado.

Seguramente le hayamos visto entre los anuncios en los descansos de nuestros programas favoritos en televisión, porque este risueño y simpático sevillano llamado Raul Jauja ha participado en publicidad. Sin duda quedaría de puta madre en un anuncio de perfumes, vestido de traje, guapo y atractivo, seduciendo con su porte, o quizá en un anuncio de coches, vestido casual sport, rebelde y callejero, compitiendo con rabia, siendo el centro de las miradas, de esas que van directas hacia la puerta esperando que se abra y tras ese coche deportivo aparezca el tipo de tio que estamos deseando ver aparecer, un tiarrón fornido y guapo que nos levante la polla. Pues si es a él a quien viésemos salir de ese coche no nos defraudaría en absoluto porque está cañón.

Recién entrado en la treintena, ha vivido muchas experiencias sexuales, pero desvela una que saca a la luz que las fiestecitas que se montan los futbolistas en grupo son más habituales de lo que nos pensamos, en todas las categorías, no sólo en la primera división. No os voy a desvelar lo que cuenta ni cómo lo cuenta, pero a mí me la ha puesto durísima escuchándole, sobre todo cuando comenta cómo uno de los chavales le agarraba bien los cojones.

Si durante la pequeña entrevista se os van los ojos a su entrepierna, no temáis, no habéis sido los únicos en fijaros, se la pasa entera con las piernas abiertas y bien cómodo con la mano apoyada en un buen paquete que parece a punto de reventarle. Dentro de ese paquetón uno no sabría diferenciar qué es rabo y qué son pelotas, pero lo seguro es que todo lo que tiene ahí dentro es muy grande y jugoso. Algo pasa dentro de esos pantalones negros, quizá que el rabo se le ha puesto tan duro mientras contaba las anécdotas que el calzoncillo ha cedido demasiado dejándole todo al descubierto. Pero él, como buen chico de anuncio, sabe que antes de enseñar un buen caramelo antes hay que descubrir el envoltorio, agarra la cinta de los gayumbos con l,a mano y se lo vuelve a subir antes de comenzar a desabrocharse el botón y la cremallera.

Joder cómo me pone a tope cuando mira a cámara, me siento follado al instante y me apetece entregarle todo lo que me pida. La sonrisa con los hoyuelos dibujados en sus mofletes es bestial. A este no le haría falta pistola para atracar un banco. Otra vez la mano plantada en el paquete pero ahora con una prenda menos, ya sólo restan los calzoncillos entre cuya abertura lateral se le ve un poco la polla que no tarda en sacarse entera y potente, preciosa, de un grosor perfecto y una longitud para ponernos contentos, acompañada de un buen par de cojones a los que se nos iría una de las manos para sobar bien calenticos. Qué gusto me daría tenerlos en la mía y poder acariciarlos mientras le como toda la polla.

Este es de los míos, aprendimos a pajas tradicionales de cinco contra uno, con toda la mano pajeando el rabo, los cuatro dedos abajo y el pulgar arriba, aplicando la fuerza y velocidad que nos enseñó la naturaleza, no hicieron falta libros de física para aprender a hacerse una buena paja. Me encanta su rabo, duro pero maleable, lo que da mucho juego a la hora de comérselo, verle andar dando bandazos y pegarse unos hostiazos sonoros con él en la cara. La caidita hacia el muslo del pedazo rabaco cuando se incorpora para quitarse la camiseta es gloria bendita para los sentidos. Quién hubiera sido muslo para sentir el peso de esa polla cayendo encima.

Cómo bufa el cabrón cuando siente el gustillo, me hace imaginarme su cara de macho follador metiendo el rabo en un agujero y dando bien duro o abierto de piernas recibiendo una polla enorme por el ojete. Encontrar a un tiarrón así y poder follártelo tiene su encanto, tan guapo, bien dotado y con un buen culo no habría polla que pudiera permitirse un descanso. Dentro de su clásica paja prueba algo que parece ponerlo a tope, usando sólo tres dedos de la mano, acaricia con la yema la parte superior del rabo paseándoselos entre el cipote, el frenillo y el cabezón. Por los gemidos rápidos que pega, me da que voy a tener que probarlo para ver si a mí también me gusta.

Este tiene que ser un cabronazo en la cama. Pues no va el cabronazo y se levanta el pellejo de la polla metiendo un dedo, se los ensaliva y se deleita mirando el hilillo de baba que se dibuja entre la raja del capullo y el dedo a medida que lo aleja. También le mola forzarse el rabo empinándolo hacia adelante y soltarlo como una catapulta dejándolo caer con un sonoro chapoteo sobre su torso. Y encima va y suelta esa sonrisa encantadora mientras lo hace.

Después de mostrar su parte delantera, pero sin dejarla aparte, arquea un poco la espalda y se acomoda sobre el sofá para desplegar las piernas y ofrecernos un espectáculo lleno de vicio, un trasero que ya se adivinaba espectacular, pero que ahora viendo todo en conjunto está para sentarse sobre su tronco, salir de él y meterle rabo así todo el rato, porque es imposible decidirse entre una cosa u otra. ¿No habéis sentido alguna vez la necesidad de follaros a un árbitro durante un partido de fútbol y meterle bien pal pelo? Pues aquí le tenemos para todos nosotros, completamente abierto.

Los partidos de cinco contra uno siempre los terminan ganando los cinco, da igual que ese uno sea grande, gordo y enorme, se las apañan para conseguir debilitarlo hasta dejarlo KO. El pitido que marca el fin del partido llega en forma de un placentero gemido con una voz profunda para ponerse cachondo y seguido por una lluvia de lefa con la que consigue regarse todo el torso. Así se queda el cabrón, bañadito en su propio semen y con esa risa de gustito que a todos los tios nos entra cuando acabamos de corrernos. Qué ganazas de verle en acción con los jugadores y en el campo de batala, a ser posible vestido de árbitro.

>> EL PARTIDO DE 5 CONTRA 1 CON RAUL JAUJA SE JUEGA EN LUCIOSAINTS.COM

Raul-Jauja

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