Caio Rodrigues pone su culazo y su cara al servicio del largo y precioso pollón del jovencito Hugo Bala | Raging Stallion

In The Depths

5 TOP GAY PORN SITES

Había un lugar en el vecindario donde a las vecinas cotillas jamás se les hubiera ocurrido poner un pie y es que la lavandería vecinal se había convertido en territorio macho. Puesto que las paredes eran de papel, a menudo los tios acudían allí a despejar sus mentes con una buena paja o a follar sin despertar a los demás, aprovechando el sonido de centrifugado de los tambores dentro de las lavadoras para gemir y correrse como campeones.

Por ende, el suelo estaba lleno de mierda de la buena, de la que a los tios le gustaba, un ambiente propicio para satisfacer sus necesidades más básicas, con calzones tirados por aquí y por allá llenos de lefa reseca, condones anudados y otros que no, desperdigados por doquier, de varios tamaños dando lugar a la imaginación, el suelo pegajoso, olor a hombre, a semen.

Era imposible entrar ahí y no abandonarse a los instintos, como hicieron Caio Rodrigues y Hugo Bala, los dos un buen par de negrazos potentes, atractivos, cachas, con unos cuerpazos atléticos y musculados, labios grandes y gruesos para comerse las bocas y unas pollas alucinantes que hacían honor a su raza, la de Caio gordísima y bien tocha, negra de principio a fin y la de Hugo super larga, preciosa, acabada en un cipote rosáceo que apetecía mucho merendarse.

Los dos desnudos estaban ya más que preparados para darse el lote. Caio fue bajando por el cuerpo de Hugo, besándole por todas partes. Se quedó bizco con el rabaco de su compi frente a la cara, pero en lugar de comérselo de primeras, dio un rodeo besándole los muslos, lamiendo y succionando sus huevos, antes de meterse la pipa en la boca y arroparla dentro de su gran bocaza.

La lengua rosácea de Caio hacía un conjunto perfecto de color con el cipote de Hugo, que se estaba poniendo bien cachondo y cogió la cabeza de Caio persiguiendo que se la tragara entera. Lo hizo, los labios de Caio rozaron suavemente la bolsa de los cojones del chaval y Caio sintió cómo ese pene tan duro intentaba colarse por el interior de su garganta.

La polla de ese chico era super larga y lo mínimo que se merecía era una buena mamada y que después le pusiera el culo. Se levantó, se comieron la boca y Caio se encargó de coger ambas pirulas manoseándolas entre los dos antes de ponerle el trasero inclinándose sobre las taquillas. Fue sumamente agradable sentir la erección de Hugo en las nalgas, su rabo paseándose por encima de ellas, colándose por la raja.

El ojete le palpitaba ya deseando que se la metiera. Entonces Hugo la enderezó apuntando hacia el fondo de su rajeta, empoderó las caderas y le hundió la polla sin condón por todo el ano. Pedazo de culo. Cuanto más se quedaba mirándolo Hugo, más le gustaba y más cabrón se ponía. Colocó un pie sobre la secadora como punto de apoyo y le dio duro.

Se tomaron un descanso y Caio volvió a las andadas, se puso en cuclillas y le hizo una mamada a Hugo a la vez que se pajeaba. Le gustaba mucho el rabo del chaval, su forma, su textura. Hugo supo verlo a tiempo y zorreó con él paseándole el miembro por toda la jeta, dándole pollazos, que la sintiera bien larga, durita y mojada. Hugo se sentó en el suelo, apoyando la espalda en otra secadora que tenía detrás y Caio hizo una sentadilla sobre sus piernas clavándose el pijote.

Culazo arriba culazo abajo, gozándose ese rabo, metiéndolo hasta donde quería, masturbándolo con el trasero y dejando que Hugo se recreara mirando cómo ese pedazo de culo negro se tragaba una y otra vez su larga polla. Hugo se lo folló en el suelo haciéndole la cucharita hasta que Caio se sacó la leche gimiendo de gusto y glaseándose el muslo.

La leche blanca y muy espesa colgando del cipote, resistiéndose a caer hasta que Caio se la estrujaba de abajo a arriba y el esperma acababa decorando el interior de su muslo, bien pegadito a él. En plena juventud, lo que más excitaba a Hugo era correrse sobre las caritas, como si hacerlo le otorgara galones y le erigiera en una posición por encima, como si marcara territorio.

Tiró a paja y su leche salió colgando del cipote, el primer colgajo directo a la barbita de Caio, el segundo al cuello y el tercero y el cuarto salieron volando hacia arriba pegándose a sus abdominales y al suelo. Paseó la polla por los labios de Caio, dándole la cremita que todavía le salía del cabezón para después bajar a probar de ellos dándole un morreo.

VER IN THE DEPTHS EN RAGINGSTALLION.COM

VER IN THE DEPTHS EN RAGINGSTALLION.COM

Mostrar más
Botón volver arriba