Tendencia

Cherr Brown cubre a pelo el culazo de Steven Angel con su grandiosa pollaza y le mete una ducha de lefa en toda la cara | Fucker Mate

Muscles affair

MALE ACCESS 5 TOP GAY PORN SITES 1 ALL-ACCES PASS

Mientras hablaban, Steven Angel no podía evitar fijarse en el movimiento de los grandes y gruesos labios de Cherr Brown deseando besarlos. El cuerpazo que tenía ese cabrón, todo potente y musculado, también le estaba poniendo bien cachondo. Sus pectorales, esa vena hinchada que recorría sus biceps. Estar rodeado por sus brazos era lo que más le apetecía en el mundo en ese momento.

Cuando le besó, se le puso dura la polla y se le abrió el agujerito del culo, sabiendo a ciencia cierta que iba a dejarse hacer lo que fuera por ese tiarrón. Pasito a pasito, llegaron de la terraza al salón sin despegarse de las bocas. Los labios de Cherr eran como una dulce flor y Steven era la abeja. Y aunque se moría por su boquita, se agachó para comprobar lo grande que la tenía.

Le bajó lentamente los calzones, apreciando bien cada centímetro de ese pollón encerrado. A medida que iba tirando hacia abajo de la goma, descubrió que era jodidamente larga, gorda y grande, que le llegaba hasta sobresalir del muslo. Era un enorme pollón de chocolate, con una piel suave, tersa y gruesa recubriéndolo por completo. Y esa piel estaba completamente lubricadita, lo que hacía que posar la mano encima y descerrajar pajotazos sobre ella se convirtiera en un arte tan placentero como la alfarería.

Al ponérsele bien dura, a Cherr se le inclinó hacia arriba dobladita como una banana. A Steven le gustaban mucho los plátanos y a ese le cogió gusto. Buscó rozar el cipote introduciendo la lengua por el pellejo y luego se la zampó hasta tenerla casi toda entera dentro, ayudado por Cherr, que se cogió el pene por la base, lo inclinó y dio cachetitos en el moflete de Steven para comprobar que su polla estaba entrando bien enderezada por ahí adentro.

Steven estaba en la quinta gloria. Siempre había querido pillar una de esas, comer, dejarse llevar y quedarse bizco mirando los pelazos cortos y rizados de la base del rabo de un chulazo como ese. Se dejó dar una buena paliza, sintiendo el impacto de esa verga gigantesca dominando su cara y luego se llevó al sofá a Cherr, donde se la siguió mamando y pajeando mientras Cherr descubría su suculento culazo redondo, grande, blanquito y con una buena raja para disfrutar.

Ay qué rico, dedos que parecían pollas hurgando en su agujero. Cherr se lo dejó húmedo y cuando más hurgaba, más le apremiaba a Steven dejar ese rabaco preparado, así que se metió entre las piernas de Cherr y le completó la mamada comiéndole la porra y todos los huevos. Nunca antes un hombre le había comido el ojete así. Cherr tenía una lengua larga y prodigiosa capaz de endulzar todo su hueco entero de una vez.

Esa sensación de que el culito se le iba dilatando a medida que se lo relamía e introducía esa lengua fuerte dentro de él, le volvió loco y le dejó to ciego. Steven se abrió de piernas ante él, recogidito con las piernas hacia le pecho, hecho un ovillo y se dejó comer bien comido el culo. Lo que vino después fue algo demencial. Donde antes cabía sólo la yema del dedo de Cherr, ahora cabía le dedo entero y por ahí abajo estaba viendo cómo el polón tieso y duro de ese chulo rebotaba deseando follárselo.

Entonces ocurrió la magia. Cherr se puso de pie agarrando su enorme polla, conduciéndola hacia el agujero. Mientras se la metía y le blandía por dentro con ese gigantesco pollón, Steven se quedó mirándole a los ojos como si ese fuera el hombre al que había estado esperando toda la vida y como si esa fuera su noche de bodas. Amó su carita, su boca, sus labios, cada músculo del torso que había ante él tan cerca que casi podía sentir su calor, cada centímetro de la gruesa pollaza que se le estaba introduciendo por el ano en ese momento.

Se la metió y la hundió hasta dentro, hasta las bolas, hasta que las rugosas pelotazas impactaron contra su rajeta. Una y otra vez esa cacho polla de veintidós centímetros entrando y saliendo de su agujero. Una vez recompuesto de tantas buenas sensaciones que le dejó ese primer contacto cara a cara, evitando tocarse la minga para no correrse antes de tiempo, Steven se puso a cuatro y se dejó dar por culo.

Amaba ser cubierto por detrás, sentir el calor del cuerpo musculoso y sudoroso de un tio sobre su espalda mientras se lo fornicaba, escuchar el golpeteo incesante de las caderas sobre sus nalgas, de las pelotas colgando y danzando entre las piernas. Steven se puso tan perraco que acabó zumbándose a Cherr, metiéndole un pajote con el culo a pleno pulmón.

La polla de vez en cuando se salía y le daba un suave masaje por las bolas, el rabo y los muslos. Cherr le tenía completamnete dominado. Llegó a sentir una pierna sobre su espalda cuando el tio se lo empezó a crujir de lado. Con la fuerza de sus brazos, se lo levó a un pequeño silloncito donde la única manera de echar ancla era poner los pies bien juntitos, lo que hacía que su culazo quedara totalmente expuesto al estar en cuclillas.

Eso era lo que quería Cherr, tener ese culito abierto de par en par, meterle por detrás e hincharlo a pollazos. Al rato fue Cherr el que se sentó y Steven sobre sus piernas. Entre los dos ayudaron a que la polla entrara bien calzada por el agujero, Steven buscó huevo con los pies poniéndolos a cada lado de las caderas de Cherr y lo fulminó con unas sentadillas que le dejaron la polla fina.

Sin salir dle interior de su culo, Cherr cogió a Steven de los muslos y se lo llevó de nuevo al sofá del salón. Un ti como él tan bien dotado, necesitaba espacio para follar a placer. Steven no dejaba de mirar su cara, su torso fornido cada vez más sudado y lujurioso, el tamaño de esa polla a la que todavía no terminaba de acostumbrarse del todo. Se puso de lado para que Cherr cumpliera su cometido y el folladón que le metió le dejó gimiendo de gusto.

Con tantas imágenes en su cabecita, Steven se cabalgó el pollón de Cherr dándole la espalda y se cascó un pajote. Mientras la leche salía de su polla y le caía chorreando por el muslo izquiero, su cara reflejó un mar de sensaciones, todas buenas. Se quedó un ratito disfrutando del pollón dentro de su culo, mientras aún su esfínter se cerraba y abría solito a consecuencia de la corrida.

No contó con que Cherr cogería con un dedito parte de su lefa y se la llevaría a la boca para rechupetearla y compartirla con él. La idea le resultó tan cerca que, si no tenía claro dónde quería que se le corriera ese macho, ahora ya lo sabía. Se sentó en el suelo, echó la cabeza hacia arriba y la situó justo debajo del rabo que Cherr ya se estaba pajeando.

Boca abierta, lengua por fuera. El primer lingote cayó a full sobre su lengua y luego se llevó una grata sorpresa que le obligó a entrecerrar los ojos varias veces, porque recibió una ducha de semen que le dejó la cara y el pelo cubierto de lefazos. Quitándose como pudo la lefa de un ojo con el pulgar, se metió la polla corrida dentro de la boca y saboreó su dulce leche. Como esperaba, Cherr se inclinó y empezó a relamerle las heridas con esa lengua larga y caliente que tan feliz le había hecho.

VER MUSCLES AFFAIR EN FUCKERMATE.COM

VER MUSCLES AFFAIR EN FUCKERMATE.COM

Mostrar más
Botón volver arriba