Camilo cabalga a pelo sobre la larga pija de Alex | Latin Leche

I'll Help You Relax

Quería tener fotos en su perfil como las que se hacían los modelos en los estudios de fotografía, por eso Camilo, con su modesto equipo compuesto por un simple móvil, intentaba hacer todo lo posible porque las fotos de sus redes sociales tuvieran buena iluminación y se vieran bien. El problema es que no estaba conforme con el resultado y necesitaba ayuda de un experto.

Su amigo Alex logró tranquilizarle. Sí, tener fotos buenas en las redes hacía que se ligara antes y con más, pero cantidad no era sinónimo de calidad. Le acarició su carita diciéndole lo guapo que era y le sacó esa sonrisa cautivadora que tanto le gustaba. Él siempre echándole una mano, siempre ahí apoyándole. ¿Desde cuándo él no hacía nada para devolverle el favor? Llevó una mano al paquete sorprendiendo a Alex y descubrió que a su colega se le había puesto dura mirándole. ¿Acaso eso le pasaba todos los días?

Qué mejor forma de devolver un favor que hacer una buena mamada. Lo que pasa es que Camilo descubrió que le gustaba, nada más meterse esa pija larguísima en la boca. La apretó bien con el puño, pajeó y chupó sin dejar hueco, dando gusto a toda esa mancuerna. Alex se moría de gusto mirando su cara, la forma en la que los mofletes se le hundían hacia adentro con la succión.

Menudo chupa mingas estaba hecho. Qué labios, que ojazos, qué bien se le daba poner tiesas las pollas de los tios, aunque él no se diera cuenta porque estaba más concentrado en intentar aparentar que en descubrir lo mucho que molaba a los chicos a los que tenía cerca.

Verle desnudito sobre la cama con las piernas semiabiertas, totalmente entregado, hizo que a Alex se le lubricara sola la polla con gotas de precum. La idea de poseer a su colega se la ponía durísima. Avanzó un par de pasos hacia adelante, internándose entre las piernas de Camilo, se agachó un poco doblando las rodillas y se metió dentro de él sin condón.

Le costó entrar. Sabía, por las conversaciones de chicos que mantenían por las noches, que pocos eran los que habían explorado el interior de su culo y que él era un afortunado. Una vez le acostumbró al grosor de su rabo, lo tuvo encima cabalgando, con ese cuerpecito musculado, recibiendo polla, pajeándose sobre le torso de Alex a la vez que era follado.

Alex le dejó seguir, quería toda su leche encima y poder ver de cerca cómo le salía por la polla. Le dejó bien sucio y, a pesar de las ganas que tenía de devolverle la corrida, Alex se aguantó las ganas y volvió a hincarle la durísima polla por el agujero enculándole desde abajo con ganas. El cabrón no se dejó preñar, pero a punto estuvo de dar el sí quiero. Ya habría otras oportunidades. De momento Alex se retiró a la otra cama y se la peló, dejando que Camilo viera cómo se sacaba la leche.

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