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Los Bi-ciosos Magic Javi y Lucio Saints cruzan pajotes, se comen las vergas y se follan a Paola Hard por turnos | Blessexxx Gay

Bi-ciosos

Se supone que entre machos todo vale. Que cuando uno está en los vestuarios del gym viendo a otros tios en pelotas, no debería pensar en lo bonito que otro tiene el culo, ni fijarse en el tamaño de su pene, en cómo le cuelgan las bolas entre las piernas cuando se agacha para secarse el agua tras salir de la ducha y abre levemente las piernas dejando a la vista toda su dote.

Se supone que cuando uno está en las duchas con varios hombres, todo debería ser tan natural como unas simples risas hablando de chochitos, de tetas, de cómo una tia te come la polla, que uno no debería tener una erección mirando mingas cuando lo que se supone que le deben tirar son un par de buenas domingas. Se supone que Magic Javi, que tiene novia, no debería sentir ningún tipo de atracción cuando un tiarrón como Lucio Saints se quita la camiseta, que el hecho de tener novia es impedimento suficiente como para poder experimentar con alguien del mismo sexo. Se supone.

A Javi le pilla un poco de sopetón el momento en el que Lucio arranca una supuesta conversación entre colegas pasándole la mano por el muslo por encima de los vaqueros y dirigiéndola hacia su paquete, metiéndole un buen agarrón y preguntándole, así de directo, si alguna vez se lo ha hecho con algún tio. Mientras tanto, Lucio no deja de frotarle el paquete proponiéndole la idea perfecta: Javi prueba el sexo con él y Lucio prueba con su novia y así todos tan contentos. Cómo negarse a una mano amiga.

Sin saber qué coño le está pasando, Javi nota que la polla se le pone tan dura como cuando está con su gatita. No sabe si está bien que se le ponga tan dura delante de otro maromo, pero no puede evitarlo. Dura, pero dura como una piedra y perfectamente inclinada formando casi un ángulo de ciento ochenta grados, apuntando hacia el techo.

Se siente extraño dejando que otro hombre le mire su pene erecto, pero enseguida se le pasa, cuando Lucio le coge de las bolas, le mira a los ojos poniendo esa media sonrisa de seductor y Javi acaba cogiéndole de la cabeza para que se la coma enterita. Lucio empieza por los cojones grandes y colgantes y continúa metiéndose el pollón dentro de la boca, hasta el fondo, dejando que ese delicioso plátano penetre más allá de su campanilla y le deje sin habla.

Javi se siente como en casa, que es diferente a hacerlo con su chica, una conexión distinta y diferente que le hace sentirse algo más libre, sabiendo que el otro tio siente lo mismo que él por el simple hecho de ser hombre y tener también un pito entre las piernas. Siente que puede ser más gamberro, más sucio, más cerdo. Le coge con cariño por el cogote y le da hostiazos con el rabo encima de toda la jeta.

El cabrón chupa minga y huevos como si tuviera un hambre voraz, a trangullones, atragantándose con la polla mientras se desnuda, se queda en gayumbos y Javi se fija en que el tio está empalmado, con una polla más grande que la suya a punto de reventar y salir por algún lado. Se alegra, por su piba, porque cuando ella vea ese pedazo de miembro, va a alucinar en colores.

Después de llamarle cabrón con la boca llena de babas y el sabor de su polla impregnado, Lucio se levanta y se hace una bajada de gayumbos de las que hacen época. Calzones blancos abajo y una pedazo polla gigantesca y morenota, bien gorda, le cuelga entre las piernas. Javi parece impresionado. La suya está perfecta, pero ver a otro tio que la tiene el triple de gorda que tú y mucho más larga, impone un rato.

Lucio se da cuenta y le invita a tocársela, para que note la consistencia de un buen rabo y se inicie en esto de pasarlo bien con los hombres. Cada uno agarra la del otro y cruzan pajas. Javi tiene la cara roja como un tomate, pero ya se le pasará la vergüenza. Ahora es Javi quien se pone de rodillas. Acostumbrado a sacar la lengua de la boca para meterla en algún sitio, hacerlo con otro tio supone hacer exactamente lo contrario, abrir la boca y sentir cómo un cilindro gordo y caliente te despliega la sonrisa en la cara, resbala por encima de tu lengua, te inunda el paladar y te ahoga de gusto.

Novatillo en esto de chupar pollas, nada más tragar cipote sabe que es demasiado grande. Necesita que Lucio se siente en el sofá para cogerle bien el micro con la boca. Javi se quita los pantalones mostrando su precioso culo blanco, vuelve a ponerse de rodillas y se mete entre las piernas de Lucio. Desde atrás la vista es perfecta. Un tiarrón con un culazo cabeceando de arriba a abajo entre las piernas de un maromo.

No se aprende a comer pollas en un día, pero el instinto lo hace todo. El secreto está en hacer lo que a ti te gusta que te hagan. Javi siente arcadas cuando el cipote alcanza su garganta. Intenta recomponerse lengüeteando los cojones de ese macho. Lucio le da un buen consejo. Escúpela. Porque sabe que con saliva todo se mete mejor.

Ahora es Javi quien recibe una buena paliza de rabo. Lo más cerca que ha estado de la polla de un hombre ha sido en las duchas y cuando la tenía flácida. Ahora la tiene pegada a la cara, esnifando olor a rabo, paseándose por toda su puta jeta.

Por un momento, cuando se dirigen a la cama y se quedan de rodillas en el colchón pajeándose y dándose besos, Javi piensa que a lo mejor necesita explorar más caminos que el de paja y mamada pasando de su novia. De hecho ya debería haberla llamado, pero algo le dice que necesita más tiempo con Lucio. Paola Hard, que estaba esperando a su chico en la habitación de al lado, se presenta por sorpresa y les pilla de esa guisa.

Lo que está a punto de ocurrir sigue siendo nuevo. Ver cómo el tio que hace un rato le estaba comiendo el rabo, ahora se come la almeja de su chica. Si era de los tipos que se cerraban en banda a tener que comerse las babas de otro, aquí empezaría a mear fuera del tiesto por primera vez. No sólo compartiendo babas, sino que encima saboreándolas encima de un coño. Javi se abalanza sobre su chica, con la boca directa a su chochete y se lo come.

Para gustarle las pipas, Lucio sabe cómo manejar a una mujer. Sus labios mayores, sus labios menores, manoseados. Un dedito, dos deditos dentro del mismísimo coño. Paola vuelca todo ese placer chupándole la polla a su novio. Todavía le queda alguna cosa nueva por ver, pero de momento aprende a convivir con sus nuevas fantasías mezclando lo que que ya conocía con lo que acaba de conocer. Hace que su novia se siente sobre su cara y él le come la almeja mientras Lucio se traga su polla. Un coño en la boca y un tio devorándole la pija.

El coño sigue encima de su jeta y ahora dos bocas le comen la polla. Javi empieza a sentir los cojones cargados, el precum asomando por la raja de su cipote. Lucio deja que la parejita folle, pero él se pone de pie y le da verga a la novia. Entre el pelo de su chica, Javi mira hacia arriba y puede ver que ella se pone las botas con el inmenso pollón.

El cabrón de Lucio parece un perrete en la cama, un malote, como si ese fuera su medio natural igual que el océano lo es para un submarinista. Se desenvuelve a las mil maravillas, ya sea con un culo, con un coño o con una pija.

Los colegas están para ayudarse. Lucio se queda loco cuando ve a Javi dar por detrás a Paola al estilo perrito. Menudo culazo tiene el cabrón. Puede entender perfectamente por qué las chicas le adoran y por qué los chicos le desean. Guapo, ojazos y con ese culazo para agarrar a dos manos mientras te infla a pollazos. Lucio se inclina hacia adelante y escupe sobre el rabo de su nuevo amigo para ayudarle a que entre bien. No es suficiente. Javi saca la polla y hace que se la chupe. Así mucho mejor.

Toca ser misionero. Se folla su chavala bocarriba. La polla de Lucio a un palmo de su cara. Javi mira a Paola. Paola mira a Javi. Con o sin su consentimiento, deja que ella vea por primera vez cómo se come un rabo. Cuando se lo saca de la boca, la mira para ver si le ha gustado. Casi no le da tiempo a percibir sus impresiones, porque Lucio empieza a meter el rabo por la boca a uno y a otra sin darles chance a digerir la situación.

Cada vez que su chica y él ven una porno, ella se pone cariñosa cuando sale en pantalla una buena verga. Queda bien satisfecha con la suya, pero nada le hace más feliz que dejar que experimente lo que es tener una mucho más grande completando su vagina. Javi se retira del trasero de su novia y cede el turno. Lucio se saca la trompa, acaricia con su gigantesca polla los labios del coño, le junta las piernecitas con una mano para dejarle el chochito bien apretado y le mete toda la tranca dentro sin condón.

La única que tiene claro lo que le gusta sobre esa cama es Paola. Sabe que le gustan las pollas. Son los dos hombres, el que le da rabo por delante y el que se la folla por detrás, quienes empiezan a dudar de sus arraigadas convicciones. Y sinceramente, piensan: se la pela. Puede que a Javi le ponga cachondo un ochenta por ciento ver el coño de su chavala y el restante veinte por ciento ver el rabo erecto de otro hombre. Puede que Lucio sienta lo mismo viendo un rabo y una almeja mientras se le nubla la vista y se le confunde la mente. Saben que lo que están haciendo les gusta y con eso es suficiente.

Los dos se ponen al borde de la cama y hacen un receso pajeándose como un par de machotes, enseñando sus generosas vergas a la chavala. De nuevo deja que la parejita folle bocarriba, como al principio. Lucio no puede evitar sentirse atraído por la cara guapa de Javi. Sus ojazos, el culazo que empotra, lo bueno que está. Le agarra por la barbita con una mano. Es el motor que impulsa la pedazo paja que ahora mismo se está cascando.

La tia le come los huevos, Javi le mira el rabaco. Mete la siguiente marcha y empieza a hacer volar la lefa entre los dos. Cantidades ingentes de esperma saliendo a chorro por su polla. Javi nota que no puede contener más la leche en los huevos. Se desquita del coño de su chica y acerca la polla a su cara. En su camiseta negra personalizada tiene fuego amigo.

La polla durísima. Se excita mirando a su chavala tragando la polla morcillona, gorda y engrasada en lefa de Lucio. Javi se la casca con una rapidez pasmosa, tanto que a veces su chica se pregunta si no le duelen los huevos al hacerlo. Sólo frena un poco cuando empieza a salirle lechecita jugosa. Pequeños chorretes blancos y espesitos que salen disparados hacia arriba. Cuatro cojones bien descargados. Calman la post corrida abrazándose, besándose, entrechocando sus espadas lechosas como un buen par de cabrones bi-ciosos.

VER A MAGIC JAVI Y LUCIO SAINTS EN BLESSEXXX

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