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El venezolano Hugo Exxtreme penetra sin condón el culazo del brasileño Andy Star con su gigantesca polla y le mete un facial super lechero sobre su bonita cara | Fucker Mate

Taking a Monster Cock

Se había corrido el boca a boca entre la chavalería y el chalet donde vivía Andy Star ya estaba marcado en el mapa como uno de los puntos calientes para hacer cruising y voyerismo de categoría. Alguno lo describía así: Dentro de la zona hay un chalet donde un tio guapísimo se deja una ventana abierta a eso de la hora del almuerzo, para que te hagas una buena paja mirando su cuerpazo y su cara. Como le moles, te come la tranca y te deja el culo para follárselo a pelo.

La hora a la que suele dejarse la ventana abierta a posta suelen pasar un par de pibes o tres al ser una zona lejana y poco concurrida. Andy disfruta de lo lindo siendo observado por los hombres mientras se tocan, mira el percal y si le interesa lo que tienen entre las piernas va a por todas. Esa mañana no dura ni diez segundos recostado en el sofá marcando tableta cuando ve a un tiarrón morenito venezolano zurciéndose y haciendo el avioncito a una gigantesca y gordísima polla, como a él le gustan.

Le mira a la cara y le mira el rabo y todavía, a pesar de todas las mingas que ha visto en su vida, no se acostumbra a que algunos tios la tengan tan exageradamente grande. Hugo Exxtreme se acerca y ahora que la tiene delante sólo puede soltar un uauuu admirando su tamaño. Se la arropa con la manita hasta tembloroso. La aprieta entre sus dedos y el que no se toquen ni de coña el anular y el pulgar al hacerlo, es buena señal. Ese pollón no entra ni en un puto vaso de cubata.

Cuando se la mete en la boca, nota que todavía está semirrígida. No quiere ni pensar en el monstruo en el que se convertirá después de unas mamadas. Tras un primer contacto, se la saca de la boca y la pajea mirándola en la distancia, corriendo la piel del rabo de arriba a abajo, encapuchando en cipote y descapullándolo. Se pone cachondísimo imaginando todo eso jodiéndole el culazo.

Qué has cmido para tener ese pepino, cabrón, se pregunta. Vuelve a la carga y se llena la boca apenas con el capullo gigante y su enorme raja porque, con lo gorda que es, casi no le cabe nada más. Escucha ruido fuera. Se han acercado un grupo de tios que miran por las ventanas. No cree que tarden mucho en dejar sucios los cristales con su lefa cuando le vean bien guapo de rodillas chupando esa minga anti natural.

Reconoce que por mucho que se esfuerce, eso jamás entrará más allá de su campanilla. Apoya la cabeza en uno de sus muslos comiendo huevera y aprovecha para sentir en la oreja lo calentito de la polla y su inmenso tamaño, mucho más largo que su cabeza. Si pretendiera cometer la locura de tragársela, ya le hubiera atravesado con el pollón hasta la clavícula.

Se la pone encima de la cara y la esnifa. Le encanta, le pone cachondo el olor a polla. Nota el calor del cipote en su frente, en su nariz, en sus labios. La gigantesca polla le recorre la cara de la barbilla hasta el nacimiento del pelo y más allá. Ha tenido que sacarse su propio rabo porque ya no aguanta más dentro de los calzones. Lo tiene durísimo y empinado. Mira hacia las ventanas. Todavía aguanta algún mirón, pero el resto ya le han dejado sucios los cristales.

Se pone de rodillas en una esquina de la cama y separa bien las piernas, por la cuenta que le trae. Hugo se agacha para escupirle en el agujero y dejárselo engrasadito. Él también tiene ganas de fundirse con ese chaval guapísimo, así que no se entretiene demasiado en lamerle el ojete y pasa a la acción. Se escupe en una mano, la lleva a su rabo y lo acicala desde el cipote dejándolo resbaladizo. Conduce el pollón hacia la raja del culo y se la mete sin condón.

Tan acostumbrado a que le metan buenas vergas por el culo, pero al final cuando le meten un buen trabuco sigue sintiéndose afortunadamente desvirgado como un principiante. No puede contener un gemido de dolor y gusto a la vez. Hugo le mete la mitad pero no tarda en penetrarle hasta los huevos. Cuando lo hace y después de un par de embestidas, le saca el rabo y lo posa encima de su culo, admirando el tamaño de su miembro, mirando con lo largo y grande que es, hasta dónde está llegando con la penetración, hasta su mismísimo estómago, ayudándole a hacer la digestión del aperitivo.

Cruising de lujo tal y como rezaban por ahí. Encantado de follarse a un chaval tan jodidamente guapo, revolviéndose de rodillas sobre la cama, marcando six-pack, haciendo esfuerzos con sus biceps para no rendirse, anclado al colchón con sus piernas musculadas. Y él partiéndole el culo, haciéndole un agujero extremo del que es posible que no se recupere en días.

Andy no recula, al contrario, echa el trasero hacia atrás para que le dé bien por el culo, pero se pone el puño en la boca, mordiéndolo con rabia, sintiendo que pierde el control de su cuerpo y que es dominado por una verga alucinante que pareciera venir del jodido espacio exterior. Hugo la mete con todo, el cilindro completo, directo, blandiéndole el ojete y arrastrándolo todo hacia adentro.

Mira de nuevo hacia los ventanales. Como era de esperar, el boca a boca ha vuelto a hacer de las suyas y han bastado quince minutos para que ahora su casa esté rodeada de pajilleros con ganas de vomitar esperma por sus pollas. Mira con atención a algunos de ellos mientras Hugo le mete la polla hasta los huevos y él se repliega marcando abdominales. Se gira para que puedan ver bien el espectáculo. Como esperaba, los más jovenzuelos se dejan la leche en los cristales con ese momento. Ponen los ojos en blanco y llueve fuera de casa.

Hugo pone bocarriba al guaperas. Le saca la polla y se la mete dejando un espacio reservado para admirar unos segundos el agujero que le ha hecho, un buen rosetón del diámetro de su gorda polla, un rosetón que palpita hacia adentro y hacia afuera, respirando con vida propia, pidiendo rabo. Se tumba sobre la cama y se pone la polla en vertical, si es que puede llamarse polla, porque lo que tiene es una monstruosa verga entre las piernas.

Andy hace una sentadilla y se la clava por el ojete. La pajea con su musculoso y potente culazo. Mmmm, Hugo no puede dejar de mirar sus muslazos y todo ese cuerpo precioso mientras masturba su retorcida polla. El chaval está riquísimo y los dos huevos ya se le apelotonan entre las piernas, se le suben, se le ponen por corbata pidiendo echar el caldo.

No es el primero en hacerlo. Andy le da la espalda mientras sigue saltando sobre su verga. Observa cómo ladea el torso, apoyando una mano en el colchón y claramente haciéndose un pajote con la otra. Unos rápidos gemidos y la lluvia sobre su muslo izquierdo le advierten de que el chaval se ha vencido por completo.

Se desliza hacia un lado de la cama sacándose la trompa del culo, intentando recuperar el aliento. Se pone a cuatro patas y deja que le penetre por última vez, antes de tumbarse bocarriba y volver a admirar de cerca ese gigantesco pollón que Hugo se pajea sobre su cara. Cuando Hugo le levanta la frentre, Andy se prepara abriendo la boca y cerrando los ojos por si le deja ciego.

Hace bien, porque un par de impresionantes lefazos le cruzan la jeta y el tercero le cae justo entre el párpado y la sien, el último antes de esas gotas lechosas que le mojan el bigote, la nariz y se le cuelan por la boca. Relame el semen del venezolano, bien rico salido de una enorme polla. Abre los ojos. Siente las pestañas de uno pesadas con la lefa encima, pero ve de lujo todavía entre la espesura blanca. Engancha el pollón con la mano y la boca y rechupetea el cipote degustando el pepito relleno de crema que se ha dejado caer por su casa. Guiña un ojo por ahí fuera, donde todavía quedan hombres que mantienen sus pollas tiesas. Les invita a pasar y a dejarle la cara más guapa todavía de lo que la tiene.

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