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MEN Bang 1: Justin Matthews penetra el culazo de William Seed, se corre encima de sus musculazos y recibe un lefazo en toda la patilla | MEN

Érase una vez un hombre rico que tenía controlado todo el mercado de coches de alquiler de la gran ciudad. Comenzó llevando de un lugar a otro a la gente en coche hasta que vio que podía expandir su negocio con despampanantes limusinas del placer. Recorrió la ciudad en busca de chicos guapos y los subió a sus vehículos para que pasaran un buen rato unos en compañía de otros mientras se dejaban grabar en directo y eran guiados por el público para desarrollar el guión de sus más pervertidas fantasías.

Si un hombre ya de por sí tenía buenas ideas en cuanto al acto sexual, imaginad una manada de ellos poniéndose de acuerdo. La idea pronto se extendió como la pólvora, los actores de carne y hueso se convirtieron en personajes animados con los que hacer virguerías y no quedó chico en la ciudad que no se hubiera masturbado clicando sobre el rabo animado de su estrella del porno favorita.

NOTA: El juego MEN Bang! es un juego real y totalmente gratis al que puedes jugar ya mismo. Elige como Justin a tu estrella del porno y comienza a cumplir tus fantasías. Accede AQUÍ.

Todo comenzó la mañana en la que la idea hizo acto de presencia en la cabeza del magnate. Iba este en su coche a toda velocidad porque llegaba tarde a la oficina, cuando vio a un chicarrón rubio, cuerpazo y guapete cruzando la calle. William Seed llevaba los pantalones bajos y cuando levantaba los brazos, se le subía la camiseta y se le veía un poco la raja del culete sobre los vaqueros.

El magnate perdió el control del coche y dio al chaval de refilón con tan mala suerte que Will salió despedido hacia un coche que estaba aparcado en la acera. Del impulso, rompió el cristal con la cabeza y cayó directo entre las piernas de un chico que se estaba haciendo una paja, tragándose todo el rabo. A los dos les moló y el chico del coche se ofreció a llevar de vuelta a casa a Will con una condición, que se le chupara hasta el final.

El magnate lo vio todo y se le iluminó la bombilla. Lo que comenzó como viajes de placer se convirtió en el juego MEN Bang! en el que los chicos podrían disponer de otros chicos, montarles en coche y llevarles de un lugar a otro proponiéndoles y haciéndoles todo lo que quisieran.

Justin Matthews se lo estaba pasando de puta madre en su habitación. A doble monitor, mientras en uno veía porno, en el otro se lo pasaba bomba montando a William en el carro, poniéndolo a cuatro patas y metiéndole un dildo por el culo. No comprendía cómo era posible que un dibujo animado se la pusiera morcillona, pero no podía evitarlo, era el acto en sí, el instinto de hombre lo que se la ponía dura.

Se magreó el paquete mientras no paraba de agarrar el dildo con el ratón para dar por culo a ese chavalote de sus sueños, se puso los cascos para escuchar mejor sus gemidos cada vez que se la metía y cuando consiguió reventarle el ojal, de repente un aviso saltó en la pantalla y apareció el Will real para lanzarle un mensaje: “Te crees muy hombre haciéndome esto, escondiéndote detrás de la pantalla. A ver si tienes huevos y das la talla haciéndome lo mismo en la vida real, capullo“.

Will desapareció de la pantalla, Justin escuchó un bang! a su espalda y tras una nube de polvo apareció en su cama William totalmente espatarrado, con las piernas abiertas. Como el chaval parecía un poco sorprendido, Will se acercó con su culo al borde de la cama y agarró las manos de Justin para que lo tocase y viese que era real. Will se pajeó la polla e invitó a Justin a clavársela dentro del culo.

Justin trempó en cero coma. Joder, se iba a follar a su estrella favorita, estaba allí, era jodidamente real. Se colocó un condón y esperó que le gustase su larga polla. La empinó hacia el agujero y se la hundió en el culazo. Will abrió la boca dejando claro que le molaba esa larga salchipapa y hasta tuvo que frenar un poco al chaval colocándole una mano sobre el vientre para que se la metiera más lento.

Pero en esa postura del misionario, con el cuerpazo de Will sobre su cama, a cualquiera le hubiera resultado del todo imposible parar una follada que se aventuraba épica. Unos minutos después de meter rabo, Justin fue siendo consciente de que aquello era más real de lo que le parecía y de que si era así, podía hacer muchas más cosas.

Sacó la polla del culo y se agachó para merendarse el gordo trabuco de Will. No se le ocurría otra forma de agradecer tanto a la estrella del porno que tantas pajas le había sacado tras la pantalla. Apretó fuerte los labios contra el tronco y le masturbó el pollón con la boca. Le cogió la pipa, la admiró a un palmo de su cara, le succionó las pelotas y le dio un repaso con la lengua de abajo a arriba desde la base de los huevos hasta la punta del cipote.

Puso a Will a cuatro patas, como más le gustaba hacerlo en el juego y se lo folló duro en la postura del perrito. Una a una fue practicando todas esas posiciones que el videojuego le había enseñado. Un coche daba para ser imaginativo y el reducido espacio hacía que fuera necesario darle al coco para inventar una forma cómoda de follar ahí dentro.

Si se imaginaba a Will con la espalda sobre el asiento y el culo hacia arriba apoyado sobre el respaldo mientras él lo penetraba desde arriba, así lo hacía. Se sintió perro, empotrador, taladrador y sí, también fue follado. Justin no pensaba acabar esa jugada sin sentir el rabo enorme de su estrella dentro de su culo. Cogió la polla de Will, se sentó sobre sus piernas y se la fue clavando poco a poco. Joder, qué guapo era, qué polla tenía, se estaba aguantando las ganas de correrse sobre el torso musculado de ese tio cachas, quería empaparle con todo su semen.

Y lo hizo. Era su juego, eran sus normas, podía hacer lo que le saliera de las pelotas. Empalado en el rabo, se arreó un pajote y empezó a deslecharse sobre el musculitos. Vio su leche salir a presión de la punta del cipote, manchando de blanco los tatus, los abdominales y el pectoral morenito de Will. La alegría de estar corriéndose encima de él hacía que un chorrazo animase al siguiente a salir más fuerte, dejando el lechal más allá de su hombro, perdido entre las sábanas.

Will pasó un brazo por detrás de la cabeza de Justin, en plan colegas. Lo cerró un poco en torno a su cuello para conducirle hacia su polla que se estaba pajeando en ese momento y Justin se quedó espectante mientras veía de reojo cómo todavía su lefa brillaba triunfante sobre el cuerpo de ese macho. Will gimió, se la cascó duro, agarró a Justin por los pelos, movido por la rabia de un gusto infinito que le recorría el cuerpo y le soltó un lefazo que le hizo bang! en toda la patilla cerca de la oreja, un lefazo cargado de amor.

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