Tendencia

Despertando al colega hetero con una mamada, follado a pelo y regado por dos gordas pollas lecheras | Latin Leche

Un cuarto oscuro. Arrodillarse y empezar a sentir pollas que van y vienen, que te acarician calientes la nuca, las orejas, las mejillas, rabos de desconocidos que agarras con las manos y te llevas a la boca, lefa que te salpica el pelo, la frente, que se mete por tu boca y no sabes ni por dónde te viene. Algo así es la experiencia que tiene preparada el cazador para un chavalito guaperas al que le gusta mucho comer rabos.

La experiencia del coche le gustó y por eso le ha preparado esta situación tan morbosa. Se lo lleva a un apartamento vacío, chapa la puerta y empieza a quitarse el cinturón. El simple tintineo ya le hace ponerse cachondo, porque ese tintineo significa que un hombre se está bajando los pantalones. Lo graba todo aprovechando que la cámara tiene visión nocturna.

Qué boquita no tendrá que en un par de caladas el rabo pasa de estar flácido a crecer cinco veces su tamaño. El sonido de cada chupadita se escucha claro y alto entre esas paredes vacías, también el de los gemidos que de vez en cuando profiere con la polla dentro de la boca, demostrando lo mucho que le gusta. Por lo demás, tan sólo algún que otro ruido de fondo de algún coche al pasar al otro lado de la puerta.

El chaval ya va sin manos. La polla se le ha puesto al cámara tan dura que se sostiene sola apuntando hacia el frente. Se la traga hasta los cojones en cada mamada y escuchar tan alto el soniquete de su cipote apuntalando la garganta casi le hace venirse arriba y atragantarle con lefa recién ordeñada. Llega a pensar si no habrá sido demasiado eficaz eligiendo sitio morboso donde hacerlo.

Joder, y esto es tan sólo el principio. Le cuenta el plan entero y el cabrón sigue lamiéndole el cipote. Ahora van a ir al piso y quiere que se la chupe a su colega hetero que está durmiendo. Las luces estarán igual, apagadas. Si se despierta y se pone arisco, no pasa nada, nada que un poco de dinero no puedo arreglar.

Morbo creciendo hasta límites insospechados. Ahí está su colega, durmiendo a pierna suelta, todavía vestido de la cogorza que seguro traía hace unos minutos, con su camiseta, sus vaqueros y descalzo. Está empalmado. El cazador le anima a magrearle bien el paquete. Larga y durísima, tiene la chota tirando hacia la izquierda y por la fina tela del bolsillo se dibuja tímidamente el cipote.

Despierta antes de tiempo, pero una encima que no sabe si se entera bien. No hace falta que le explique mucho más allá de que si quiere que se la chupe un tio al que le gusta chupar pollas. Asiente antes de volver a recostarse. Seguro que el cabrón no lo ha entendido. Ya lo irá entendiendo. Le saca la pija entera y el pedazo rabo destaca contra la oscuridad, una manguera flipante, enorme y gordísima.

El cámara se tumba en la cama junto a su amigo y lo graba todo desde su cómoda posición. El chaval mama de uno y de otro como un cerdo sin saber con cuál quedarse. El ruidito de las chupadas se intensifica y los dos amigos ya tienen una pierna el uno sobre el otro, entre otras cosas, para que el recorrido de pasar de una polla a otra no sea tan largo. Entre otras cosas, porque anda que no disfrutan teniendo sus grandes vergas tan juntas. Serán heteros, pero no tontos.

Encienden las luces para ver bien esa carita y también para ver la entrada del agujero de su culo cuando se la claven. Mientras uno le empala el ojete sin condón, el otro se la clava por la jeta. Los dos agujeros rellenos y el cabrón parece disfrutar como una gran zorra. Después de un intenso mete y saca, el coleguita hetero no puede aguantarse más y termina deslechándose sobre el chavalote a chorrazos.

Con su pedazo minga gorda le ducha todo el cuerpo de lefa. El cámara se la saca del culo y se la pajea a rabiar hasta meterle una segunda ducha que le deja la cara toa guapa. Le mete un dedo hábil por el culete y le hace gozar bien para que se casque la polla y una su leche a la de ellos dos. El cabronazo guaperas sonríe con la cara y el cuerpo llenos de lefa. Ese rincón huele a paja de rabo entre caballeros y eso le pone cachondo. Con cara de pillín le pregunta al colega hetero si alguna vez le han despertado haciéndole una mamada. Le da igual la respuesta. Le coge la minga gorda recién corrida y se la vuelve a chupar.

VER YA LA ESCENA EN LATINLECHE.COM

VER YA LA ESCENA EN LATINLECHE.COM

Cerrar