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Kevin Lauren deja que Yah-Jil se lo folle a pelo en un descampado | Butch Dixon

Se habían hecho tilín a primera vista. Kevin Lauren lo notó cuando su polla empezó a crecer dentro de los calzones y se le hacía imposible no mirar a Yah-Jil. Menudo tio guapo, con barbita, ojazos y esa camiseta blanca ajustada a ese cuerpecito musculado. Le apetecía besarle, lo necesitaba. Yah-Jil también estaba empezando a empalmar al mirar a ese guaperas que llevaba la chaqueta del chándal abierta mostrando pechote, con esa pintaza de cabronazo malote que tanto le chiflaba.

Los amigos iban a lo suyo y ellos a lo nuestro. Estaban comiendo todos en la mesa pero ellos estaban en otro mundo mucho más interesante. Kevin, que no se andaba con chiquitas, le lanzaba cada vez miradas más lascivas, mordiéndose los labios, tirando algo al suelo para que él se agachase y viese cómo se agarraba la polla morcillona por encima de los pantalones por debajo de la mesa.

Voy al baño. Yo también. Coño, os parecéis a las chicas, que siempren van juntas de dos en dos, soltó uno de sus colegas. Cuidado a ver qué hacéis los dos juntitos en los retretes. El comentario acompañado del gesto de un puño cerrado alejándose y acercándose a la boca, la lengua simulando un pene penetrando y desplazando la mejilla. Kevin siguió la broma y en cuanto Yah-Jil se acercó a él, le tocó el culo con ganas apretándoselo. Me lo voy a follar, que es mucho mejor. Todos rieron. Y creían que era broma.

Nunca llegaron al baño. Salieron por la puerta trasera del chalet y cruzaron el campo hasta encontrar un claro. No era zona de cruising, pero se estaban construyendo la suya propia. Los juncos y las espigas les darían protección para todo lo que ocurriera de sus cinturas para abajo. Y lo que estaba ocurriendo de sus cinturas para abajo es que tenían los rabos más duros que una roca.

A Kevin ya casi se le salía el cipote por encima de la goma del pantalón del chándal. Ese tio le gustaba demasiado y su empalmamiento se correspondía directamente por el enchochamiento que sentía por él. Yah-Jil se dio cuenta y le cogió el rabo por encima. Fue bajando por su torso, chupándole el pezoncito, besando sus abdominales bien firmes, tiró de la goma hacia abajo, le sacó la polla, la enderezó y se la metió dentro de la boca.

Todo estaba a favor. Ese tio buenorro comiéndole el rabo, una brisa fresquita que vino en el momento justo para darle respiro a sus pelotas sudadas. Echo la cabeza hacia atrás de pura felicidad y pensó que teniendo eso ya no necesitaba nada más en la vida. Yah-Jil intensificó la mamada. Le cogió fuerte el rabo con la mano por la base y se lo pajeó a la vez que se lo mamaba. Kevin miró alrededor por si venía alguien.

Le estaba dejando la polla fresca con todas sus babas. Qué bien que se la comía el cabroncete, haciendo buen uso de la lengua, lamiéndole las pelotas, juntando los labios y obligando a la polla a entrar por ellos como si fuese el orificio de un ojete. Kevin le levantó y le quitó esa camiseta ajustada. Le miró bien el torso, se lo palpó. Le gustaba recrearse en cuerpos musculaditos y delgados como el suyo. Era algo que había aprendido a hacer en el gym.

Le bajó la parte delantera de los pantalones y saludó a su polla con la mano. Era parecido al suyo, casi gemelos. Se agachó y empezó a chupársela. Yah-Jil no fue tan considerado. Le agarró de los pelos, le soltó unas cuantas hostias, le agarró por el cogote para obligarle a tragar y de vez en cuando bajaba para morrearse y así de paso compartir saliva y el sabor de su propio rabo.

Kevin lo tuvo clarísimo. No iba a poder cumplir la promesa que hizo al llevarse a Yah-Jil supuestamente al baño. Iba a ser él al que se iban a follar. Le hubiera encantado ponerse a cuatro patas, pero el suelo estaba muy duro. Se conformó con dar la espalda a Yah-Jil, separó las piernas, agachó la espalda y le ofreció su precioso y blanquito trasero.

Yah-Jil le agarró los cachetes a dos manos, valiéndose de los pulgares para descubrir su agujerito y poder follarle con la lengua. La furia de esos morritos guapos, el raspado de su barba, le llevaron al cielo. Estaba listo para ser follado. Pero aún no. Se acicalaron un rato más las pollas a mamadas y los dos de pie disfrutaron de un pajote entre colegas, bien cerquita el uno del otro, en plena naturaleza.

Te has traído preservativos. No. Pues yo tampoco. No podían volver a por uno. No así. Eran puro fuego. Bah, déjalo. Kevin volvió a darle la espalda. Yah-Jil, apuntó con el rabo y se la metió por el culo sin condón. El cordón de los pantalones le golpeaba en el muslo. El cabrón se había dejado los huevos justo por encima de la goma y cada vez que se la metía hasta el fondo podía notarlos, como una masa calentita haciendo tope en la raja de su trasero.

Menuda polla larga, que se iba poniendo más y más dura a medida que penetraba su agujero. El “¿te guzta?” que le soltó Yah-Jil por detrás mientras se lo follaba, con ese acento del sur y voz profunda, le dejó to loco. Ese acento le ponía muy cerdo, no podía evitarlo y si era para soltarle guarradas mucho más.

Al ver que nadie se aproximaba por allí, fueron perdiendo la vergüenza y se quitaron toda la ropa, a excepción de las zapas. Soltaron sobre el cemento duro la toalla que se habían llevado. Kevin se puso a cuatro patas y Yah-Jil de rodillas detrás de él le enchufó de nuevo el pollón por el culo. Le dio bien duro, cogiéndole por los pelos de nuevo, aplastándole las pelotas contra la raja a cada pollazo, acogiendo el culito entre sus muslos para hacerse su dueño.

Comenzaba a pintarse el ocaso en el cielo cuando Yah-Jil le sacó la pipa del agujero, se la meneó a toda velocidad y de la punta de su polla salieron escupitajos de lefa que pintaron el culazo y la espalda de Kevin de blanco. Un avión pasó sobrevolando el cielo. Hola mundo. Kevin se tumbó en la toalla para labrarse un pajote. Yah-Jil se agachó para meterle un dedito por el culo. Para eso estaban los colegas, para ayudarse en cualquier momento, para animarte y decirte lo bien que lo haces mientras la leche sale de tu polla y te moja la barriga.

VER A KEVIN LAUREN Y YAH-JIL EN BUTCHDIXON.COM

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