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Un guaperas brasileño se lleva una gran ducha de lefa en toda la cara | Latin Leche

Solito en un banco en un paseo turístico de la ciudad, con sus botas marrones, pantalones vaqueros slim y una chupa negra, barbita, muy guapo y mucho más guapo al acercarse, tanto que hasta al cazador por primera vez le cuesta pronunciar palabra cuando descubre que ese chavalito brasileño de veinticinco años tiene unos ojazos que te penetran hasta el fondo.

Casi no entiende el idioma, pero a este se lo piensa llevar al catre cueste lo que cueste, así tenga que poner pasta de su propio bolsillo. Primero intenta convencerlo ofreciéndole dinero que seguro ñe ayudará a pagar el caro hotel donde se hospeda. La idea de ver desnudo a ese chulazo lo vuelve loco, pero el muy cabrón se niega a hacerlo.

Lo vuelve a intentar, dineor en mano, contante y sonante. Una noche de hotel pagada por el simple hecho de hacerse una paja desnudo. Ya coge el dinero y se lo piensa mientras al cámara se le empieza a poner durísima esperando la respuesta afirmativa. Consigue sacarle el “sí quiero” y se dirigen al hotel a pasarlo bien.

Tiene el pecho peludito. Le deja sacar el móvil para verse algunas fotos guarras que tiene y ponerse a tono mientras se mete una mano por la parte delantera de los pantalones abrigándose la polla. El que termina acariciándose el rabo es el cazador cuando le propone ducharse. Ver a ese guaperas de cuerpo entero y desnudo, con el agua resbalando por su cuerpo fibradito y dejándole el pelo desordenado, es la hostia.

Le invita a secarse y relajarse en el sofá. El chaval anda calentito y por algo más de dinero se anima a chupar rabo. Y cómo lo chupa. No tendrá ni puta idea, pero esos labios acariciando el cipote y dando un buen repaso al tronco de la polla son la leche. Para colmo, en lugar de cerrar los ojos como haría cualquier tio hetero comiendo rabo por dinero, este los deja bien abiertos mirando hacia arriba obligando al cámara a retener el jarabe de los cojones.

Qué tiarrón más jodidamente guapo, entran ganas de hacerle de todo. Se da la vuelta y enseña el culo y la huevera entre las piernas separadas. Él solito se lo empieza a preparar hurgando en su agujero mientras el cazador se masturba la jodida polla, más dura y grande que nunca. Se levanta y se la enchufa a pelo. El brasileño le pide metérsela más despacio, que es demasiado gorda.

Se lo folla conteniéndose todo lo que puede las ganas, porque tiene claro que no va a ser en los cachetes de su trasero donde quiere desperdiciar la leche de los huevos, sino en esa linda cara, con esos enormes y bonitos ojos mirándole. Se la casca delante de su jeta y el chaval corre a buscar el primer disparo que se le mete en la boca. Se ha acercado tanto y el cazador tiene tanto que darle, que el siguiente tiro sale viajando más allá de sus morros. No deja de defilar lefa por la punta de su rabo en cantidades ingentes, una fuente que no para, encharcándole la cara de semen, bien merecido por ser tan guapo.

 

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