[No es otro blog gay] Follando con el chulazo hetero pollón de la facultad (por Didrik)

Hace unos días que Didrik (os dejo su twitter para que le sigáis en la red social), me pasó este encuentro real con un compañero de la facultad y que ha querido compartir con todos nosotros en forma de relato erótico porno. Una pena que no podamos desvelar la identidad del tio al que le comió toda la polla y con el que folló, pero os prometo que he visto las fotos y es tremendo, un macho guaperas y potente pero potente.

Había pensado dividir el relato en dos partes, pero qué coño, para qué haceros esperar y dejaron con la polla a medio correr cuando os podéis hacer la paja entera, así que a disfrutar de la lectura tanto como yo lo he hecho, y más sabiendo que se basa en una situación real. Ahora mismo cuando os escribo estoy semidesnudo apenas con unas bermudas de Adidas negras con el rabo duro esperando que le dé zambomba para relajarse. Si alguno se anima…

EL CHULAZO HETERO POLLÓN DE LA FACULTAD

Lo vi por primera vez al empezar este curso, en septiembre, cuando aún hacía calor y el cabrón iba a clase en camiseta, marcando todo lo que es posible del pedazo de cuerpo de gym que tiene, de estos que ves hasta las fibras musculares contrayéndose bajo la piel cada vez que se mueven. Una cara bonita, con barba bien perfilada y recortada de varios días alrededor de una boca de labios carnosos con sonrisa perfecta y pelazo negro siempre bien peinado… todo jugaba a favor de ponérmela dura cada vez que lo veía.

No lo conocía, porque, según averigüé, era de dos cursos por encima y el curso anterior se había ido de erasmus a Hungría (con la de rabos largos que hay allí xD), por lo que, verlo por los pasillos, poco. Y este año tuve suerte, que le quedan algunas asignaturas para acabar y en todas coincidía con él. Así que, me las ingenié para acabar sentándome siempre junto a él en clase, para probar si con el roce empezaba el hablarnos.

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@ arte de Javier Guijarro

Y sí, surtió efecto, a la semana o así, me retrasé un día y cuando llegué al aula, él me había guardado el sitio con sus cosas y me soltó “ya pensaba que hoy no venías”. Fue el típico momento patético en el que te sientes retrasado por estar nervioso debido a que has conseguido algo con el tío que te pone y no sabes cómo seguir actuando. Pero bueno, a partir de ahí, nos hicimos amigos y comenzamos a quedar para salir, estudiar y demás; supe que le ponían las tías ya que cuando salíamos siempre se liaba con alguna, pero extrañamente nunca remataba, de los bares muy pocas veces se llevó a alguna a la cama, aunque luego (el muy cabrón) me contaba cómo se las tiraba y me ponía cachondo perdido.

Una vez lo hizo en el vestuario mientras nos cambiábamos para entrar al quirófano y, entre él describiéndomelo todo y poder verle en ropa interior colocándose bien el rabo, el empalme mío fue importante, encima los pantalones del pijama de quirófano son estrechos, así que con la excusa de que tenía que ir a mear, aproveché para pajearme y bajar la inflamación, que iba a ser muy evidente xD

Él no sabía que era gay hasta dos meses después de conocernos, en la sala de estudios a la que yo suelo ir (y le descubrí que existía) que abre 24 horas. Suele estar bastante vacía porque está medio apartada de la civilización y, normalmente, solo hay tías, muy de vez en cuando aparece algún tío, pero no es constante, así que, hasta el momento en que le llevé, yo era el único representante masculino de por ahí. Ya alguna tía me había entrado con anterioridad, por lo que sabía que él se llevaría a alguna, fijo, y así fue.

Al día siguiente de follársela, mientras estudiábamos en la sala, me fue contando todo con pelos y señales, se me puso durísima imaginándomelo penetrando a la tipa con su polla gorda y su cuerpo cubierto de sudor, solo deseaba que acabara de contármelo para cruzar la sala tapándome la erección de alguna manera para que no se notara mucho (en ese momento maldije mi manía de sentarme siempre al fondo lejos de la gente), llegar al baño de tíos (que para llegar hay que dar la vuelta a toda la biblioteca por el parking, están bastante apartados) y jalármela para liberar tensiones. Al entrar, saqué el móvil y me puse a ver algo de porno que tengo guardado (llevo conmigo a Colby Keller a todas partes) mientras le daba a la zambomba.

Por costumbre, como siempre soy el único tío, no cerré la puerta del baño, así pudo entrar él y verme por detrás, con el asunto duro entre manos y la escena reproduciéndose en el teléfono. Pensé que iba a reaccionar mal, pero básicamente me dijo que acabara rápido que teníamos que estudiar un par de temas más antes de irnos. En realidad fue un puntazo, porque desde entonces ya no era solo él que comentaba sus conquistas sexuales, de hecho, hasta mostraba interés. Pero vamos a lo importante.

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Llegaron los exámenes de enero y básicamente vivíamos en la sala de estudios, uno de esos días, para distraerme un rato, me puse a leer tu blog, era una escena de Enzo Rimenez (si no recuerdo mal, con Flex). Él estaba sentado a mi lado y yo pensaba que estaba estudiando, pero no, estaba leyendo (por detrás de mí, a lo zorro) la entrada, cuando le pillé, me guiñó un ojo, me cogió la mano izquierda y la puso en su paquete, joder el cabrón, la tenía gorda, a medio empalmar y me dejó que se la sobara un rato, iba notando que se le ponía más dura, así que le dije, vamos al baño y asintió.

Nada más llegar, se bajó los pantalones, se puso la camiseta y el suéter por detrás del cuello, enseñándome su perfecto cuerpo, tenía los pezones erizados (un piercing en el derecho), duros y el abdomen perfecto, para pasar el día lamiéndolo, pero sus manos ya envolvían su polla, ya estaba casi dura, curvada hacia abajo, como un garfio y el glande apenas asomaba del pellejo, solo lo veía entero cuando se pajeaba todo hacia atrás. Se me quedó mirando un rato así y yo sin moverme, hasta que me dijo “¿me la vas a mamar o qué?” ya entonces reaccioné, me quité la ropa quedándome a pecho descubierto, pero me dejé los pantalones, me puse de rodillas y admiré a ese pedazo de macho desde uno de los mejores puntos de vista, desde debajo de la polla.

Así curvada como la tenía, me cubría casi toda la cara de largo, las pelotas colgando como si fueran bolsas y luego, su pedazo de cuerpo, sobre el que ya se pasaba las manos frotándose, me sonrió y empecé a lamerle el rabo, de la base a la punta, por todas las caras para dejarlo bien mojado. Luego me centré en su glande, lo descapullé y me lo metí en la boca, succionándolo y jugando con mi lengua, mientras con una mano le pajeaba y con la otra le amasaba las pelotas.

No sé si en ese momento, él estaba muy caliente o qué, pero soltó un bufido, me agarró la cabeza y me folló la boca a su gusto, yo me dejé llevar y aprovechaba la saliva que se me iba saliendo de la boca para lubricar mi polla mientras tanto; paró de follarme la boca y me dejó seguir chupándosela entera, no aguantó mucho más; se agarró la polla, me agarró del pelo tirándome hacia atrás haciendo que me inclinara y se corrió sobre mi cuerpo, un primer chorro a presión que me dio en el cuello y el resto, chorros normales que me cubrieron desde el pecho hasta la polla.

Yo estaba caliente perdido, la pija durísima, lubricada con mi propia saliva y leche de él, y mi cuerpo bañado en su semen, así que seguí pajeándome de rodillas en el suelo, pero hizo que me levantara, apoyara la parte alta de mi espalda contra su pecho y me apartó mis manos de la polla, me la cogió él y empezó a masturbarme con una mano, mientras con la otra, recogía su leche de mi cuerpo para meterme sus dedos en la boca y así probar su jugo. Me corrí al momento y el muy cabrón siguió pajeando a velocidad considerable mi miembro (muy sensible en ese momento), haciéndome tener uno de los mejores orgasmos de mi vida, aunque ni me hubiese penetrado ni probado su boca.

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Dejó que me quedara apoyado contra él, mientras todavía respiraba excitado hasta que recuperé el ritmo normal, nos limpiamos y vuelta al estudio. Después de ese momento, hacernos pajas y que yo se la mamara se volvió normal, hasta quedábamos en mi piso para ver alguna escena de porno gay mientras se lo hacía, y llegó a animarse a chuparme la polla, momento en el que supe que yo era su primer tío, o que si la había mamado antes no tenía buena técnica. Fue algo patoso y los dientes hacían su aparición mucho más de lo que debían, pero luego de un par de consejos y práctica, esa boquita se ha vuelto un pozo de placer para meter el rabo; aunque no exclusiva porque ha catado dos chochitos desde entonces.

Al hacer eso tantas veces, yo ya quería más, digámoslo bien, tenía ganas de que me la metiera por el culo de una vez, era como tener el caramelo en la boca, pero nunca terminar de chuparlo. Ese momento llegó gracias a ti y tu post sobre la escena de Hector de Silva y Dato Foland. Fue hace unos días, estudiando de madrugada en el mismo sitio de siempre, ya tenía la escena pasada al móvil, así que solo tenía que empezar leyendo tu blog y esperar que él se distrajera y mirara. No tardó mucho en desviar los ojos y capté su atención al instante. Al acabar de leer, ya estábamos lo suficientemente cachondos como para levantarnos e ir a nuestro baño “privado”. Le quité toda la ropa y fui directo a trabajarle la polla, ya estaba dura, saltando arriba y abajo con ganas de entrar en mi boca, me la metí entera desde el principio haciéndole gemir del gusto.

Como siempre, me costaba llegar hasta la base del grafio que le cuelga (yo le calculo unos 19 cm), pero cuando hay hambre se intenta todo. Se ve que le gustó porque cuando aminoré el ritmo, lo primero que hizo fue agarrarme la cabeza y follarme la boca, era un placer chuparle la polla, tan gorda, tan dura y sintiendo sus pelotas rebotándome en la barbilla mientras oía sus gemidos de placer. Ya empezaba a notar el saborcillo dulce de la precum llenándome la boca, así que me la saqué de la boca y le dije que esta vez quería que durara más.

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Me dediqué a lamerle los huevos mientras frotaba la cara interna de sus muslos, notaba cómo se le contraían los músculos, calentándome aun más, así que me dejé llevar por mis instintos y de ahí pasé a su cuerpo, que tanto había deseado, lo tocaba, lo lamía, lo besaba, mordía sus pezones y, lo mejor, él se dejaba. Nunca me había dejado llegar tan lejos, por lo que probé suerte y seguí ascendiendo hasta su cuello y el lóbulo de la oreja, oírle gemir de esa manera me hizo sospechar que le encantaba y que me apartara de ahí cogiéndome por la cabeza, me pusiera frente a su cara y me besara me lo acabó por confirmar.

Nos estuvimos comiendo la boca durante un buen rato, jugando con nuestras lenguas mientras nos restregábamos las pollas contra el abdomen, dejándolos brillantes por el líquido preseminal. Nuestros labios acabaron separándose y al abrir los ojos, lo descubrí relamiéndose los suyos, entonces me agarró por los brazos, me empujó contra la encimera de la fila de lavabos, y se arrodilló para chupármela, todavía le cuesta abrir lo suficientemente la boca para tragar bastante rabo, pero ha ido mejorando muchísimo, ahora llega hasta un poco más de la mitad del mío y se dejó follar la boca.

Al levantarse, imitó mi forma de hacerlo antes, lamiendo, besando y acariciando mi cuerpo, el muy cabró sí que tiene experiencia en eso porque había momentos en los que conseguía que me estremeciera. Cuando llegó a mi boca, me dio un pico y me dijo “esta vez voy a follarte, ¿me das tu culo?” No hizo falta que le contestara con palabras, solo me di la vuelta y con las 2 manos separé mis nalgas, enseñándole mi agujero. Me apretó contra el borde de la encimera, me puso una mano en el hombro y empezó a tantearme la entrada del culo su glande, rozando primero, pequeños empujoncitos luego, hasta que la clavó y comenzó a entrar, poco a poco, pero yo notaba con placer cómo me iba dilatando mientras su garfio se movía dentro de mí.

No tardó en meterlo entero y empezar a bombear; primero lentito para acostumbrarme y luego aumentando el ritmo, consiguiendo que mis quejidos de placer sonaran cada vez más fuertes (menos mal que el baño está apartado), acabó por agarrarme del cuello con una mano y con la otra me azotaba el culo mientras bombeaba con la cadera, metiendo cada vez más su polla en mi culo. Por fin me follaba, casi un curso entero trabajándomelo para poder conseguirlo, me tenía extasiado, llevaba varios meses sin que mi culo probara polla por estar con él y ahora rebosaba de verga de tío bueno.

Me la sacó sin avisar y lo primero que pensé fue “joder ya no, ahora que estoy disfrutando no quiero acabar ya”, se ve que con mi cara decía lo mismo ya que al virarme y ponerme frente a él, soltó “tranquilo, todavía te queda polla por tragar”. Me hizo subirme en la encimera con el trasero en el borde, “ahora voy a verte disfrutar” dicho eso, volvió a penetrarme y esta vez sin florituras, duro desde el principio.

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La visión que tenía era para correrse en el instante, ese pedazo de hombre cubierto de sudor, embistiéndome y marcando músculos, dirigiéndome una sonrisa perfecta y azotándome de vez en cuando; quería tocarle, agarrar su brazo mientras se esforzaba en penetrarme, lamer su sudor… Por lo que levanté mi cuerpo un poco hasta llegar a su altura, él apoyó las dos manos contra la superficie de la encimera, marcando hombros, tríceps y las venas del bíceps (vena cefálica para los que la conocemos, que para mí es de lo más sexy del cuerpo de un tío) y aproveché para agarrarle de los brazos y sentirlos mientras seguía y seguía follándome.

Le cogí una mano (quedándose él apoyado sobre la otra) y empecé a chuparle los dedos, básicamente el índice y el medio, a la vez que aprovechaba con mi otra mano libre para ir pajeándome. Él me vio, se echó hacia atrás liberando su otra mano, me quitó la mía y continuó sobándome la polla hasta que no pude más. Le avisé de que me corría, y lo que hizo fue seguir follándome fuerte, llevarse mi rabo contra su cuerpo y pajearme así hasta que solté toda la leche. No lo resistí, quería ver cómo me corría contra su cuerpazo, pero era demasiado placer, los ojos se me cerraban solos y el orgasmo fue bastante largo. Eso sí, él no dejó de meterme la polla.

Cuando por fin pude abrir los ojos, vi mi semen resbalándose por sus pectorales y sus abdominales sudados, él sacó su miembro de mi culo, me puse de pie y le limpié con la lengua mi propio jugo, especiado con sudor de macho. No sé cómo se le ocurrió pero quiso probarlo conmigo, me agarró de la cabeza y me besó antes de que lo usara para lubricar su rabo y hacer que se corriera; con lo que compartimos fluidos de forma oral durante un rato y los dos acabamos tragando.

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Yo aún quería más, así que me agaché preparado para recibir la ducha de leche de ese rabo que me había follado momentos antes. Esperaba una corrida de las de siempre, largas y abundantes pero con poco tiro, sin embargo me sorprendió con varios chorros a presión contra mi cuello y mi boca, me vuelve loco cuando no lo esperas y esos chingos aparecen, volviéndote a poner cachondo y con más ganas de mamar; que justo fue lo que hice, volver a chupársela hasta dejarle la polla bien limpia.

Me levanté y volvió a sorprenderme, esta vez fue él quien limpió su corrida de mi cuerpo con su lengua y se la tragó entera, me besó e hicimos como si no hubiese pasado nada. Nos vestimos y volvimos a la sala de estudios, pero después de aquello, ninguno nos concentramos, por lo que acabamos yéndonos a casa. Desde entonces, solo hemos repetido algunas mamadas pero no vuelto a follar, aunque lo ansío con demasiadas ganas.

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