[Lucio Saints] Sergio Serrano empotra y da de comer rabo a Robbie Rojo en “Dream On”

Es una de mis fantasías, con la que más de una vez me he puesto perraco antes de ir a dormir o al levantarme. Lo curioso es que, siempre que pienso en esta fantasía, mi mente me lleva al mismo lugar para realizarla, las literas de una habitación llena de tios en el cuartel militar en veranito. Allí me imagino, despertándome por la noche, mirando hacia cualquier lado y encontrándome a un tiarrón musculadito y fuerte boca arriba, con los brazos agarrando la almohada y espatarrado y con el cuerpo sudado del calor, totalmente desnudo, apenas con unos calzoncillos ajustados blancos a punto de ceder, con la polla tiesa debajo luchando por salir.

Y mientras el tio sueña vete a saber con qué guarrada, quizá que está reventando algún coño o una tia se la tiene agarrada entre las tetas, yo me acerco y voy destapando el caramelo sacándole los huevos y el pollón por un lado, apartando bien la tela y llenándome la boca de rabo. Así me imagino metiéndole una buena mamada, ayudándole a hacer de su sueño algo más real, hasta que en un espasmo involuntario me llena la boca de lefa y vuelvo a mi cama sonriendo con la lefa encima, mientras el tio se desvela por la corrida y suelta un “joder!” creyendo que ha tenido una corrida nocturna y se levanta para buscar algo con lo que limpiarse.

Nunca me cansaré de adjetivar a Sergi Serrano como el macho ibérico por excelencia (leed esta entrada). El chaval es grande y todo lo tiene enorme, así que es flipante verle comer el culito de un chaval y los lengüetazos que mete, o la forma en la que se come un buen rabo. Pero lo más flipante es su gorda y enorme polla, un pedazo de embutido rellena bocas para saciar a cualquier tio, capaz de embestir como una taladradora con ella gracias a un musculado y gran culo, con tanta potencia que no me extraña que al tio que tiene empalado se vuelva loco.

El macho ibérico está boca arriba durmiendo la siesta, grandote, unas piernas fuertes y peludas que conducen hasta un paquetón de calzoncillos blancos donde tiene la picha durísima cargando hacia la izquierda, el lado hacia el que cargamos el 99% de los tios. Robbie llega y se agacha acechando al animal y comienza a acercar su hocico lentamente, sintiendo la potencia y el calorcito que ya desprende ese rabo. Lo olisquea como un perrico y se relame imaginando todo eso dentro de su boca. Con cuidado le echa la zarpa contactando por primera vez con el pollón y, mientras le acaricia el frenillo y el glande, el rabo se menea dentro de los calzones poniéndose más duro, hinchándose hasta casi reventarlos. La presa se zarandea y a Robbie no le queda más remedio que seguir mirando y jugueteando rozando con sus dedos la dureza por encima.

Finalmente se pone tan cachondo que no puede evitar coger los calzoncillos por la parte de arriba y replegarlos sacándole toda la polla y alucinando con el tamaño. Sergio la tiene dura, enorme, un buen pollón a la medida de su cuerpazo y ahora Robbie puede tocarla a piel viva, repasando con la yema de los dedos desde los huevos hasta el capullo, posando sus labios sobre el rabo caliente. La coge con la palma de la mano y se la pone recta mirando hacia el techo. La cámara quiere que estemos allí mismo, como si compartiésemos esa polla con Robbie Rojo. Ahí estamos con el chaval, volviéndonos locos con su barbita en su cara guapísima, mientras saca la lengua y empieza a restregarla por la superficie de ese pollón inmenso, hasta que se la mete con hambre en la boca y la saca de ella, dejando que sus labios se adapten a la curvatura del cipote.

De momento están solos, la polla tiesa y él, echando un pulso que parece magia. Cada vez que Robbie Rojo se la mete en la boca y la degusta cerrando los ojos, sintiendo cada centímetro rozando sus labios, consigue llevarme una y otra vez al punto de corrida, deseando tener esa cara bien cerca, ahora y aquí haciéndome lo mismo. El pollón de Sergio Serrano engaña de perfil. Si ya es grande, de frente la cosa se pone mejor, el tio la tiene a punto de reventar, con un pedazo capullo dividido en dos por una raja central en medio de todo el cipote enorme y gruesa, ahí con toda esa barra energética venosa y gorda llenando la boca del chavalote hasta que Sergio despierta. Lo que era calma y suavidad está a punto de convertirse en guerra.

El tio parece que se enfada, pero no aparta a Robbie, que lo tranquiliza y sigue pegado a su rabo sin soltarlo. El vicio y las ganas pueden al machote y decide relajarse mientras el chaval le pega una mamada de alucine. A tomar por culo la delicadeza, le atrapa bien la polla con la boca y se la merienda pegándole buenos cabezazos, intentando varias veces metérsela hasta la garganta, haciendo que Sergio retraiga la cadera y el culito cuando nota que su cipote toca fondo y se adentra en territorio peligroso.

Robbie no suelta el rabo, se lo coge con la mano y le mete caña, lo agarra bien metiéndole un pajote y sintiendo todas sus venas recorriendo el tronco, se rellena la boca entera y se envicia, demostrando lo mucho que le gusta con el sonido de la mamada y sus gemidos. Sergio tiene al chaval a huevo, tumbado de lado boca abajo y colgado de su polla, el momento ideal para sobarle el culazo y meterle un dedo, que a juzgar por lo tiarrón grande que es, lo tiene tan gordo que a Robbie Rojo le entra como una polla por el culo y le hace gemir de gusto con el sonido amortiguado del rabo en su boca.

Parece que ha accionado el botón que pone cerdo total al chico, porque de repente se vuelve loquito chupando y encima Sergio, más atractivo y guapo que nunca, con un aire de machote follador irresistible, lo anima diciéndole que siga así y se la meta hasta el fondo. Durante un breve momento, la cara de Robbie queda apresada entre la polla y los abdominales de Sergio y el tio aprovecha para hacerse una pajilla repasando su rabazo por la boca abierta del chavalín.

Mientras sigue dando culto a esa polla, Robbie se va revolviendo en la cama hasta que le ofrece su culito. Lo tiene precioso, blanquito contrastando con el moreno de su cuerpo. Es impresionante lo bueno que está el cabrón, verle en esa posición con las piernas bien abiertas a cuatro patas en la cama y el culo en pompa, con los dedos de Sergio follándole el ojete y con su acento andazul pidiendo que le meta los deditos. Casi podríamos tener al tio hablando a la cámara así sin ver nada más y terminaríamos corriéndonos igual mientras le miramos. Lo siento, sí, Robbie Rojo es mi debilidad.

Deditos no, dedazos. Hasta ahora había sentido uno solo dentro del culo, pero Sergio se ve obligado a seguir trabajándoselo para que después le quepa su polla, así que le mete dos y hace que el chaval se retuerza de gusto e incluso pase una mano por debajo de su culo para intentar frenarle, pero ya es demasiado tarde, esos dos deditos resbalan como la seda metiéndose en su agujero. No tienen desperdicio las guarradas que se dicen entre los dos dejándose llevar.

Sergio Serrano se pone por detrás del chaval y le mete una clavada histórica. El tio va introduciendo el enorme rabo y de repente se encuentra con que el culazo se lo succiona hasta el fondo, así que nada de poco a poco, hasta las pelotas clavadita. Ya dentro, Sergio como un toro salido no para de empotrarle el culo y se encabrona más cuando Robbie le dice que le rellene bien el culito. Tiene al chavalote ahora enganchado de su polla, rebotando con el culo en sus caderas, tragando polla hasta el fondo, sudadito y el tio le pide más caña, así que se las apaña para reventarle y estamparle el pollón hasta los cojones.

Como el puto amo, Sergio Serrano, atractivo y guapete marcando músculos, un tiarrón moreno grandote, le hace entender al chaval quién manda, le saca la polla del culo y se tumba en la cama haciendo que Robbie se siente encima. El chaval sigue sus órdenes y le casca un buen pajote meneando el culo. Le agarra la primera mitad de la polla y se la exprime bien como una batidora a velocidad lenta, de lado a lado, casi acariciándosela, para después tragársela entera y seguir exprimiento.

El tio se la come entera chocando su culo contra los muslos peludos del machote. Sergio no solo se divierte empalando al chaval, sino que se recrea con lo que está sucediendo justo debajo de sus narices, el pollón largo y empalmado de Robbie Rojo golpeándole el estómago, sintiendo cómo su cipote encapulladito y caliente le acaricia los abdominales cada vez que sube y baja. En esa posición, con la polla dándole gusto por el culo, Robbie se coge el rabo y se hace una paja, dejándose llevar hasta echarle encima unos buenos chorrazos de lefa. El tio incluso se la sacude haciendo que las últimas gotas caigan por todas partes.

Con los huevazos bien cargados de leche, Sergio Serrano se pone encima de Robbie pajeándose con las piernas a cada lado de su cuerpo y el tiarrón empieza a darle unos buenos manguerazos de semen metiéndole una cruzada triple, la primera por encima de un hombro, la segunda por encima del otro y la tercera metiéndole un reguero de lefa en toda la boca y la barbilla, haciendo que el chaval saboree su leche y la escupa. Con todo el semen en la boca, Robbie le propina un cumplido sobre su corrida, acento andaluz con sabor a lefa que sabe a gloria y con el que reviento mis cojones que ya estaban bien cargaditos desde el mismísimo momento en que se metió la polla dentro de la boca.

Para Sergio Serrano todo ha sido un sueño (sí, como en “Los Serrano”), un sueño húmedo como el que nos asalta a cada uno de nosotros cuando estamos necesitados y que nos empapan bien los calzones y las sábanas. Esta escena chavales es un “must see” en toda regla, esa que nadie debería perderse bajo ningún concepto. El mejor Sergio Serrano, todavía más atractivo, machote y guaperas y Robbie Rojo que es un puto sueño hecho realidad!!

>> MIRA CÓMO SERGIO SERRANO EMPOTRA Y DA DE COMER RABO A ROBBIE ROJO EN LUCIOSAINTS.COM

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