Andolini XXL se folla a pelo y deja bien preñado el culazo de Occitan Prince con su tremenda y potente pollaza | Stag Homme X Carnalplus

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Desde que esos dos habían pisado el barco, no solo se estaban generando los mayores ingresos de la historia por la cantidad de dinero que los hombres estaban dispuestos a pagar por verles en acción, sino que fuera del espectáculo, el propio personal incluído el capitán Andolini XXL estaban cachondos todo el rato ante su presencia.

Si bien no entraba dentro del contrato, si algo se le daba bien al capitán era crear un ambiente donde todos se profesaran amor, algo muy importante teniendo en cuenta que podían tirarse días, semanas, meses en alta mar. Tanto tiempo juntos invitaba a hacer cosas que quizá en tierra no hubieran hecho nunca. Los rumores también volaban. Todos se habían dado cuenta de que Occitan Prince tiraba demasiado hacia el capitán, no porque quisiera un aumento de sueldo o por hacerle la pelota, sino porque estaba claro que estaba deseando comerle la cola.

El capitán no se regalaba a cualquiera, eso estaba claro, pero no dejaba de ser un hombre y como tal, de vez en cuando caía en las tentaciones y el culito redondo y blanco de Occitan era una de ellas. Por eso, cuando le tenía detrás dándole un masaje, sobando con las manos su torso masculino y peludete, le cogió por la muñeca y le obligó a cogerle el paquete.

Le amasó tan bien el rabo y los huevos y tenía las bermuditas cortas tan ceñidas que al levantarse no pudo ocultar su dote, una cola larga y morcillona colgándole por toda la pernera, casi a punto de salirse por un lado colgando junto a su muslo. Al verlo, Occitan se puso tierno y solo él supo lo mucho que se le abrió el ojete del culo en ese momento.

El capitán le dio la vuelta y lo atrajo de espaldas hacia él. Pudo sentir su aliento en la oreja, ese torso caliente acariciando su espalda, la cebolleta restregándose contra sus nalgas. Maravilla. Al girarse, volvió a posar sus manos en sus pectorales, en su abdómen, en su paquete. Esta vez le metió mano por debajo y se llenó la mano de rabo y huevos gozándoselo pero bien al tacto.

Al bajarse los pantaloncitos, pudo descubrir que aquello era incluso más grande de lo que sus manos intuían. Una polla larga, gruesa y enorme toda tiesa mirando al frente, con tal diámetro que apenas le cabía en la mano al rodearla con el puño. Se la pajeó suavemente arriba y abajo, apreciando lo dura y caliente que estaba, las dos pelotas bien posicionadas debajo a cada lado de la base. Nunca había tenido una así en la mano. Era gigantesca.

Hábilmente, el capitán le bajó un poco los pantalones por detrás y le giró para adorar ese culo de ensueño, blanquito, suave, aterciopelado. Se cogió el pollón y le dio bien de hostias con él en las nalgas. Ahora la polla del capitán no miraba hacia adelante, apuntaba hacia arriba toda poderosa, enorme. Babeando, Occitan se inclinó, le relamió el cipote recargado de precum y se lo metió dentro de la boca sin dejar de pajearla suavemente con la manita.

Vista así de cerca le pareció descomunal. No había tragado ni la mitad y ya se estaba atragantando con ella. La arropó entre sus labios, la mojó con su saliva, Andolini le cogió la cabeza con ambas manos y le folló la boquita. Al salir a tomar aire, Occitan la miró de cerca. Pedazo de bicha. Le excitaba pensar que había hombres con semejantes atributos entre las piernas caopaces de hacer felices a chiquillos como él.

Se dio la vuelta y le puso el culo en bandeja. El capitán se escupió en los dedos y dirigió una mano empapada con su saliva a la raja del chaval para lubricarle, mientras con la otra se la meneaba para mantenerla bien dura. Le acercó el culo un poco más hacia su entrepierna, le palmeó las nalgas con su miembro y los dos gimieron de gusto al unísono cuando se lametió por el culo bien apretadita y sin condón.

Fue Occitan el que empezó a menear el trasero y empujar hacia atrás para tragársela por el ojete. Andolini se llevó las manos hacia atrás observando cómo ese apetitoso culazo se mecía hacia adelante y atrás con su formidable pene dentro. No pudo resistirse más las ganas. Se inclinó, tapó la boca del chaval con una mano para que los demás no le escucharan gemir y le dio duro por detrás.

Así lo mantuvo hasta que se acostumbró al tamaño de rabo y su potencia de penetración. Solo entonces le dejó la boca libre. Le sacó el rabo y se fijó en el pedazo agujero que le había hecho. Pudo verlo por tiempo limitado, porque pronto el ojete empezó a cerrarse para volver a su ser. Occitan estaba en una postura idean. Raja abierta y su rabo y sus pelotas por entre los muslos aprisionadas.

Le soltó un buen gapo directo a todo el agujero y lo penetró a pelo sin contemplaciones. Combinó la crudeza de la follada con darle rabo para comer. Occitan de rodillas, chupando una vez más con sus labios el pedazo de pollón que hacía apenas un rato había tenido dentro. El capitán estaba embelesado observando cómo chupaba, sintiendo las caricias de esos labios húmedos sobre su pene.

Le abrió de piernas y se lo folló hasta no aguantar más. Los gemidos del capitán se intensificaban y cada vez le daba más duro. Occitan supo dónde iba a conducir eso. Le gutaban tanto Andolini y su cacho polla que no iba a decir que no. Vio al capitán cerrar los ojos de gusto, su cuerpo temblando. Sintió cómo un buen chorro le inundaba las entrañas. Le estaba preñando.

El capitán sacó el rabo mojado con una sustancia resbaladiza, lentamente, observando detenidamente cómo salía el pollón de ahí dentro. El ojete de Occitan latía y a cada latido salía leche. Andolini se la metió y la volvió a sacar toda mojada, una y otra vez. Parecía que le ponía cachondo ver salir la lefa del agujero que acababa de preñar, así que Occitan le dio el espectáculo que quería.

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