El poli Brogan monta una orgía sin condones con los chicos de la caravana Troy Daniels, Rocky Unleashed, Ian Sterling, Brody Baytes, Colt Spence y Diego Vox | Raging Stallion X Trailer Trash Boys
Re-Entry
Las cosas se estaban poniendo duras en el campamento de caravanas, pero bien duras. Era cuestión de tiempo que entre tanta testosterona todo saltara por los aires. Troy Daniels echó en cara a Colt Spence que siempre tuviera el loro puesto a toda hostia de volúmen y no dejara descansar a nadie. Ian Sterling intentó intermediar entre ambos y luego apareció Brody Baytes para apaciguar las aguas sin éxito. Para colmo, Rocky Unleashed tenía a un esclavo encerrado llamado Diego Vox, que por cierto estaba como un queso de rico, para cumplir todas sus satisfaciones sexuales pegándosela a su novio. Ante eso, el policía Brogan no podía mirar hacia otra parte y hacer como si no pasara nada. Encerrar a una persona, por mucho que fuera por voluntad propia, estaba penado por ley, así que le puso las esposas.
Ese intento de llevar a la cárcel a uno de los suyos, hizo piña en la comunidad, que enseguida replegó las armas invitando al poli a una solución más pacífica. En realidad la había y a Brogan se le antojaba épica, además, estaba deseando verle la cola a ese armario empotrado de Rocky, tan alto, grande y cachas, que debía tenerla enorme. Le bajó los pantalones delante de todos sus vecinos y el cimbrel larguísimo y enorme salió rebotando que era una puta maravilla, dejando a todos boquiabiertos. Ahí estaba la solución, o parte de ella, porque si prometían portarse bien a partir de ahora y fumar la pipa de la paz, no habría más esposas ni cárcel.
El primero en zamparse la verga de Rocky fue Ian. Se echó la visera de la gorra hacia atrás para que no le molestara y se metió ese pedazo de pollón en la boca agarrándole por los huevos con la mano. Eso sí que era fumarse una buena pipa. Ver la mamada, les puso a todos cachondos. Brogan invitó a los chicos a dejarse los rabos por fuera. Tras los boxer de estampado de cuadros de Colt, se ocultaba un pollón gigantesco que estaba bien durito y le colgaba como una banana de las grandes.
Uno a uno fueron destapando sus cartas, cada rabo tan diferente del otro pero todos bien guapos. Hasta Brogan se la terminó sacando y acabaron todos cerca de donde se estaba produciendo la mamada, rabo en mano, pajeándose cerca los unos de los otros. Ni siquiera en un momento como ese fue capaz el poli de olvidarse de las normas. Hacerlo allí a plena vista hubiera supuesto un delito. Todos dentro de una de las caravanas sería mucho mejor.
Allí en la mesa, Troy estaba bien servido por sus dos agujeros principales. Mientras Brogan le preparaba el ojete del culo, Colt daba buen uso a su pollón follándole la boca, con los cojones bailando entre las piernas. La forma de su pene era perfecta para esa posición. Cerca de ellos, Brody estaba de rodillas comiéndosela a Ian y justo al lado, en el sofá, todos pudieron ver cómo se las gastaba Rocky con su esclavo Diego, al cual tenía ahora chupándosela para darle brillo.
Los tios serían unos salvajes, pero si por algo tenían respeto era por la autoridad. Hasta que Brogan no dio el siguiente paso, ellos no avanzaron, pero en cuanto Brogan se puso de pie y taladró el apretadísimo culazo de Troy con su cacharra, no se abrió la veda. Brody se fue a por el de Diego, dejando a Ian libre, que enseguida se inclinó sobre la mesa, subió una pierna encima dejando la otra anclada al suelo y se abrió de piernas para recibir el pedazo de pollón del joven cachas y atractivo de Colt.
Pedazo de culo que tenía Ian, descomunal. Menos mal que Colt la tenía bien grande y se apañaba bien, pero según se lo follaba, era como si estuviera en un buffet libre con un montón de comida sin saber por dónde empezar, con una cara de alegría insana. ¿Por qué había estado todo este tiempo follando de puertas para adentro si podían hacerlo todos juntos y disfrutar ya no solo de otro tio sino ver cómo lo hacían los demás y alimentarse del ambiente follarín?
Cuanto más inflaban esos culos con sus pollas, más cerdos se volvían, sacando a relucir su verdadera personalidad en la cama. Colt ya estaba sudando y los cojones, aunque le seguían bailando entre los muslos a cada pollazo que metía, ahora se notaban más pesados de toda la carga de leche qe llevaba dentro. Brogan la enfiló dentro de Troy sin compasión, firmando cada embestida con sus pelotas.
Para qué limitarse a una pareja cuando podían hacer de todo. Ian se tumbó bocarriba en la mesa, se abrió de piernas y justo al borde de ella le estaba esperando Troy para metérsela a pelo. Bufó y puso los ojos en blanco al sentirla dentro. La tenía el que más gorda de todos. A tiro de mano, Brody y Colt daban de comer rabo al poli musculoso y potente que se estaba poniendo las botas. En el sofá, Diego daba la espalda a su macho Rocky y le culeaba la polla bien rico.
Todo se estaba descontrolando dentro de la caravana. Ian pedía más polla y ya tenía la spiernas sobre los hombros de Troy. Brogan había perdido la cabeza y disfrutaba de los dos rabos que le daban dejando quie le hicieran de todo, pasearlos por su cara, follarle la boca, metérselos hasta el fondo de la garganta. Se los iba a comer hasta las últimas consecuencias.
No tardaron en llegar. A Colt empezaron a temblarle las piernas de gusto y acababa de cogérsela a dos manos apuntando hacia la cara de Brogan. El poli abrió la boca y miró fijamente al cipote, por el que comenz´a brotar lefa que atrapó con la lengua y con los pelos de su bigote. Colt le metió la polla por la boca para que saboreara la miel. Al sacarla, Brogan tenía la boca pastelosa, con una buena ración de semen dentro.
Con los labios y la boca llena de lefa, giró la cabeza, miró a Brody y uso esa leche para comerle la polla, algo que Brody agradeció entre encantado y curioso. Que se la estuvieran chupando usando la lefa de otro tio erra bestial. No aguantó mucho, se agarró la pija y se corrió en los morros del poli, que enseguida se hizo una paja para soltar el lastre en el suelo de la caravana.
La leche llamaba a la leche. Troy acababa de salir del culazo de Ian y, abierto de piernas como le tenía, empezó a correrse sobre su polla y sus pelotas. No contento con eso, bajó a lamerle todo. Diego, el esclavo pechito de lobo, empezaba a sentir ya la tortura del pollón de Rocky, extremadamente largo. Un par de manotazos en propia meta fueron los responsables de sacarle la leche, que se quedó espesa y blanca resbalando entre los dedos de su puño.
Rocky todavía no había dicho la última palabra. Siguió culeando a su esclavo desde abajo y cuando sacó la polla no lo hizo para correrse, porque ya lo había preñado por dentro con una cantidad ingente de lefa que ese cabrón cagó nada más sacarle el tapón, desfilando entre las piernas de Rocky, resbalando entre sus muslos. Se lo habían pasado bien. Brogan decidió que podían repetir, pero esta vez en su territorio, en las celdas. Les hizo ponerse a todos de espaldas, completamente desnudos, recién corridos, todavía con la leche por todas partes. Les colocó las esposas. Próxima parada, la prisión.









