La mejor parte del comienzo del verano se la llevaba sin duda el fiestote que Drake Von se iba a pegar con sus colegas. Habían quedado para ir a la playa, pero a última hora Drake se quedó con la casa para él solo, así que invitó a Harley Xavier, Hunter Coxs, Des Irez, Matteo Gold, Noah Fox y Leo Levine a pasar la tarde en ella, disfrutando del solecito, la piscina, algo de bebida y mamoneo del bueno.
Haberles cambiado los planes a todos sus colegas hizo que llegaran con el bañador en la mano, literal. No iba a estar mandando a cada uno a una habitación o al baño para cambiarse, así que decidieron despelotarse todos a la vez de a una. No pudieron evitarlo. Así de soslayo, las miraditas iban de una entrepierna a otra. Algo estaba claro y es que los amigos de Drake, incluído él, estaban todos muy bien dotados, con las pijas bien largas y algunos bastante tochas.
En concreto Leo se llevó muchas de las alabanzas debido al tamaño de su verga. Las risitas nerviosas no se hicieron de rogar. La visión de las pollas al aire zarandeándose entre las piernas duró hasta que se pusieron los bañadores y salieron fuera. Jugaron saltando sobre la cama elástica, a lanzarse la pelota de rugby. Los jueguecitos fueron subiendo de tono y acabaron todos en pelotas haciendo unos calvos para darse la vuelta y hacer aspavientos con sus enormes pollazas.
Eso ya no iba a parar y a algunos se les estaban empezando a poner bien duras. A cada cual más rica. El largo pollote moreno de Noah, la de Drake que destacaba de forma exagerada sobre la de sus amigos, tan grande que parecía la de un caballo, y otra de las más largas la gastaba Hunter, que a su corta edad, podía estar orgulloso de tener entre las piernas una cola tan bonita y perfecta.
Ni siquiera meterse en el agua helada de la piscina consiguió rebajarles las pollas. Salieron incluso más cachondos de lo que entraron, con los pitos empalmados. Matteo se animó a empezar la fiesta arrodillándose entre todos ellos, chupándole la mingaza a Drake en señal de agradecimiento por hacerles pasar esa tarde inolvidable y más legendaria que lo sería. Los chicos le rodearon y se pajearon en su honor, esperando diligentemente a que les llegara el turno de la mamada.
Fue pasando por cada pichote de sus colegas, que jaleaban y se derretían de gusto al sertir esos labios recorriendo sus vergas. Harley el rubito, se animó a ser el segundo en bajar a chupar rabos. Entre los dos se las fueron comiendo hasta que Des se unió a ellos atrapando dos buenos rabacos con las manos y mamando a placer.
Si alguien en esa fiesta podía tomar la delantera y abrir el culo de otro ese sería Drake. Tomó asiento y se llevó de la manita a Matteo, que enseguida se sentó sobre sus piernas y se clavó el gordó y enorme pollón de su amigo hasta las trancas. El resto podían mirar y pajearse esperando su turno de culo o amenizar la espera disfrutando de otros placeres. Hunter y Hurley se encargaron de satisfacerles chupándoles las pijas.
Ningún otro se animaba a abrir la puerta trasera, todo pajas y mamadas, mientras Drake se ventilaba a Matteo delante de todos ellos, ahora al borde de la piscina, haciéndole la cucharita por detrás. Con toda la polla gorda jodiéndole el puto culo, Matteo se corrió encima. Drake aguantó un ratito más dentro de su culo, hasta que juró en alto que se corría, sacó la polla de su agujero y le lefó toda la entrada del culete. Con el grueso de la leche fuera, se la metió de nuevo. Aquello apenas había significado el inicio de la gran fiesta que estaba por continuar.
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