Roxas Caelum y Swhirly se follan a pelo los culitos blancos de Alfonso Osnaya y Jake Mathews con sus gigantescas pollazas negras | Falcon Studios & ASG Max
Hot AF!
Acababa de follar y, a pesar de eso, el hambre de sexo de Alfonso Osnaya aumentaba por momentos. Durante todo lo que quedaba de fiesta, no apartó la vista de Swhirly. Menudo Dios. Todo un negrazo con los que él soñaba a menudo. Sin darse cuenta se mordió el labio inferior al posar la mirada en sus abdominales marcados, en su torso perfectamente musculado, en su cara, en sus labios, en los dedos largos de su mano grande. Uff, qué calor le entró al pensar en esas manos posándose en su cara para besarle, en su culo.
No tardó en conocer esa sensación. Lo que Alfonso se proponía, lo conseguía. No pensaba largarse de esa fiesta sin pasarse a ese negrazo imponente por ahí abajo. Se rindió con unos pocos besos. Swhirly le plantó las manos en el culo atrayéndolo hacia él, deseándolo y él se vendió como una puta barata a las primeras de cambio, se dio la vuelta y le dejó hacer.
Ya se estaba bajando el bañador para metérsela. Alfonso sabía que la iba a tener grande, pero no esperaba que fuera tan jodidamente larga y enorme. Era la polla más grande que había visto en su puta vida. Joder, cómo era posible que ese pequeño bañador conteniese semejante vara. La miró otra vez echando la cabeza hacia atrás, intentando comprender por qué durante toda la fiesta ya sólo con dar un paso no se le había salido por la pernera de lo larga que era.
No, no podía ser. Se dio la vuelta y se agachó, dejando a Swhirly sin su preciado culito blanco y es que para Alfonso era una urgencia chupar ese pollón y verlo con sus ojos. Vaya que sí, tan real como la vida misma. Se lo metió en la boca, apenas un tercio y empezó a chupar barra. Qué rica, qué caliente, que dura, qué hermosa. Mientras se la mamaba, miró hacia arriba, hacia la cara y el cuerpazo de ese machote, decidido a entregarse por completo. Con esa pedazo de minga, bien se lo merecía.
La sacó de la boca y la dejó caer colgando entre las piernas. Madre mía, qué longitud de rabo. Rebotó sobre su muslo varias veces antes de quedarse quieta. Alfonso la recogió con la lengua y se la volvió a meter dentro de la boca. Descubrió, con gran placer, que todavía no estaba del todo dura, que todavía crecía más y se ponía más tocha y dura. Lo comprendió cuando ese pedazo cilindro destroza culos le folló la boca y se puso algo más tieso.
Era increíble que un tio la pudiera tener así de grande. Hacía que chicos como él gozaran como perros abandonándose al placer. Sw se lo llevó a la camita, decidido a proteger ese culito blanco, pero Alfonso seguía con ganas de jalar polla y volvió a mamársela a full. Esta vez la tenía bien dura y tiesa, como nunca. No podía parar de chupársela.
Y seguramente no lo habría hecho de no ser por Jake Mathews, que entró en la habitación tocándose el paquete, grabando con el móvil lo que después serviría sin duda como material para pajas. Él también estaba alucinando con la pedazo de polla de Swhirly y se unió a la fiesta. Había entrado sólo para despedirse de todos y ahora ahí estaba, desnudo, a cuatro, inclinado y comiéndose la mejor pija de su vida.
Pedazo de rabo. Lo atrapó por la base con la mano, le metió un pajeo de abajo a arriba y, tras mirarla bien mirada de cerca soltando un resoplido de incredulidad, rodeó el cipote con los labios chupando fino y empezó a mamar como un buen nene. Cuando Roxas Caellum abrió la puerta, se encontró de frente con el culo de Jake apuntando hacia él, completamente abierto. Como para rechazar la invitación. Se unió a los chicos.
Por si el gigantesco pollón de Sw no fuera suficiente, Roxas traía otro entre las piernas. Dos pollones negrazos enormes para dos culitos blancos. Jake se giró y devoró su hermoso pene erecto y gigante, cogiéndole los huevazos con la manita, magreándoselos mientras chupaba. Qué daban de comer a esos tios para tener esas caras tan atractivas, esos cuerpazos, esas gigantescas pichas. Menuda genética.
Dedicaron mucho tiempo a chupar, quizá por miedo a enfrentarse a la realidad, que en algún momento tendrían que darles sus culos a cambio. Jake tomó la iniciativa. Tumbó a Sw en la cama y se sentó sobre sus piernas clavándose su enorme pija. El gemido de dolor y gusto se escuchó por toda la habitación. Tras clavársela a pelo, se quedó quieto, intentando comprender la situación, intentando decidir qué movimiento hacer a continuación.
Decidió tragar más trozo de rabo y sentarse dejándose caer para luego comenzar a saltar. Alfonso hizo lo mismo sobre las piernas de Roxas, solo que él parecía que ya se hubiera comido con el culo pollas así de grandes. Ahí estaba ya los dos, cabalgando sobre sus machos, pajeándoles esos cilindros negros, enormes y duros con sus culitos blancos y tragones.
Se intercambiaron ante la sonrisa de Roxas y Sw, que se lanzaron unas miradas de camaradería, pensando en los divertido que estaba resultando el final de fiesta. Jake se sentó sobre la polla de Roxas pero dándole la espalda, decidido a poner las cosas difíciles a ese tiarrón cuando viera el culito redondete y blanco tragarse y bombear sin descanso su descomunal pollaza. Todo un espectáculo para la vista.
En un nuevo intercambio, se dejaron dar por culo, cada uno mirando en una dirección a cuatro patas sobre la cama. Era un flipe. Qué forma de follar tenían esos dos, agarrándoles por las caderas, tomando posesión de lo que creían que les pertenecía. Alucinante. Roxas y Sw les asestaron el golpe final, dándoles la vuelta, tumbándoles en la cama bocarriba, abriéndoles de piernas y penetrándolos sin condón.
Era como la mega prueba final, el deseo máximo, tener a esos dos tiarrones follándoselos, poder mirar sus caras y sus cuerpos de arriba a abajo, sostener sus miradas cuando se abalanzaban hacia ellos y les hacían el amor, compartiendo sus ganas, el aliento de sus bocas, sus jadeos de placer. Jake no aguantó mucho más. No era sólo el tio que tenía encima, sino que al mirar hacia un lado vio el culazo negro de Roxas bombeando a su amigo. Y se vino arriba, arribísima al ver aquello, chorreándose el abdómen.
Alfonso, que también estaba en la misma situación y podía ver el culo de Sw dando duro, se corrió a chorrazos, dejándose todo mojado por debajo del ombligo. Roxas la sacó del culo de Alfonso y se pajeó a toda mecha con el pollón sobre su cuerpo. Le lanzó una buena parábola, instalando su rastro de semen en forma de media luna por debajo de sus pectorales. Alfonso seguía flipando con el tamaño de esa verga. Recogió con el índice su semen y se lo llevó a la boca para saborerarlo.
La polla de Roxas estaba ahí, mojada, todavía dura, rozando su pene y sus pelotas. Se la cogió y la rodeó entre sus dedos pajeándola una vez más. Era enorme. Swhirly ya se la estaba cascando justo al lado. Unos segundos antes de la corrida, se le puso enorme, más todavía, ganando longitud, volúmen. De repente pilló a todos desprevenidos y el cabrón empezó a soltar trallazos que viajaron más allá de la cabeza de Jake, que se llevó una buena ducha de semen mientas Alfonso no podía contener un grito de sorpresa al ver esa copiosa corrida.









