Ali Rush y Felix Trainor zorrean con la lefa entre sus bocas después de follar a pelo en la lancha | Raging Stallion
Shore Things
Quizá porque él apenas tenía pelos en el cuerpo, a Felix Trainor le atraía tanto su colega Ali Rush. No podían ser más diferentes. Felix era más alto, corpulento y cachas, de tez blanquecina y guaperas, un tipo al que bien se le podría confundir con cualquier jugador de fútbol americano. Ali sin embargo era de piel morena, con mucho pelo por todo el cuerpo, una seña de identidad que lo hacía irresistible, sobre todo a ojos de Felix, que no podía dejar de mirar ese cuerpazo, sus piernas, su todo, cuando su amigo salió del agua del lago tras practicar surfing ayudados con la lancha.
Los deportes de riesgo le ponían bien cachondo a Ali, que no dudó un segundo al hacer saber a su compi lo dura que se le había puesto ese paseo, marcándose varias veces la polla bajo el bañador, dejando claro que iba muy bien dotado, que la tenía bien larga y gruesa. No debería haberlo hecho, porque Felix estaba realmente vulnerable mirando su cuerpo peludo, mojado y ese pollón tan cerca de él.
Se tiró al vacío y la jugada le salió de puta madre, porque en cuestión de segundos estaba con una mano agarrando el paquete de Ali y completamente borracho esnifando su sobaco. Ali se dirigió a los mandos de la lancha, se apoyó en el borde y, mirando a Felix sin mediar palabra, le hizo un gesto con el dedo para que se acercara y luego apuntó con el índice hacia abajo para que se la chupara.
Felix le dedicó una sonrisa, plantó las manos en los laterales de su bañador y descubrió su pedazo de polla grande y robusta, tremendamente dura y descapullada. Como no podía ser de otra manera, nacía de una buena pelambrera de pelazos negros. La meta estaba clara y Felix no tuvo reparos en intentarlo de primeras, tragando rabo hasta el fondo, consiguiendo que los pelitos de su bigote rozaran los de la base de la polla.
Le comió las pelotas. Ali se inclinaba de vez en cuando para escupirle dentro de la boca y darle lubricante con el que chupársela mejor. Le cogió por los pelos y le folló la boquita, obligándole a comérsela hasta las trancas. Al ver cómo se la devoraba enterita, Ali dio unos cachetazos con la mano en los mofletes a Felix, asegurándose de que se la había tragado toda.
Sentado sobre sus talones, Felix comía rabo y se pajeaba, hasta que Ali cambió las tornas y puso a Felix dándole la espalda justo donde momentos antes él había estado sentado. Le bajó el bañador y descubrió su culazo firme y blanquito. Al desplegarle las nalgas, se enamoró de ese ojete rosáceo y cariñoso, perfilado alrededor por un círculo de pelitos, como si fuera rimmel.
Le dio legua y barba haciéndole ceder y cuando ya lo tuvo enganchado, se levantó. Tenía la polla tan tiesa que quedaba en la posición perfecta para endilgársela. Se la metió enterita y hasta el fondo, directa y sin condón. Entró perfecta y comenzó a zumbárselo por detrás. La combinación de sus dos cuerpos unidos follando de perfil en una lancha en mitad del lago era una fantasía. Ali morenito, peludo, con sus abdominales bien marcados. Felix, un tiarrón grande y cachas, con unas buenas espaldas, gozando de una buena polla árabe por el culo.
El cachondeo padre llegó cuando Ali decidió sentarse. Felix, todavía dándole la espalda, se sentó sobre sus piernas y se clavó la polla, se echó hacia atrás dejando caer la espalda sobre ese torso peludo y musculado y le dio caña subiendo y bajando el culo, pajeándole la polla con su mejor herramienta, aunque otra bien rica salió a relucir, una a la que Ali no podía quitar ojo y es que el rabo de Felix era una delicia ahí meneándose entre las piernas, largo, como una buena chistorra.
Después de un buen rato, por fin lo hicieron frente a frente. Felix se abrió de piernas en el asiento y Ali fue a su encuentro deseando follarse a ese cabronazo. No iba a parar hasta que se corriera. El sol de la mañana salió por el horizonte y bañó de luz el cuerpo blanco y musculado de Felix, que se la pajeó con dos deditos delante y el pulgar detrás y empezó a lanzar su esperma hacia arriba.
Tras la corrida, una sonrisa de bobalicón, de gusto incontenible. Ali siguió machacándole un poco más, saliendo justo a tiempo para decorarle el ojete con su semen, recogerlo con el cipote como si fuera un pincel y volver a metérsela por el culo. Se puso tan cachondo haciendo esa guarrada, que cometió otra aún mayor, agachándose y lamiéndole toda la raja, llevándose en la lengua el sabor de su propia leche y los morros y la barba bien pringados.
Por si eso le había sabido a poco, se metió en la boca la polla morcillona de Felix, recién corrida, lo que provocó que Felix entrara al trapo y que los dos se enzazaran en un jueguecito de machos, intercambiando el esperma entre sus bocas, escupiéndoselo encima, zorreando y guarreando con la leche como solo dos machos bien cachondos podían hacer.









