No hay nada comparable al morbo que da ver a un montón de hombres en la construcción. Tios musculosos, marcando pectorales bajo esas camisetas blancas de tirantes. Fuertes, viriles. Se levanta sola al ver sus enormes culazos, muslos y paquetes bien apretados en los vaqueros. Y cuando echan un trago a la botella, luciendo biceps, mostrando el sobaco peludito.
La hora del almuerzo la puto mejor. Un bocata para dar energía a un tio fuertote. Nik Fros no se conforma con hacer un pequeño descanso para picar algo. Después de mirar a un lado y a otro para asegurarse de que no le ve nadie, se desabrocha el botón de los pantalones, mete la mano a fondo y con ella saca una enorme y gordísima pollaca. Apetece pajote.
No deja de suponer un esfuerzo casi comparable al de lucir ladrillos, pero sin duda este es mucho más placentero. Está tan metido en la gayola que no repara en su compañero Alex Palmieri, que acaba de llegar con más cemento. Por suerte, Alex es un tio enrollado. Al instante se le pone dura y se acerca a Nik, marcando paquete con la mano puesta en la marca de la polla, que hace un buen bulto en el lateral de sus vaqueros.
Nik da unas palmaditas en la nevera que tiene justo al lado. Quiere que Alex se siente a su lado para disfrutar ambos de una merecida paja entre colegas. Antes de que se siente, no puede no mirar su enorme culazo. Lo tiene tan bonito que se van los ojos solos. También tiene una buena minga. Nik se recrea en el pajote, se levanta la camiseta y se la echa por detrás del cuello, así tiene libertad para dedearse los pezones de las tetillas con el pulgar. Alex sigue sus pasos y se pone bien cachondo.
Se muerde el labio inferior, deseando tocar a ese maromo. Lentamente y con el corazón latiéndole a doscientos, alarga la mano y toca el pollón de Nik. Este le rechaza. En ningún momento había contemplado la posibilidad de llevar más allá esa paja entre machos. Tras pensárselo mejor unos segundos, se le ocurre que puede ser excitante tener la mano de otro tio dándole al manubrio, así que se relaja y se deja hacer.
Alex se lleva la mano a la boca y escupe encima. Va a necesitar bien de lubricante para manejarse con esa cacho polla. El gemidito de gusto que suelta Nik al sentir cómo otra mano que no es la suya le toca el rabo, hace que Alex se empeñe más en hacerlo bien. Eso mola. Nik decide cruzar el brazo por encima y hacerse con el control de la pija de Alex, que está tan excitado que casi se corre al ver la manaza grande y fuerte de Nik apretando su polla.
Un hombre sabe cuándo otro está dispuesto a todo. La idea de que el guaperas de Alex le chupe la polla, le vuelve loco. Nik se levanta y le pone a prueba, a ver si está dispuesto a ponerse de rodillas. Ahora es Alex el sorprendido. Pensó que todo acabaría con los dos deslechándose encima de sus abdominales, pero no que acabaría arrodillado comiendo rabo.
Empieza mirando fijamente el pollón, sin saber bien por dónde atacarlo. Se lo mete en la boca y comienza a masturbarlo entre sus labios. Nik empieza a ponerse cachondo y le folla un poco la boquita, lo que hace que el pene toque fondo. Alex se la saca de la boca soltando una arcada y escupiendo a un lado. Esa polla es demasiado grande. Pero chupar polla es un puto vicio y no puede dejarlo.
Cada vez lo hace mejor y traga más. Poco le importan ya las arcadas, vuelve a meterse ese rabaco entre pecho y espalda. Le encanta cuando Nik le coge del cogote y le obliga a mirar hacia arriba, apaleándole los morros y la lengua con el mástil. Nik coge a Alex de la camiseta y lo levanta, le da la vuelta y lo inclina sobre la mesa de trabajo. Se le ha antojado ese precioso culo y lo quiere reventar.
Es un puto sueño. Lo tiene enorme, peludito, blanco y redondo. Lo acaricia con las manos para ver que es real, mete los deditos en la raja caliente, buscado su agujero. Se pone detrás, le hunde la verga a pelo y se lo empieza a follar sin compasión, cacheándole las nalgas con las caderas, metiéndole pija hasta los mismísimos huevos. Lo que grita el cabrón. Nik tiene que apañárselas para que no arme tanto ruido, así que le tapa la boca con la mano mientras sigue follándoselo.
Le da la vuelta y lo sienta en la mesa. Durante un rato Nik toma el control de su polla y de la de Alex, pajeándolas las dos juntas. Los dos se miran fijamente sintiendo el deseo que les invade. Nik mete la manita por debajo de los huevos de Alex y con la yema le roza el ojete. Suficiente para que Alex caiga de espaldas sobre la mesa, se abra de piernas y se entregue de nuevo.
El cuerpazo musculoso de Alex se mece adelante y atrás de forma incestuosa. Nik le agarra el rabo y se lo menea a la vez que se lo folla. Luego se sienta en la mesa y hace que Alex se trague su polla por el culo dándole la espalda. Quiere ver ese pedazo de pandero tragando rabo hasta verlo desaparecer dentro de esas preciosas nalgas.
Acaban donde empezaron, uno al lado del otro dándole duro al palo, solo que más acaramelados, porque Nik ha pasado un brazo a Alex por detrás del hombro y están frente a frente, a punto de besarse pero sin llegar a hacerlo, disfrutando de esos últimos alientos previos a la corrida. Alex es el primero en correrse. La leche brota de su cipote y se moja los muslos.
Nik no lo pretendía, pero le sale solo. Apunta y dispara atacando al contrario, lanzando su lechecita por encima de la polla y por debajo del ombligo de Alex. No hay nada más morboso que marcar territorio de esa forma sobre otro tio. Los dos se miran, ya relajaditos, todavía con las mejillas sonrojadas. Esa puta cerdada les ha molado y lo saben. Y también saben que su forma de tomar un descanso en el curro ha cambiado para siempre.









