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Damian Night pone su precioso culazo al servicio del oficial de policía Morgxn Thicke para que se lo folle a pelo en el despacho de la comisaría | MEN

Dirty Cop Part 2

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Si hubiera sido otro, el oficial de policía Morgxn Thicke se habría cabreado mucho más cuando le dieron por la espalda y le tiraron encima todo el café que llevaba en una mano y el donut que llevaba en la otra rodando por el suelo, pero al ver al guaperas de Damian Night, con lo buenorro que estaba ese chico, que cada vez que patrullaba su casa y lo veía jugando al fútbol con amigos detenía el vehículo y se hacía una paja deseando su cuerpazo atlético y musculoso, hizo pelillos a la mar.

El chaval iba persiguiendo al ladrón de su cartera, o eso es lo que le contó nervioso cuando se lo llevó a la oficina. Por no pasar el mal trago de las risas de sus compañeros cuando vieran su uniforme empapado, Morgxn lo metió en la sala del jefe. Le preguntó qué llevaba en la cartera. Cien dólares en billetes de veinte, el carné de identidad, algunas tarjetas de crédito, fotos y lo que más apuro le dio y no supo por qué detalló tanto, un par de condones.

Sin embargo, al oficial de policía pareció interesarle esa parte. Se aseguró de si tenía los dieciocho cumplidos y le preguntó con quién pensaba usar esos condones. Como estaba ante el peso de la ley, Damian contestó, pues estar delante de un madero te obligaba de alguna forma, como ciudadano, a contarle toda la verdad. Y la verdad es que Damian era virgen, pero los llevaba para aparentar delante de los colegas, que ellos también los levaban y presumían de la cantidad de tias con las que habían follado.

Que fuera virgen aumentó el interés de Morgxn y siguió interrogándole. Antes le pidió permiso, ya que estaban entre hombres, para cambiarse la ropa. Bueno, más que quitársela sin más, le brindó un estriptis a posta, pues su siguiente intención era saber si le molaban los tios. Mientras mostraba la gran musculatura que había bajo esa camiseta de tirantes blanca, preguntó a Damian por qué un chico tan guapo y buenorro todavía no lo había hecho con nadie.

No se andó con rodeos. Ni le dejó contestar a esa pregunta cuando se levantó la camiseta enseñándole ese torso embriagador de auténtico macho, musculoso y viril de pelo en pecho, todo cachas. Fue más directo. «¿Te da vergüenza salir del armario y confesar que te gustan los hombres?«. Como el chico no respondía, fue más explícito. Se levantó de la silla, se agarró el paquete marando bien la polla y los huevos y le preguntó, «¿te gusta algo como esto?».

Difícil saber si te gusta algo si no lo has probado, pero algo dentro de la naturaleza de Damian le decía que no le hacía falta acostarse con un tio para saber que le gustaban. Bueno, fuera como fuera, el oficial de policía le indicó que para encontrar al ladrón, antes tendrían que resolver ese tema. Morgxn tuvo claro desde el principio que ese chico iba a ser suyo dentro de esa oficina, que no saldría por la puerta sin ser iniciado por él en materia de sexo.

También tuvo claro que en cuanto echara el vuelo, ese culito se lo follarían todos los hombres del pueblo, pero eso sería después de ser él el primero en hacerlo. Lo supo con certeza cuando se subió a la mesita a cuatro patas buscando rabo, cuando sacó la lengua y le relamió las costuras de la huevera de los calzones y restregó los morritos con dulzura por encima. Morgxn se bajó los gayumbos y le mostró su soberana polla, larga y durísima, tan gorda que en cuanto Damian posó los labios encima, apenas le cabía dentro de la boca.

Joder, Morgxn no creía que se le pudiera poner más tiesa, pero lo hizo, la tenía ya casi apuntando hacia el techo, todo culpa de ese mamoncete que se la estaba chupando mejor de lo que ningún otro tio se la había chupado en su vida. Qué bien quedaba una polla grande como la suya al lado de esa carita de chavalito mono que ya se estaba convirtiendo en todo un hombre.

Subió buscando los besos del oficial, bien cariñoso. Juntos le quitaron la camiseta y Morgxn le colocó una mano en la cabeza y apretó hacia abajo indicándole que bajada de nuevo a mamar. Cuando se inclinó, Morgxn se fijó en la hucha que se le veía por la parte superior de los pantalones. Iba a amar a ese chico de una forma que no olvidaría. Cuánto había deseado esa boca y ese culo desde que empezó a crecer y se puso tan buenorro.

Para sorpresa de Morgxn, Damian se supo de pie encima de la mesa, se bajó los pantalones y le puso enfrente su larga, larguísima pijota. Joder qué puto larga. Con ese pedazo de rabo y esos huevos bien colgando fue más complicado para Morgxn entender por qué seguía siendo virgen. Le sostuvo las pelotas con una mano y se tragó su pene hasta la base, como si fuera sencillo y es que le había despertado mucha hambre.

Intercambiaron mamadas salvajemente dentro de la oficina hasta que sus bocas quedaron más o menos satisfechas. Damian se le fue abriendo de piernas poco a poco. Ahí estaba, como un cachorrito, con el culazo abierto para él, preparado para convertirse en un hombre pleno. Mientras Morgxn le acariciaba la raja del culo con su larga y gorda polla, deseando penetrarle, le preguntó si tenía permiso de sus padres. Era más una pregunta de rigor, que luego no quería problemas. Damian le mintió como un bellaco, asintiendo con la cabeza.

«Bueno, en ese caso, con permiso de tus padres…«, dijo Morgxn separando sus muslos, desvirgando ese rico agujerito por primera vez, metiéndole todo el pollón desnudo, sin condón, dentro de sus entrañas. Hacía tanto que Morgxn no se follaba un culito virgen que había perdido la sensación y las formas, pero enseguida recordó la generosidad de un ojete cerrado y que debía ser cariñoso abriéndolo lentamente, con mucho amor.

Qué musculitos, qué buenorro estaba, ahí meciéndose ligeramente sobre la mesa del despacho, gimiendo como una putita, pajeándose su larga pija a mano llena mientras él se lo empezaba a follar una vez se había acostumbrado a las dimensiones de su rabo ahí dentro. «Qué grande, qué grande«, repetía como un mantra Damian una y otra vez sintiendo cóm su culo se llenaba de rabo.

Lo único que le apetecía a Morgxn en ese momento era follárselo eternamente, pero el chaval estaba tan rico que enseguida le subió la corrida. Sacó el rabo dispuesto a lefarle, pero entonces Damian le pidió más. A veces hasta los oficiales de policía tenín que sacrificarse por cumplir los deseos de los demás. Respiró hondo, controló la eyaculación y se la volvió a meter. menudo perraco estaba hecho. Le escupió encima y puso una de sus piernas sobre su hombro para que notara el calor del cuerpo masculino, musculoso y viril de la ley.

De nuevo el flujo de lava invadiéndole, pero ese chico era insaciable. Se dio la vuelta y se le puso a cuatro sobre la mesa. Eso sí ewra para correrse pero al instante, la visión de ese culazo suave, redondo, blanquito, con la marca del bañador tipo slip marcada desde sus caderas hasta sus muslos, diferenciando la parte que había estado expuesta al sol. Madre, qué culo. Se lo palmeó y sintió que en cuanto le pusiera las manos encima no le quedaría otra que preñarlo.

Bueno, que ocurriera lo que tuviera que ocurrir, no iba a dejar pasar la oportunidad de ser el primero en joder a ese chaval con esas vistas tan buenas. Le metió la polla a pelo y le culeó. Pero qué chico más bonito. Morgxn sacó fuerzas de donde no las tenía para machacarlo y darle duro. Le escupió lanzando un gapo que viajó directo a su pelo. Un chico virgen, ahora ya no tanto, no iba a poder con él. Le atravesó con su falo largo y duro haciéndole gozar, dándolo todo, porque luego iría contándoselo a sus colegas, porque en un futuro siempre recordaría aquella primera vez.

Morgxn se tumbó en la mesa y dejó que Damian le cabalgara. La intención fue clara, ver su cuerpo musculitos frente a él y sentir su rabo y sus huvos sobre el torso, chocando contra él, restregándose por encima, un cerdeo morboso que al oficial le encantaba. Joder, para ser su primera vez, el chaval lo hacía como un pro, levantando y bajando culito, pajeando rabo con ese pandero de lujo del que todavía no era muy consciente de lo que despertaba en los tios, unas ganas terribles de follárselo a todas horas.

Toma pajita. Morgxn miró hacia abajo y vio cómo la lechecita salía de ese largo rabo y se depositaba sobre sus abdominales. «¿Quieres la mía?«, le preguntó. De nuevo el chico asintió con la cabeza y se pronunció: «En mi cara«. Joder, qué cabrón, ¿dónde había aprendido esas guarradas? Enseguida se le puso de rodillas, con la boca abierta, sacando la lengua y arrimándose a la pollaza que ya se estaba cascando Morgxn.

Mirando esa cara tan bonita y ese cuerpo desnudo tan delicioso, fue fácil para Morgxn llegar a su perdición. La leche salió brotando, en gran cantidad, toda blanca, pegándose con unos buenos lefazos a la mejilla del chaval, decorando su barbita incipiente, con todos los chorretones colgando por su mandíbula, por su cuello. Damian se metió el rabo en la boca sacando néctar y escupiéndolo de nuevo sobre la polla. Con la boca llena de semen y su cara sucia, se levantó para besar al poli.

Qué bien sabían esos besitos blancos. Morgxn le relamió la carita recogiendo su propio esperma y compartiéndolo con el chaval, que era todo un cerdete. Dado el primer paso, miró su carita recordándola, pensando en cuántos hombres, a partir de ahora, le harían lo mismo. Así fue como el hijo de los Night perdió su virginidad a manos del oficial de policía del pueblo.

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