Jamás de los jamases Jake Preston hubiera imaginado que un viaje a uno de los páramos más helados del mundo pudiera terminar siendo tan caliente. Junto con Braxton Cruz y otros dos colegas, pasaron una de las jornadas más apasionantes que había vivido nunca. Un paseo por el bosque admirando las vistas de los picos nevados, donde Malik Delgaty quiso convertirse en un hombre libre, se sacó la chorra delante de los demás y se pegó una buena meada a chorro. En el teleférico volvió a liarla parda bajándose la parte trasera de los pantatoles y enseñando su culazo de futbolista.
El tio estaba tremendo, de toma pan y moja y además era muy caliente. Si tenía la oportunidad de quitarse la camiseta y lucir palmito, lo hacía. A Jake en concreto le tenía loquísimo, porque tenerle tan cerca con ese cuerpazo, le entraban una ganas tremendas de abrazarse a él y dejarse hacer cualquier cosa. Fue Malik el que propuso una tarde entre chicos en el jacuzzi.
Estaba fuera de una cabaña, a la intemperie. El agua caliente salía despedida hacia arriba convertida en vapor, condensándose con el frío del ambiente. Uno a uno, los chicos se quitaron los calzoncillos y se quedaron en bolas, pasando del frío extremo a un calor del agua que daba gustito. Malik y Braxton fueron los primeros en despojarse de los gayumbos. Tenían una buenas vergas, gorditas, largas, que salieron encapuchadas y rebotando sobre sus grandes cojones. Jake también gozaba de una buena dote mientras que su otro amigo se conformaba con un tamaño como el de la media.
Malik volvió a las andadas. Salió del jacuzzi. Esta vez su pija era más larga a consecuencia del calorcito. Se tumbó en la nieve que había cerca echándosela por encima de su musculoso torso mientras los demás le miraban con ojos de deseo. Joder, ni el frío de la nieve hizo que la pija se le encogiera como un cacahuete, sin duda estaba muy bien dotado.
El vapor que todavía salía del jacuzzi impedía ver lo que fuera que ocurría debajo del agua, pero Braxton y Malik ya estaban empalmadísimos y se estaban tocando. Comenzaron los secretitos por debajo de la mesa. Jake se fijó en los movimientos del brazo de Braxton y supuso lo que estaba haciendo. Estiró una mano dirigiéndola hacia su entrepierna y lo que tocó le abrió el ojete del culo al instante. Una pollaza grande, gorda y bien dura.
Empezó a masturbarla. Braxton colocó los brazos en el respaldo del jacuzzi y se dejó hacer intentando mantener a la vez la conversación con sus colegas como si no estuviera pasando nada. Pero fue imposible esconder algo tan grande y menos cuando empezó a crecer de forma exponencial, porque el cipote ya asomaba por encima de la superficie.
Cuando ya fue evidente que sobraban en esa fiesta, Malik y el otro amigo se dieron el piro y dejaron a solas a la parejita. Cerciorándose de que no había moros en la costa, Braxton hizo un gesto con la cabeza a Jake, que con una sonrisa y muchas ganas, se metió entre sus piernas, le agarró la polla, abrió la boza y se la zambulló dentro. Braxton salió del agua y se sentó en el borde del jacuzzi. Entonces Jake pudo ver el tamaño real de lo que se iba a comer.
Aquella polla era gigantesca. Un buen palo largo, grande y bien duro. Jake hubiera jurado que de haber tenido tres manos para ponerle encima y sobar su tronco, habría sobrado pene sin abarcar. El cipote era acojonante. Sobresalía sobre ese enorme pollón, que ya era decir y a Jake le rellenaba la boquita entera. A base de boca y mano le labró una paja y se dejó follar la carita.
Al levantarse, Jake no pudo esconder su erección. Él también iba muy bien armado. Braxton le regaló una mamadita. No era mucho de comer rabos, pero si eran así de largos y guapos, esos le provocaban hambre. Pero si algo le abría más que nada el apetito era ver un culito apretado sólo para él. Al ver de espaldas a Jake, inclinado hacia el borde del jacuzzi, ofreciéndole ese culito redondo, suave y blanco, imbuído por el vapor del agua caliente, apretó fuerte los ojos y se pellizcó porque no sabía si estaba en el paraíso de sus sueños o si eso era real.
Colocó sus grandes manazas en las nalgas, coló los morros y empezó a comer raja. Se levantó y presentó su polla al culo colocándola justo en la raja y frotándola por encima. A Jake se le puso la carne de gallina. Ninguno de los dos hubiera apostado nada al ver semejante trabuco dispuesto a penetrar ese apretado ojete. Parecía imposible. Pero poco a poco, centímetro a centímetro, el calor y las ganas hicieron el resto y Jake terminó con un pollón de más de veinte centímetros en su interior.
Lento y seguro, Braxton se fue follando el culito del chaval sin condón. Y no fue más rápido porque de hacerlo estaba seguro de que se le iba a correr dentro. Demasiado apretado ahí dentro, pero tan irresistible que no podía parar. Los gemiditos de Jake no ayudaban a rebajar la condena. Pasado este primer acto de calentón en toda regla y de una épica fantasía cumplida, se recogieron al calor del hogar.
Braxton se sentó en el sofá, Jake hizo lo propio sobre sus piernas, empalado en su gruesa polla. La tenía tan grande y dura que Braxton se vio obligado a expandirle las cachas y el agujero para podere penetrarle. Cómo la tendría que no le cabía entera al muy cabrón. Le culeó desde abajo, pero si se pasaba de la raya, Jake le paraba poniéndole una mano encima del muslo.
Donde si tragó fue con la misma postura pero de espaldas. El chavalito cayó en sus brazos, sobre su torso. Braxton le abrazó enterito cogiéndole por los muslos, le hizo un ovillo sobre su cuerpo y le metió una rica folladita. Sólo cuando por fin tuvo delante a ese macho empotrador, con sus magníficos pectorales y ese abdómen de acero rebozándose por sus pelotas cada vez que se metía dentro de él, Jake rompió aguas y se dejó la leche encima con un buen pajote.
Braxton salió de su interior, se empezó a pajear sobre su cuerpo blanquito, agarró el lanzallamas y le soltó una ristra de lefazos encima dejándole bien sucio, regándole con todo su semen sin poder contener tanto gusto, expresándolos en unos desgarradores gemidos de felicidad absoluta. El colofón perfecto para un día muy especial. Mientras se besaban después de las corridas, se preguntaron qué estarían haciendo los otros dos. Conociendo a Malik, era posible que Troye Dean ya tuviera el agujero del culo bien cubierto.









