Brian Bonds regala a Myott Hunter una tarde de pajas y porno entre hombres y acaba desvirgándolo a pelo | Gaycest

Neighborhood Secret, TAPE #4: Watching Home Movies

El tio de Myott Bonds sabía lo especial que era cumplir dieciocho, por eso se prometió regalar a su sobrino algo que no olvidaría, algo que a él le hubiera gustado que le regalaran cuando los cumplió. La idea de pajearse viendo porno junto a su chaval convertido ya en todo un hombrecito y poder ver si había sacado el pijote de su padre, le resultó de lo más morbosa.

No sin miedo de que se asustara y saliera por patas de la habitación, Brian Bonds le hizo prometer que lo que estaba a punto de ocurrir en el sofá no se lo contaría a nadie. Le puso una porno y se relajó cuando vio a su sobrino frotándose el paquete por encima de los vaqueros. Supuso que no había nada que temer, pues los dos eran hombres y no había hombre que se resistiera a una peli donde salían culos y pollas por doquier.

De lo que no estaba tan seguro era de si al chaval le iban a molar los tios que salian en esa peli, porque sólo había ases de bastos, nada de tetas, todo rabos. Brian inició el camino sacándose la polla de la bragueta. La tenía bien dura y no apartaba la vista de Myott, que enseguida siguió los pasos de su tio y se sacó la verga. Mientras se masturbaba su pollaza larga y gorda con un buen cipotón por bandera, Myott miró por primera vez a la cara a su tio. Brian percibió esa carita de vicio y a la vez de timidez e inocencia y un flujo de lefa invadió sus huevos.

Colocó una mano por detrás del cuello del chaval y le hizo inclinarse para comerle la polla. La idea de que esa fuera la prfimera polla que se comía le hizo reventar de gusto. Aun sin tener mucha idea, la mamaba de lujo. La peli seguía allí de fondo, poniendo la banda sonora con gemidos de machos mientras ellos se dedicaban a conocerse mejor. Brian abrió el culito de su sobrino, esas piernecitas atléticas y blanquitas, todavía sin demasiados pelos. Era tan tierno.

Quería ser el primero en su vida, por eso le invitó a sentarse sobre sus piernas y clavarse toda la polla dentro y sin condón. Desvirgar su apretado culito le devolvió la vida y además demostró ser todo un campeón, pues incluso con una enorme barra caliente y dura perforando su ojete, el chaval logró mantener la erección por todo lo alto, unas vistas espectaculares de un pollón bien tieso que a su tio le sirvió como espectáculo mientras se lo follaba.

Le cogió la polla fuerte y se la pajeó. Le puso a cuatro patas y le dio por culo. Luego le tumbó en el sofá y le metió las últimas embestidas dejando que se pajeara y se corriera encima antes de entregarle toda su leche. Que no se dijera que tio y sobrino no habían disfrutado de una buena tarde de pajas en el sofá que se desmadraba y acababa uniendo lazos familiares.

Nota: Las imágenes, el vídeo y el texto reflejan una obra de ficción. Los actores no tienen ninguna relación de parentesco real.

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