Franco Emar se come el pollón tamaño gigante de Grosso XL y se deja follar a pelo | MASQULIN

Deja Vu in Argentina

La última vez que Franco Emar estuvo en Argentina, precisamente en el lugar en el que ahora Grosso XL había levantado un pequeño imperio, recordó que aquel sitio era lugar de encuentro entre chicos, donde uno podía colarse en habitaciones oscuras y hacer maldades. De hecho tenía en mente al tio ese que conoció su último día en la ciudad, ese que le dio el rabo más grande que había probado en toda su vida.

Grosso le escuchó atentamente y vio al chaval tan entusiasmado contando sus vivencias con ese otro tio, que no pudo aguantarse más las ganas y le propuso si quería descubrir lo bien dotado que estaba. Y es que no le apodaban XL por decir, sino porque entre la spiernas se gastaba un buen trabuco grande, largo y gordo que dejaba satisfecho a cualquier hombre.

En cuanto Grosso se metió una mano por el frontal de los vaqueros sobándose la huevera, Franco tuvo un deja vu que le devolvió a la vieja gloria de ese local. Grosso se quitó toda la ropa y se sentó completamente desnudo en el sofá, con toda su hermosa tranca hacia arriba. Hacía tanto tiempo que FRanco no veía una de esas que el apetito se le abrió al instante, se puso a cuatro patas sobre el sofá descubriendo su precioso culito amelocotonado para que Grosso tuviera material para divertirse mientras él se la jalaba de la punta a los huevos sin reparos.

A pesar de que había pasado ya un tiempo, no había perdido facultades para comerse un miembro de gran tamaño. Ni por la boca ni por el culo. La pintaca de empotrador de ese machote le puso cachondísimo, el ojete del culo se le dilató solito y le cabalgó el rabo como un pro. Grosso tenía hasta terracita y jacuzzi. Allí se dedicó a seguir mamándosela y a abrirse de piernas para acabar con toda la leche de ese tiarrón dotadísimo sobre su torso.

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